Carlos Sainz, piloto de Williams F1, se emociona al recordar su primera vez: "Mi padre me llevó y fue uno de los mejores días de mi vida”
Carlos Sainz recuerda cómo se dio cuenta de quién era su padre, de cómo mostró desde los dos años que estaba hecho para pilotar o lo que piensa sobre la posibilidad de que un hijo suyo siga sus pasos

Carlos Sainz, piloto de WilliamsImago
Carlos Sainz no está viviendo su mejor temporada desde que llegó a la Fórmula 1 y, pese a todo, acaba de renovar con Williams y ha declarado públicamente en que confía plenamente en el plan trazado y en que irán a mejor en los próximos años.
El piloto madrileño apenas pudo luchar por los puntos en el arranque de temporada, cuando todos los equipos partían desde cero, pero con el paso de los meses, su escudería se ha quedado atrás y, ahora mismo, sólo superan de forma habitual a Cadillac. Incluso los Aston Martin, que han tenido muchos problemas todo el año les han dejado ya atrás.
Sainz es paciente. Ya lo fue cuando eligió Williams por encima de otras escuderías que le cortejaban y lo ha sido toda su carrera, que le llevó a ganar carreras y a estar en la escudería más prestigiosa de la F1: Ferrari.
Mucho le debe, en todo ello, a su padre, un campeón del mundo de Rallies y cuatro veces ganador del Dakar, quien le aconsejó desde pequeño y dirigió sus pasos en un mundo tan complicado como es el de las carreras.
El consejo de su padre que le hizo piloto de F1
En este sentido, Sainz Jr. siempre ha recordado que, entre los muchos consejos que le ha dado su padre en este tiempo, con el que se ha quedado es con aquel en el que le dejó claro que sus rivales no pueden ser sus amigos, porque en la pista no los hay. “Yo creía que era amigo de todos ellos", señala en una entrevista con la revista People, donde admitía su ingenuidad. “Quería ganar, pero era ingenuo, y me di cuenta de que quizá algunos querían ganarme más que a nadie porque tenía un padre famoso. O estaban motivados simplemente por ganar a Sainz, sino por ganar al hijo de Carlos Sainz Sr.”, incida.

Ante esto, su padre fue claro con su mensaje. "En las carreras o muerdes o te muerden", le dijo. “Eso hizo clic en mi cabeza: quizá había más gente en mi contra de lo que yo pensaba. Esa mentalidad ya es algo natural para mí”, admite un Carlos Sainz que, desde entonces, afrontó su carrera de otra forma y fue creciendo hasta llegar a lo que es hoy.
El día en que supo lo grande que era Carlos Sainz Sr.
Sainz reconoce que, de pequeño, no sabía lo importante que era su padre como piloto. Sólo sabía que estaba muchos días fuera, dos terceras partes del año, y que, cuando regresaba era una fiesta para él. Sólo era su padre, al que quería tener cerca.
“Mi padre solía pasar alrededor de 250 días fuera de casa, así que es mucho tiempo. Siempre que estaba en casa, era como el mejor momento, porque el hecho de que estuviera en casa era como una celebración. Todo giraba más alrededor de él y eso hacía que esos momentos con mi padre fueran muy especiales”, afirma sobre sus recuerdos de niñez.
En este sentido, Sainz no era totalmente consciente del trabajo de su padre y este procuraba que sus hijos llevaran una vida normal. "Mi padre no nos llevaba a muchas carreras. Siempre le gustó que fuéramos al colegio, que hiciéramos nuestra vida mientras él se iba de viaje, indica.

Sin embargo, hubo dos momentos que le indicaron de quien se trataba: el día de su retirada y un día en el que lo llevó a una carrera de F1.
El primero tuvo lugar en 2004, cuando el ahora piloto de Williams tan sólo tenía 10 años. "Le cerraron toda la ciudad y le hicieron una especie de despedida. Me sorprendió la cantidad de gente que acudía y, sinceramente, fue bastante impactante", admite sobre una despedida que le sorprendió. En ese momento se dijo: “Vale, mi padre es grande. Mi padre es enorme. Y sí, tengo un nombre".
El momento en el que Carlos Sainz decidió que quería ser piloto
Pero más impacto le causó cuando vio con sus propios ojos cómo sus ídolos se querían hacer fotos con él. A esas alturas ya era un gran aficionado a la F1 y su padre lo llevó al GP de España, en Montmeló. “La gente le paraba en el paddock para hacerse fotos. Me di cuenta de lo grande que era, porque incluso mis ídolos de F1 se estaban haciendo fotos con mi padre”, recuerda en esa entrevista.

Allí se subió por primera vez a un monoplaza. En los boxes, lo dejaron subirse a uno y aún recuerda lo que hizo. "Era un niño, simplemente me senté en el asiento y miraba el volante". Ese día lo tuvo claro: “Quiero ser piloto de F1”, añade.
Carlos Sainz y sus cualidades innatas para pilotar
Pero para llegar ahí, antes tuvo que aficionarse a conducire. Y, pese a que sólo tenía tres años, aún recuerda emocionado esa primera vez. Fue en un kart rojo, una imagen que quedó inmortalizada. "La primera vez que fui a un centro de karts, mi padre me llevó y me subió a uno. Recuerdo que fue uno de los mejores días de mi vida. Simplemente teniendo la primera experiencia y él enseñándome un poco a conducir. Yo tenía tres años en ese momento, imaginas muy pocos recuerdos porque a los tres años no recuerdas todo, pero de ese día recuerdo mucho", reconoce.
Fue una afición innata que, incluso, sorprendió luego a su propio padre. Cuando lo llevó a los karts ya sabía lo que hacía, pues lo pudo comprobar un año antes. Su padre le había regalado un coche eléctrico, el típico que usan los niños de uno o dos años y, con él. Sainz Jr hacía derrapes y trompos.
Carlos Sainz narra que, una vez, cuando su padre llegó de una de sus carreras y lo vio haciendo eso se sorprendió. "Hay un video en el que mi padre llega a casa luego de una prueba de Rally y, de repente, cuando me vio hacer eso, dijo: ¿Quién le ha enseñado eso? Por lo que sea aprendí a hacer trompos y a hacer derrapes y era imposible que mi padre me lo enseñara porque no estaba nunca en casa", admite.

A partir de ahí lo llevó a los karts, algo que se convirtió en habitual los fines de semana. "Recuerdo que probablemente era lo mejor de la semana. Los domingos íbamos a conducir y eso me hacía tan feliz...", recuerda el piloto de Williams.
¿Otro Sainz más al volante?
Si eso lo recuerda desde la perspectiva de un niño, ahora se plantea cómo lo vería como padre. Y ahí empiezan las dudas. Sainz reconoce que cada vez piensa más en ello ahora que se ha "convertido en tío y padrino de tres sobrinos". “Es algo en lo que antes nunca pensaba", añade.
Por eso viene la pregunta lógica. ¿Le gustaría que su hijo siguiera sus pasos? "Siempre pienso en si me gustaría que mi hijo fuera piloto de F1 o no, y eso me pone nervioso. Si yo sentí presión por llevar el apellido Sainz, él tendrá el doble de presión. Ojalá no hubiera tenido que soportar la presión que tuve que llevar. No quiero que mi hijo tenga presión”, sentencia el piloto madrileño.