Sergio Ramos, 40 años: "Cojo el Big Mac y lo voy girando, hasta que termino pareciendo Papá Noel"
Sin equipo desde su salida de Rayados de Monterrey, el camero no cuelga las botas y continúa cuidándose como si siguiera en activo

Sergio Ramos continúa cuidándose como si siguiera en activoInstagram
Sergio Ramos sigue comportándose como un futbolista en activo pese a llevar meses sin competir. A sus 40 años y después de cerrar su etapa en Rayados de Monterrey, el defensa de Camas continúa trabajando para mantener su físico y estar preparado para afrontar un nuevo reto profesional. Su nombre ha vuelto a aparecer recientemente en el mercado, incluso relacionado con un posible fichaje por el Getafe que finalmente no llegó a concretarse, pero mientras espera una oportunidad no ha dejado de lado los hábitos que le han acompañado durante toda su carrera.
El camero tiene claro que mantenerse en condiciones para competir al máximo nivel requiere constancia. No basta con esperar una llamada para volver a ponerse a tono. Por eso conserva una rutina de trabajo bastante exigente, en la que el gimnasio ocupa un lugar destacado de su día a día. "Voy al gimnasio cuatro días a la semana y comienzo cada sesión con unos 15 minutos de cardio", explicó en una entrevista.
La alimentación también es vital para un deportista. Ramos ha incorporado el ayuno intermitente a sus hábitos semanales, una práctica que combina con el ejercicio físico. "Practico el ayuno intermitente dos o tres veces por semana. Entreno en ayunas y, después, me tomo un batido de proteínas", dijo en la misma entrevista. Una disciplina con la que intenta conservar la forma pese a no tener actualmente la exigencia de los entrenamientos colectivos y la competición.
Sin embargo, el exjugador del Real Madrid y el Sevilla FC tampoco entiende que cuidarse signifique renunciar a todo. Y ahí aparecen algunas de sus debilidades, que él mismo confesó hace tiempo en una conversación con Ibai Llanos. Entre ellas, una tradición que comparte con Pablo Motos y que tiene como protagonistas al chocolate y los churros.
"Cada quince días quedo con mi amigo Pablo Motos. Nos vemos habitualmente porque tenemos muy buena relación. Los domingos no cenamos, pero nos damos el capricho de merendar dos cuencos de chocolate con churros. Y así es nuestra tradición", relató.
No es la única excepción que se permite. En su casa también hay un menú que cuesta resistirse a rechazar, especialmente cuando sus hijos quieren acudir a una conocida cadena de comida rápida. Ramos reconoció que él tampoco pone demasiada resistencia cuando toca darse ese homenaje.
"A mis hijos les encanta McDonald’s. A mí me gustaría que no les gustara tanto, porque a mí también me encanta y acabamos comiendo allí una vez al mes. Nos damos un buen homenaje. Lo acompañamos con una Coca-Cola Light doble, unas patatas grandes y una cantidad de mayonesa que va mucho más allá de lo normal. ¡Me vuelve loco! Cojo el Big Mac y lo voy girando, hasta que termino pareciendo Papá Noel, con la barba y el bigote manchados. Pero, de vez en cuando, uno se puede permitir ese capricho", confesó el camero.
Entre sesiones de gimnasio, control de la alimentación y alguna excepción de por medio, Sergio Ramos mantiene una rutina que le permite seguir preparado para volver al fútbol.