El penalti más surrealista que se recuerda y la ayuda arbitral a la Real Sociedad para pasar las semifinales de la Copa del Rey
Los donostiarras salieron beneficiados de un choque entre el colegiado y un jugador del Alavés que, a la postre, terminó en un contragolpe mortal

Imagen del segundo penalti pitado a favor del Alavés.@CopadelRey
Álex Remiro, que detuvo un penalti en la segunda mitad, y dos goles en cuatro minutos de Gonçalo Guedes y Orri Oskarsson dieron la vuelta al partido frente al Deportivo Alavés en Mendizorroza (2-3) e impulsaron a la Real Sociedad hasta las semifinales de la Copa del Rey por tercer año consecutivo.
Toni Martínez falló la pena máxima que pudo suponer el 3-1 y la sentencia de un partido que tuvo de todo, pero el portero realista adivinó su segundo lanzamiento desde los once metros y el partido cambio su guion radicalmente. El Glorioso se adelantó hasta en dos ocasiones gracias a los goles de Abde Rebbach, a los ocho minutos, y del propio Toni, quien deshizo el empate de Mikel Oyarzabal.
Las dos penas máximas fueron pitadas a favor del Alavés y fueron indiscutibles. Eso sí, en la segunda tuvo que ayudarse el colegiado andaluz Quintero González del VAR. Y eso que las imágenes hablan por sí solas y dejaron uno de los penaltis más surrealistas que se recuerdan en el fútbol español. El defensor realista Caleta-Car le agarró la camiseta a Toni Martínez hasta tal punto que acabó quitándole la visión para poder continuar el juego. Y, tras comprobarlo en el ordenador, decretó el lanzamiento desde los once metros.
La ayuda arbitral a la Real Sociedad frente al Alavés
Sin embargo y tras los dos castigos merecidos, fue la Real Sociedad quien acabaría recibiendo un favor arbitral para pasar a las semifinales de la Copa del Rey. Concretamente, en el gol definitivo de Oskarsson, que supuso el 2-3.
Fue sin querer y aplicó estrictamente el reglamento, pero lo cierto es que, de haber estado mejor situado el árbitro andaluz, quizás, no se hubiese interpuesto en el camino de Guevara, quien tropezó con él y no pudo hacerse con un balón que, a la postre, supuso una contra fulminante del cuadro donostiarra para darle la vuelta a la eliminatoria con el tanto de Oskarsson.
Como era lógico, todo el banquillo del Alavés le reclamó la jugada al colegiado del encuentro, pero la jugada no admite mucha discusión aplicando el reglamento. Hubiera sido diferente si el árbitro hubiese tocado el balón. Entonces sí hubiera tenido que reanudar el partido con un balón a tierra, pero en ningún momento llegó a tocar el esférico en el colegiado andaluz.
Coudet denuncia dicha jugada y Remiro reconoce el error arbitral
El técnico argentino, Eduardo Coudet, comentó así la jugada en la rueda de prensa posterior al partido: "No conozco bien el reglamento sobre esta acción. Llegaba a disputar el balón, estábamos bien plantados y termina siendo una jugada de contragolpe decisiva".
Hasta los jugadores de la Real Sociedad reconocieron que salieron airosos gracias a este error arbitral. Sin ir más lejos, Remiro, protagonista del encuentro al detener la segunda pena máxima que tuvo el Alavés, no pudo ocultar que su equipo salió beneficiado por el árbitro en el 2-3: "No podemos decir lo que no es. No estaba bien posicionado y ha entorpecido al jugador del Alavés y nos ha permitido montar el contragolpe".
¿Qué dice la regla 9 sobre esta acción?
El árbitro detiene el partido y concede un balón a tierra si el balón toca a un miembro del equipo arbitral y, permaneciendo en juego, resulta en un gol, un cambio de posesión o el inicio de un ataque prometedor; si el balón sale, se reanuda con un saque de meta o banda, según corresponda, ya que no cumple las condiciones para balón a tierra por contacto con árbitro.
Cuándo se detiene el juego (Balón a Tierra)
Si el balón toca al árbitro y permanece en juego y:
- Entra directamente en la portería (NO es gol).
- El equipo en posesión cambia (se pierde la posesión).
- Se inicia un ataque prometedor (una oportunidad clara de gol).
Cuándo NO se detiene el juego (Sigue en Juego):
Si el balón toca al árbitro y sigue en juego sin que ocurra ninguna de las condiciones anteriores, como si rebotara en un poste.