Florentino Pérez da el primer paso con una videollamada a Mourinho
El presidente del Real Madrid mueve ficha para el regreso del luso con una videoconferencia a tres bandas en la que también estuvo de interlocutor Jorge Mendes

Florentino Pérez y José Mourinho habrían mantenido una reunión por videoconferencia. Imago
Todos los caminos conducen a Mourinho. Su nombre vuelve a sobrevolar el Real Madrid como si el tiempo no hubiera pasado. En el caso de la historia del portugués con el club blanco, todo apunta a que el relato está cerca de reanudarse y que el anuncio de su regreso será el final del culebrón después de muchos giros de guion innecesarios.
Y es que lo más importante en todo este asunto es que Florentino Pérez desea su vuelta pese a las muchas voces que dudan de que este movimiento sea el más inteligente.
Una videoconferencia Florentino-Mendes-Mou
Tras varias semanas en la que su nombre solo aparecía en la lista de posibles candidatos junto a Klopp, Zidane, Pochettino o Deschamps, entre otros, la última información al respecto viene aportada por el portal ESdiario, que asegura que Florentino Pérez mantuvo este pasado martes una videoconferencia con el técnico portugués para explorar su regreso al banquillo del Santiago Bernabéu. Era la llamada que esperaba el entrenador porque él mismo aseguró recientemente que nadie había contactado hasta entonces con él.
Ahora sí ha habido un contacto, una conversación que, siempre según estas fuentes, se prolongó durante cerca de una hora y que contó con la presencia de Jorge Mendes, agente del entrenador, aunque sin intervención directa.
El simple hecho de que el presidente del Real Madrid haya podido dar ese paso ya es, en sí mismo, muy significativo. No es habitual que Florentino active este tipo de movimientos sin una convicción previa. De hecho, algunas informaciones subrayan que no contactaba personalmente con Mendes desde la salida de Cristiano Ronaldo en 2018. Un detalle muy revelador de sus intenciones.

Mourinho pide a su staff y acepta a Arbeloa
La reunión no se cerró con un sí inmediato por parte de Mourinho. Tampoco con un rechazo. El técnico del Benfica habría optado por una posición intermedia: escuchar, valorar y, sobre todo, poner condiciones. Condiciones que, según Sergio Valentín, de ESRadio, no tienen que ver con lo económico sino con aspectos más estructurales del club: organización interna, gestión médica, disciplina deportiva y control absoluto sobre decisiones técnicas.
El luso habría pedido dos años de vinculación y la contratación de su staff al completo: Joao Tralhao (segundo entrenador), Ricardo Formosinho, Pedro Machado y Ricardo Rocha (entrenadores asistentes), Rubén Soares (video analista), Antonio Dias (preparador físico) y Nuno Santos (entrenador de porteros). En la conversación, Florentino Pérez le propuso la integración de Álvaro Arbeloa a su equipo y 'Mou' no habría puesto ninguna pega.
Quiere desmantelar el equipo: diez salidas
Del mismo modo, Mourinho exigió la marcha de hasta siete futbolistas además de los tres que terminan contrato (Alaba, Carvajal y Fran González), también pidió la salida de Antonio Pintus como preparador físico, la figura de un portavoz por parte del club para tratar con los medios habitualmente y él centrarse en las ruedas de prensa. Por último, también pidió que su equipo no haga más giras veraniegas por Estados Unidos y Asia bajo su mandato.
Mourinho no ha querido negociar cifras sino poder. El luso quiere garantías y ha transmitido este paquete de exigencias que, según las mismas fuentes, solo son negociables en bloque. O se aceptan todas o no hay acuerdo. Y ahí es donde la pelota pasa al tejado de Florentino, que se ha dado unos días para responder.
Su recuerdo sigue muy presente
El Real Madrid está a punto de cerrar la temporada en blanco y sigue buscando un perfil capaz de reordenar, de imponer jerarquía, de devolver una cierta estructura competitiva a un vestuario que ha vivido episodios de desgaste. Y en ese ecosistema, la figura de Mourinho encaja de manera casi natural, al menos para Florentino Pérez.
Su primera etapa dejó cicatrices, pero también un legado competitivo difícil de ignorar. Fue él quien plantó cara en una era dominada por el FC Barcelona de Guardiola, quien devolvió al equipo a unas semifinales de Champions que se resistían -lo hizo además tres años seguidos-, y quien instauró una cultura de exigencia que marcó a toda una generación. Con sus claroscuros como sus enfrentamientos con Casillas o sus ruedas de prensa contra el Barça y los árbitros, dejó una huella imborrable.
Ahora, más de una década después, el contexto es distinto. Mourinho también lo es. Más pragmático, más selectivo, pero igual de obsesivo con el control de los detalles. Y con la idea clara de que, si vuelve, será en sus términos.
Mientras se suman nuevos nombres de futuribles para el banquillo, la figura de Mourinho sigue ganando peso. Esta videollamada es el primer síntoma de que su regreso al Real Madrid ya no es una posibilidad lejana sino una cuestión de tiempo.