El CTA mantiene su nueva línea: Gil Manzano a la ‘nevera’ tras el Real Sociedad - Barcelona
Jesús Gil Manzano no arbitrará este fin de semana en Primera división por segunda jornada consecutiva. La decisión, encuadrada en la política de meritocracia impulsada por el nuevo Comité Técnico de Árbitros, refuerza el mensaje de que no hay jerarquías intocables, ni siquiera entre los colegiados de élite UEFA

Gil Manzano, a la ‘nevera’IMAGO
La ausencia de Jesús Gil Manzano en la designación arbitral de Primera división vuelve a llamar la atención. El colegiado extremeño, uno de los árbitros internacionales más reconocidos del panorama español, descansará por segunda jornada consecutiva, cuando le correspondía pitar. No se trata de una casualidad ni de una cuestión de rotaciones sin más: responde a una decisión técnica alineada con la nueva hoja de ruta del arbitraje español.
Un mensaje claro desde el nuevo CTA
El actual Comité Técnico de Árbitros, dirigido por Fran Soto, dejó claro desde su llegada que el criterio rector sería la meritocracia, es decir, quien no esté al nivel esperado, descansa. Sin excepciones por nombre, historial o bagaje internacional.
Ese mensaje ya tuvo un precedente sonado a comienzos de temporada con José Luis Munuera Montero, árbitro internacional que dirigió la final de la Supercopa de España en Arabia Saudí. Tras su actuación en el debut en LaLiga del Barcelona en Mallorca, fue enviado a ‘descanso’ en la tercera jornada por un error grave: concedió un gol a Ferran Torres cuando Antonio Raíllo permanecía tendido en el césped tras un posible golpe en la cabeza, sin aplicar el protocolo de conmoción cerebral. El caso de Gil Manzano sigue ese mismo patrón.

El origen del descanso: Anoeta, no el VAR
El último partido dirigido por el colegiado extremeño fue el Real Sociedad - Barcelona del pasado 18 de enero. Entre las diferentes acciones polémicas de la derrota azulgrana, su ausencia no se debe a las decisiones del VAR en los fueras de juego, incluidos los ajustados dictámenes del SAOT, prácticamente imposibles de detectar para los asistentes en directo. El foco está en sus decisiones de campo.
Especialmente en una acción clave en el minuto 85: la dura entrada de Carlos Soler sobre Pedri. Gil Manzano mostró inicialmente tarjeta amarilla, pero tras ser avisado desde el VAR acudió al monitor y corrigió su decisión, señalando finalmente la expulsión. Una revisión que evidenció que la gravedad de la acción no había sido bien valorada en primera instancia.
No fue la única intervención del VAR aquel día. Ya en el minuto seis, el árbitro tuvo que revisar una entrada de Dani Olmo sobre Kubo que terminó en gol de Fermín López. Tras revisar la jugada, anuló el tanto al confirmar la falta previa.
Dos correcciones importantes en un mismo partido, ambas tras revisión en el monitor, que han pesado en la evaluación interna del CTA, condenando a Gil Manzano.

Ni jerarquías ni blindajes arbitrales
El caso del árbitro extremeño refuerza una idea que la comisión técnica quiere dejar clara: no hay árbitros protegidos. Estamos hablando de uno de los tres colegiados españoles integrados en el grupo Élite UEFA, junto a José María Sánchez Martínez y Alejandro Hernández Hernández.
De hecho, Gil Manzano viene de dirigir recientemente un partido de alto nivel continental, el Eintracht - Tottenham de la última jornada de la Champions League, y está citado desde mañana mismo para participar en el curso UEFA de árbitros élite del Viejo Continente. Nada de eso ha pesado a la hora de tomar la decisión.

Un descanso, no un castigo
Desde el CTA insisten en que no se trata de una sanción, sino de un “descanso técnico”, una figura que pretende servir como mecanismo corrector y pedagógico. El objetivo es elevar el nivel medio del arbitraje y reforzar la idea de que el rendimiento semanal tiene consecuencias inmediatas.
En ese sentido, el horizonte de Gil Manzano está claro: el próximo fin de semana volverá a ser designado en Primera división. No podrá hacerlo antes porque este curso no puede arbitrar los encuentros de cuartos de final de la Copa del Rey.
El mensaje, sin embargo, ya está lanzado. En la nueva etapa del arbitraje español, el nombre pesa menos que la actuación. Incluso cuando se trata de, a priori, uno de los mejores árbitros del país.