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Alejandro Menéndez y la intrahistoria del día que hizo debutar a Iago Aspas: "Estaba predestinado a ser un grandísimo futbolista"

Alejandro Menéndez, que recientemente se ha comprometido con el Al-Madina de Libia, charla en la entrevista con ESTADIO DEPORTIVO sobre la alternativa que le dio en Salamanca al delantero leyenda del cuadro celeste, del Claudio Giráldez como futbolista y de la evolución de Borja Iglesias

Alejandro Menéndez y la intrahistoria del día que hizo debutar a Iago Aspas: "Estaba predestinado a ser un grandísimo futbolista"

Alejandro Menéndez una de sus recientes etapas. Imago

Javier CarboneroJavier Carbonero 27 min lecturaSin comentarios

Alejandro Menéndez, el que fuera entrenador del Celta Fortuna en dos etapas y que incluso dirigió al primer equipo celeste en el tramo final de la temporada 07/08, está a punto de emprender una nueva etapa en los banquillos a sus 59 años. Acaba de firmar recientemente por el Al-Madina de Libia. Firme defensor de la cantera con la que ha trabajado durante tantos años, el técnico conoce los inicios de algunos de los futbolistas del Celta de Vigo más experimentados de la actualidad. Por su manos pasaron Borja Iglesias en el filial, o Iago Aspas, al que le dio la alternativa en el primer equipo, allá por el ya lejano 2006.

Excelente conversador y amante del fútbol, Alejandro Menéndez repasa en su entrevista con ESTADIO DEPORTIVO el momento actual del Celta de Vigo. Del equipo de Claudio Giráldez, al que curiosamente también tuvo en su etapa como canterano del Real Madrid y del que ya vislumbraba que podía acabar en los banquillos. Una charla en la que el presente y el pasado se entrelazan, con anécdotas y una visión futbolística muy definida la este asturiano que en breve tomará las maletas para viajar a Libia donde también, a buen seguro, seguirá desde la distancia lo que haga el Celta de Vigo.

-Lo primero, está a punto de comenzar un nuevo proyecto de entrenador. Hace unos días firmaba por el Al-Madina de Libia. ¿Cómo afronta esta nueva aventura?

- Esto surgió así un poco de carambola. Hay un club libio que en su día fue campeón de Liga, campeón de Copa en su país, y con la entrada de unos inversores nuevos querían mejorar y actualizar un poco esa versión que hay del norte de África en el fútbol y mirar un poco más a Europa. En esa carambola entré yo por el perfil. Quizás también porque hablan de mucha gente joven, el equipo sub 19 lleva tres años quedando campeón de Libia. En esa idea de entrenador formador encajaba muy bien mi perfil. La valoración que han hecho sobre mí ha sido máxima y eso ha sido un poco el toque definitivo, el elevar un poco esa ilusión donde no sólo es un proyecto fuera de España, donde he tenido buenas experiencias, sino que también ha sido una valoración muy alta y eso me ha ayudado a firmar ese contrato.

- Siempre se habla también de la estima que se tiene fuera de España del entrenador español. ¿Lo siente así?

- Sí, creo que la valoración es de diez. A nivel mundial somos el país que más promociona entrenadores y que en más consideración estamos. Hay muchísimos entrenadores que salen de España con esa alternativa, la de entrenar en el fútbol profesional, entrenar en Primera División, entrenar incluso a nivel de federaciones y es una alternativa muy positiva. Nos da muchas soluciones para vivir cuantos más posibles en el trabajo y sobre todo en el mundo profesional y no tener solo este mercado de España, donde en muchos momentos tienes que estar en el paro porque la realidad es que somos muchos.

- Volviendo a su inminente etapa en Libia, ¿qué objetivo tiene allí? Se trata de un club de prestigio en la zona.

- La idea es sobre todo actualizar el fútbol, el trabajo en el club y profesionalizarlo. Va a haber una infraestructura muy buena, también basada en muchos chicos jóvenes, pero sobre todo lo que es el fútbol profesional, que es competir y ganar. Ganar y ganar, como decía Luis Aragonés. En ese proceso hay un trabajo, se va a buscar un ADN, una idea muy a la española. Incluso pudiendo aportar a algún jugador español para que den también esa nota de guía de lo que queremos, de estilo de juego. Sobre todo en el proceso el camino es para ganar. Al final queremos estar en lo más alto en el fútbol libio, queremos estar entre los mejores y llegar al final intentando poder ganar algún campeonato.

- Al final es la pelota es la que manda y se trata de ganar...

-Sí, el fútbol profesional se queda ahí, en que hay que ganar, cada día más hay que ganar. Ya sabes, el entrenador también es el punto más débil de la cuerda. Puedes tener la capacidad de dejar una herencia ahí después de que no estés, por el trabajo, por las ideas, por cómo aportar muchas cosas al club para que todo el entorno al equipo sea mucho mejor, pero al final también tienes que ir ganando.

- Hablemos del Celta. Me imagino que lo sigue. ¿Cómo ve el trabajo que se viene realizando en las últimas temporadas? El equipo lograba la pasada temporada la clasificación para la Europa League por segundo año seguido

- El Celta lleva muchos años en ese trabajo, ya incluyendo las dos etapas mías desde que entró Carlos Mouriño. Ahora Marián Mouriño ha continuado un poco esa estela que dejó su padre y donde incluso la ha perfeccionado. Ha bastado un trabajo con unas filosofías también de cantera, donde le ha ayudado a reflotar mucho el nivel económico y donde a nivel profesional ha tenido una idea clara. El repescar a jugadores importantes, como en su momento fue Iago Aspas, como en esta última etapa ha sido Borja Iglesias.

Esa mezcla, entre esos chicos de cantera donde ha potenciado muchísimo y ha mantenido ese ADN. Ha tenido una compensación de trabajo muy buena. Han acertado en ese equilibrio que hay entre cantera, reflotar mucho la cantera, y esos jugadores que han ayudado a saber cómo es el club, no solo en lo futbolístico. En tener ya una adaptación y una idea muy clara de llegar y empezar a rendir, de enseñar lo que quieren ellos de forma práctica. Tanto Iago como Borja han sido dos potenciales del buen trabajo que se está haciendo en el club.

- Dos años en Europa y el Celta Fortuna que ascendió a Segunda...

- Ahora mismo, con dos años ya entrando en Europa, se consolida. Sale de esa zona que quedaba entre el decimotercero y decimoquinto y se mete ya en una escala mayor debido a este trabajo que lleva haciendo ya hace muchos años. Sin dejar de nombrar el ascenso del filial, claro, que creo que lo más importante es que no se pierda esa filosofía de trabajo, entendiendo que a lo mejor por querer mantener la categoría quieran aportar jugadores ya con más experiencia. Creo que hay que darle la oportunidad a los chicos, arriesgar un primer año que es duro, y sobre todo, sea cual sea, al final de temporada, el haberse mantenido o bien tener posibilidades de descender, que sigan manteniendo la línea de trabajo que creo que la del filial que es el es seguir sacando futbolistas.

También nombrar el trabajo de Claudio Giraldez, que es excepcional. Te pongo entre paréntesis que es un chico que he tenido yo en el juvenil del Real Madrid, que en su día fuimos campeones de España.

- ¿Cómo valora el trabajo de Claudio Giráldez como entrenador del Celta?

- Creo que ha sido un acierto, porque ha sido también esa aportación de la cantera al primer equipo, donde ha mantenido ese estilo de juego y entendiendo muy bien lo que había desde la base hasta lo que había en el primer equipo. Lo ha sabido sincronizar muy bien. Ha sabido gestionar muy bien la plantilla y son los verdaderos protagonistas de que el Celta esté ahí.

- Usted es un firme defensor de la cantera y la entiende como el medio más útil para los clubes...

- La realidad, yo como entrenador de cantera que estuve muchos años, es que todo el mundo habla de lo mismo. Ahora se habla de las academias, se habla de la formación, se habla de querer apostar... pero solo se apuesta cuando se está mal, cuando no hay acierto en lo deportivo, cuando hay un caos económico. Creo que los clubes que lo tienen claro al final son los que reflotan mucho, sobre todo clubes que no mantienen una plantilla a golpe de talonario.

Muchos clubs deberían aportar mucha más credibilidad a la cantera, incluso una bolsa de dinero mayor, intentando que haya muy buenos entrenadores y a partir de ahí todo lo que se les pueda ayudar en forma de herramientas, de terrenos de juego, de trabajo, meter un poco más de dinero desde afuera. Desde dentro, que es donde lo he vivido yo, los clubes que tengan una visión de juego, de juego de futuro con la cantera tienen una estabilidad mayor. Aunque es cierto que solo se acuerdan de la cantera, en su mayoría, solo cuando las cosas no van bien.

- Volvamos a Claudio Giráldez. ¿Cuándo lo tuvo como futbolista intuía que podía llegar a ser entrenador?

- No es por halagar a Claudio, pero él siempre ha sido un futbolista que he denominado como muy inteligente. En la cabeza es un chico que ha estudiado muy bien, un chico muy maduro, a la edad que yo lo tuve ya daba esa sensación. Cuando hablas con jugadores muchas veces te da la sensación que saben, que entienden lo que transmites y enseguida te calan si estás diciendo tonterías, verdades o mentiras. Claudio era uno de a los que tienes que hablar muy claro y sobre todo saber que todo lo que le aportes tiene que ser con un buen argumento. Ya se notaba que su idea de juego, dentro de él, como futbolista, era muy ordenada. Tenía una asociación muy clara de lo que era el juego colectivo, de lo que era la capacidad de decidir dentro del terreno de juego. La sensación siempre era que no solo jugaba él, sino que también hacía jugar a los que estaban en su entorno. Era la gran cualidad de él y creo que esto le ha ayudado a estar donde está, a ser un buen entrenador.

Luego ha hecho cosas muy bien, como empezar desde la base, rodar... en ese trayecto seguir cogiendo experiencia, ir cogiendo su propia idea y no ha tenido prisa por llegar. Por supuesto, también hay que tener esa suerte como juego que es el futbol, de estar en el sitio cuando toca. Poco más que decir de él. Es muy buena persona y buen profesional. No estoy dejando caer las palabras porque sí, sino que lo digo de corazón. De verdad, es lo que pienso.

- Otro nombre propio, Borja Iglesias. Usted lo tuvo en el filial del Celta, ahora está en el Mundial. ¿Cómo ha visto su evolución?

- La evolución ha sido como la de un cohete. Borja ha tenido varias etapas. Ha explotado ya casi entre los 23 o 24 años, estando en el filial. No predecía que iba a tener un futuro en el futbol profesional. Después de muchas expectativas, de buen canterano, de entender que iba a ser ese jugador del Celta, ese nueve, donde iba a marcar historia, no ha sido así. Ha tenido que buscarse las habichuelas fuera. Después de un buen año que tuvimos en el Celta B, un gran año en ese Panda Team, en ese equipo que le faltó el ascenso y que lo tenía todo para ascender. A partir de ahí ha ido creciendo, ha tenido la profesionalidad, ha peleado contra todas las circunstancias adversas que le han salido. Con una buena etapa en el Zaragoza y en el Espanyol, con una etapa muy sufrida en el Betis. Ha sabido sobreponerse.

Como te decía antes, el volver al Celta era un acierto porque era un entorno conocido, porque era una apuesta de confianza que creo que mentalmente a él le ha venido muy bien. Que apostaran por él, que él se sintiera querido y sintiera cariño. Ese entorno ya no solo como ciudad o como club. También un Iago Aspas que, sabiendo cómo es Iago, le iba a ayudar muchísimo. Un chico que habla mucho con sus compañeros, que les aporta ideas, que no solo es bueno futbolísticamente en el campo, sino que también tiene esa visión de poder aportar, opinar y aconsejar a compañeros, como ha sido con el caso de Borja, que creo que así lo ha hecho. Los resultados están ahí. Mundialista, un grandísimo año y ya en esa madurez que tiene Borja, creo que está viviendo en una nube que creo yo que no se quiera bajar nunca.

- Otro nombre por el que le quiero preguntar es el de Iago Aspas. Remontémonos a junio de 2006 y al día que Iago debutó de su mano en el primer equipo del Celta de Vigo. ¿Cómo fueron aquellos días previos, tuvo claro que lo pondría? Imagino que ya en los entrenamientos le llamaría la atención.

- Iago Aspas estaba predestinado a ser un grandísimo futbolista, como así lo es. Yo estaba en el filial y por el mes de marzo se me requiere en una reunión para coger el primer equipo, debido a la mala trayectoria y a la posibilidad de descenso. Tengo como una anécdota que no se me olvida. Recuerdo que después de estar incorporado al primer equipo, ya por la semana y habiendo hecho dos sesiones, me llama el presidente. Me dice sólo te llamo porque quiero que hagas lo que tú pienses. Si estás ahí y te hemos puesto es porque todo lo que has hecho es bajo tus ideas. Entonces, ahora por estar en el primer equipo y en una situación muy irregular, te invito a que nadie te condicione. Trabaja con esa idea. La situación del primer equipo y de los jugadores que había es que teníamos muchos jugadores de ataque. Por ejemplo, el futbolista que jugaba en la posición de Iago era Canobbio y estaba Jorge Larena, o sea jugadores muy contrastados e internacionales. En una primera idea incorporo dos o tres jugadores del filial donde no está Iago, por lo que te digo de la posición. También hubo alguna observación dentro del club, de que tú tienes que contar con los del primer equipo y tal. Yo dije bueno voy a hacer lo que yo crea, sobre todo también después del aval del presidente que yo nunca había comentado a nadie. Trato de ser yo mismo.

Empezamos bien, recuerdo que el primer partido jugamos con el Cádiz, que ganamos 5-2, y que fue luego el que descendió. Vamos a jugar con el Granada, 74, que entrenaba el padre de Marcos Alonso, Marcos, y empatamos a cero, que luego fue la diferencia de puntos y fue otro equipo que acabó descendiendo. También empatamos en casa con el Tenerife. Después de esos tres resultados, el club viéndose salvado, anunció ley concursal. En el ambiente del vestuario del primer equipo se generó un ambiente muy raro, de recelo. Si había un jugador que ganaba uno, iba a pasar a cobrar medio. La ley concursal condiciona y hay jugadores que se distanciaron. Íbamos después de estar salvados a Salamanca, y ante esa nube negra, yo decido contar con Iago Aspas y lo subo. El filial había acabado ya también la liga. Más allá de ponerlo el banquillo, lo pongo a jugar en Salamanca.

- ¿Cómo recuerda aquel partido de Iago Aspas?

- Te puedo decir que en ese equipo salvado, donde ya casi no entran los jugadores más importantes, él fue el motor en el primer tiempo donde el equipo compitió. Tuvimos el partido un poco a la par. Ya en el segundo tiempo se notó lo que era Yago Aspas. Lo saqué por cansancio, y ahí se notó mucho. Los técnicos lo hablamos. Dije cuando salió Iago ya se acabó el partido. Ya estaba claro que Iago iba a ser futbolista. A partir de ahí todo lo demás ya lo sabes. Luego Eusebio ya le volvió a introducir en momentos difíciles, donde hizo esos goles que volvieron a salvar al Celta, a través de una temporada ya que parecía que ahí sí iba a descender. Luego fue el crecimiento del jugador fue el que es. Fíjate , el jugador del Celta va al Liverpool, va al Sevilla... Ese otro acierto del Celta donde lo rescata y donde vuelve a coger un punto superior a lo que era.

Iago es especial no sólo por su juego, sino porque lo que lo contribuye en el vestuario. Esa capacidad que tiene Iago de competir, esa capacidad que tiene de ser un jugador ganador, de querer estar en el campo, de salir a jugar contra el Barcelona o contra el Real Madrid, igual que si jugara contra un rival muy inferior. Eso se contagia. Creo que Iago ha sido capaz de generar ese ADN también para ayudar y contribuir no solo en el campo con sus goles, sino contribuir a que ahora mismo se vea un Celta ganador y con una idea de juego de poder ganar a cualquiera.

- Desde la distancia a Iago se le ve como un futbolista muy competitivo, que tiene siempre también aparte de la calidad, hambre y esas ganas de ganar. ¿Es así visto de dentro también?

- Sí, totalmente. Iago es un tipo de jugador que ya no hay. Porque quizás eso que se comenta, que antes los niños jugaban en la calle y en un parque con unas porterías. Ahora deja de haber todo eso con los teléfonos. Iago es ese chico que siempre ves con un balón. Si hubiera que pintar un cuadro, donde se hiciera ver esa idea que te estoy pintando, sería cinco chicos con un teléfono móvil pero él estaría en el entorno de ellos, pero con un balón en la mano.

Es un chico que le da igual jugar en la plaza de su pueblo con unos amigos que salir al Nou Camp. La idea es tener el balón, dámela, voy a por ti, voy a ganar, miro la portería... Es ganador y atrevido. Es ese chico de calle que necesitas. Me da igual que haya 100.000 espectadores, me da igual que esto sea la Copa del Mundo. Él sale y si tiene que tirarle un caño a Maldini se lo hace. Es un jugador que entre sus cualidades no están solo las técnicas o las tácticas. En su cabeza está lo que tienen los grandes futbolistas que es el atrevimiento y el descaro. La capacidad de poder hacer a cualquier jugador, a cualquier rival, lo que él quiera.

- Vayamos ahora al presente. ¿Qué le llama la atención de este Celta de Vigo de los últimos años, algún jugador?

- Soy un entrenador que no me gusta destacar lo individual, porque creo que esto es un deporte colectivo. Lo que más me llama la atención es que juegue quien juegue, cómo se identifica a ese equipo. Es como un estilo propio, aunque también a lo largo de estos años han ido cambiando los futbolistas. Se ha ido reciclando, pero la idea es la misma. Eso es el gran potencial de un equipo de fútbol. Van cambiando los jugadores, pero siguen manteniendo y reflejando una idea dentro del terreno del juego. Más allá de los sistemas, del 5-3-2 o el 3-5-2, está esa idea del juego, esté quien esté en el campo. Aunque los extremos no sean los mismos de la campaña anterior, siguen jugando con una idea de memoria y eso quiere decir que es un juego bonito, un juego de aciertos. Con letras mayúsculas lo que ha conseguido el Celta es ese ADN de saber jugar con una idea.

- ¿Considera que el Celta es un equipo atractivo de ver entonces para el espectador?

- Cualquier espectador, entienda mucho o entienda poco, que va a ver al Celta la conclusión de lo que ha visto es la de casi todos muy parecida. Eso es lo que identifica el trabajo del club. Hay clubes que, por mucho que fichen y cambien de futbolistas, no consiguen que la gente tenga una visión. No sólo del juego en el terreno, sino de a qué juega el equipo o cómo se trabaja en este club. Aquí los jugadores que vienen, vienen también con una idea muy clara de a dónde vienen. Eso en la mayoría de equipos eso no se refleja. Eso es lo que más me llama la atención. Es el gran secreto de ir bien.

- ¿Se podría decir que el Celta de Vigo de los últimos tiempos tiene un sello personal?

- Sí, es un sello personal que se identifica. Es una persona que se viste todos los días de diferente manera. Puede ser con un traje o con ropa de sport, pero es reconocible. Es elegante y estiloso. La diferencia es que hay con otros equipos, ya no hablo de la clasificación, hablo de hacer el trabajo de la misma manera. Se refleja en el espectador cuando va al campo y ve a un equipo que gusta verlo jugar. Estás un domingo con los canales viendo todos los partidos posibles y, ¿qué partido veo hoy? El Celta siempre te gusta verlo. En cambio hay equipos que han gastado no sé cuánto y no conectan.

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