Hueco blanco
El análisis del Celta - Betis

Intensidad y fe, divinos tesoros

Óscar MurilloÓscar Murillo
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Intensidad y fe, divinos tesoros
- Óscar Murillo
El Betis no fue tan pragmático y directo como en Valladolid, pero se llevó el mismo premio de Balaídos explotando de nuevo todo su catálogo de virtudes. Hubo paciencia en la elaboración, una de las señas de identidad de este estilo propio de los verdiblancos, pero mayor velocidad mental en la toma de decisiones.



No se abusó en exceso de las conducciones entre líneas y se arriesgó lo justo en la salida, porque los centrales, por una vez, estuvieron más aplicados en las marcas y tiraron de la anticipación para encimar a Brais, Boufal y, sobre todo, Maxi Gómez. Ayudas al compañero, presión antes y, especialmente, tras pérdida, intensidad en los cruces...



El conjunto de Setién se tomó en serio el partido desde el principio, consciente de lo que se jugaba y de la ansiedad de un Celta al que dio opciones, pero que desapareció con la entrada de Tello en el campo, un factor de desequilibrio y desconcierto que terminó siendo letal.