Fernando Romay, 67 años: "No me puedo jubilar, me faltan 4 años. Si el Real Madrid cotizaba por mí, me declaraban profesional y no podía ir a los JJOO, ni con la selección"
La leyenda del baloncesto español pone sobre la mesa un problema que arrastran los jugadores que ejercieron su profesión antes de 1992

Fernando Romay, exjugador de baloncestoImago
Fernando Romay, una de las leyendas del baloncesto español, ha puesto sobre la mesa un problema que afecta a numerosos deportistas de su generación, las dificultades para acceder a una pensión de jubilación acorde con los años dedicados a la alta competición.
El exjugador ha denunciado esta situación durante su intervención en el programa Salvados, de laSexta, donde ha explicado las consecuencias que todavía arrastra por las condiciones laborales de su etapa profesional.
A sus 67 años, el que fuera pívot del Real Madrid, asegura que puede jubilarse, pero no percibir la totalidad de la prestación que le correspondería por un detalle que le afectaba en aquel tiempo y que aún no se ha actualizado. "Claro que me puedo jubilar, pero no puedo cobrar el 100% de lo que me correspondería porque me faltan cuatro años", explica sobre el hecho de que, entonces, los jugadores de baloncesto no eran considerados como profesionales.
Durante la entrevista, en la que también han participado figuras del deporte como Almudena Cid y Lola Fernández Ochoa, señala que el Real Madrid no cotizaba por él a la Seguridad Social durante aquellos años.
Romay empezó a cotizar con... 34 años
Para comprender el origen del problema hay que remontarse a la normativa que regulaba el deporte olímpico en aquella época. Los atletas que cotizaban como profesionales podían perder su condición de deportistas amateurs, lo que suponía un obstáculo para participar en competiciones internacionales. "No cotizaba en el Real Madrid porque no había posibilidad. Si cotizaba por mí, me declaraban profesional y entonces no podría ir ni a los Juegos Olímpicos, ni a los Europeos, ni con la Selección...", señala Romay.

Esta situación cambió en 1993, tras los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y la incorporación de jugadores de la NBA al movimiento olímpico. "Se quitó el profesionalismo dentro de los Juegos Olímpicos y por eso en el 93 todos entramos a formar parte de la Seguridad Social", rememora. En 1993, Romay ya tenía 34 años y se retiraría dos años después, en 1995, tras disputar su última temporada (1994-1995) en las filas del Amway Zaragoza.
En este sentido, Fernando Romay recuerda el problema familiar que vivió por este motivo cuando su hija iba a nacer. "300.000 pelas de entonces tuve que pagar por la incubadora, por todo el tratamiento que le hicieron, porque yo no tenía Seguridad Social y entonces no era gratuita para todo el mundo", afirma.
Fernando Romay, un mito de la selección española
La trayectoria de Romay ayuda a entender la dimensión de esta problemática. Con 16 años se incorporó al Real Madrid, equipo en el que permaneció durante 17 temporadas. Con la selección española acumuló 174 internacionalidades y participó en dos Juegos Olímpicos, tres Mundiales y cuatro Eurobasket. Su mayor éxito llegó en Los Ángeles 1984, donde conquistó la plata olímpica frente a Estados Unidos, llegando incluso a poner un tapón a Michael Jordan en la final.

Todo ello no le ha servido para que le reconozcan aquellos años como trabajados. De hecho, Romay admite que no se puede quejar si ve la situación de otros compañeros. En este sentido, asegura que conoce a otros deportistas que lo pasan peor, ya que reciben pensiones muy reducidas. "A mí me vienen compañeros, con muchos años en Primera división, y me dicen: 'Fernando, es que mis amigos de mi edad, que ya están jubilados, ayudan a sus hijos y en mi caso son mis hijos los que me tienen que ayudar a mí, porque estoy cobrando la de 600 o 700 euros'".
Este caso ha llevado a diferentes deportistas a movilizarse para reclamar un reconocimiento a los años que dedicaron al deporte y que no se les reconoce como trabajadores. Almudena Cid, otro mito del deporte español, es una de las principales cabecillas de este grupo que quiere dar visibilidad a una reivindicación colectiva y pide una jubilación digna.