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Cuidado en el Sevilla con la renovación de Luis García Plaza

El ilusionante comienzo invita a la directiva a la tentación de un premio prematuro al técnico madrileño, pero la surrealista decisión con García Pimienta enseña un camino diferente, independientemente de sus merecimientos

Cuidado en el Sevilla con la renovación de Luis García Plaza

García Plaza está muy bien mirado en la planta noble por su trabajo en Nervión. IMAGO

Álvaro PalomoÁlvaro Palomo 4 min lecturaSin comentarios

Lo más importante en la toma de decisiones no radica en la conveniencia de adoptarlas, sino en marcar los tiempos correspondientes en su ejecución. Por mucho que se considere el camino correcto, se requiere como factor fundamental para el éxito elegir el momento adecuado.

En este sentido, en Nervión se encuentran en una tesitura en la que resultará vital no precipitarse aunque la situación incite a premiar el buen comienzo y el trabajo realizado desde el banquillo.

Ahora mismo en el Sánchez-Pizjuán existe plena satisfacción con la labor realizada por Luis García Plaza en los albores de la temporada, con el Sevilla en puestos europeos merced a los 13 puntos sumados de 21 posibles y sensaciones muy positivas. Y este ambiente de felicidad y tranquilidad inesperadas abren la puerta a la tentación de reconocer la valía del entrenador con una renovación que impida de forma premarura que acabe contrato al final de curso.

El ejemplo ilustrativo de la renovación surrealista de García Pimienta

Nadie discute que a día de hoy la pueda merecer, pero la madurez y la cualificación de los dirigentes de un club se mide precisamente por no funcionar a base de impulsos, sino a partir de fundamentos que permitan entender cuándo se debe convertir la teoría en práctica.

Hace dos cursos Del Nido Carrasco y Víctor Orta se saltaron este paso esencial con García Pimienta con el anuncio surrealista en el vestuario de su ampliación de contrato, que situó al Sevilla en el centro de las miradas y no precisamente como un ejemplo a seguir ni de seriedad. Evidentemente, el tiro acabó en el pie del club tal y como esperaba cualquier persona razonable.

Es cierto que últimamente, quizás por el criterio y la coherencia de José Ignacio Navarro, las decisiones que se toman se fundamentan en el sentido común y en consonancia con los intereses del club, por lo que existen menos posibilidades de que se caiga en la precipitación con García Plaza.

García Plaza la está mereciendo, pero ahora no hace falta ruido externo

A nadie se le escapa de que se le está ganando y que incluso será una necesidad más adelante si se consolida esta percepción de grupo compacto que ha devuelto la ilusión al sevillismo, en cuyo caso garantizar su continuidad antes de la finalización de su contrato se erigirá en una prioridad.

Ahora mismo no hace falta ruido extremo, ni estallidos de protagonismos de ningún tipo. Que todo fluya sin estridencias ni golpes de presidencia, que ya habrá tiempo para concretar con un blindaje el aplauso interno a García Plaza.

Cariño, respuesta a su peticiones y dejarlo trabajar

Mientras tanto, cariño, responder a sus peticiones como se ha hecho en verano menos con Oso y dejarlo trabajar sin ponerlo en el foco, porque, en muchas ocasiones, el deseo de agradar surte el efecto contrario por no hacerlo en el momento oportuno. Y García Plaza es el primero que lo sabe y solo piensa ahora en consolidar un comienzo esperanzador. Cuidado.