LA CRÓNICA 

Cluj 1-1 Sevilla F.C.: Este Sevilla no da ningún miedo

20.02.2020 | 21:27
De Jong, asistente, y En-Nesyri, autor del gol, celebran el tanto del empate.

Su condición de pentacampeón infunde respeto, pero, una vez sobre el césped, este Sevilla de Lopetegui no produce temor alguno a rivales que lo debían sentir por su teórica inferioridad. Y no lo hace porque se atisba un profundo menoscabo en su autoestima, en la confianza de una plantilla que antes transmitía una seguridad que se ha ido perdiendo a medida que los planes se han torcido sin una alternativa real para enderezarlo. Se percibe en los nervios de los jugadores, en la ausencia de tensión, en la incapacidad para despejar con contundencia cuando un equipo humilde como el Cluj lo somete con una mecánica muy simple, o en el salto de Koundé con el brazo en alto.

El proyecto está sumido en una crisis de personalidad que asusta más que el propio Sevilla, razón por la que el gol del empate sabe a gloria y concede una ventaja de cara a la vuelta en el Sánchez-Pizjuán muy por encima de lo ofrecido en Rumanía, donde, al menos, apareció la figura de Rony Lopes para reivindicarse y postularse como revulsivo para un Sevilla deprimido, con síntomas de cansancio y un banquillo que no termina de encontrar la manera de frenar la caída.

Cambios en el once

Así las cosas, Lopetegui realizó algunas variaciones con respecto a LaLiga, con la composición de un centro del campo sin Banega, de inicio en el banquillo, y la entrada de Gudelj y Jordán para blindarlo junto a Fernando. Atrás, regresaron a la titularidad Koundé y Escudero, mientras que arriba la única variación la presentó en la punta de lanza, con De Jong en lugar de En-Nesyri, pues tanto Suso como Ocampos repitieron en los costados. Reflejo de la trascendencia integral de la cita y de que el técnico en ningún momento minusvaloró a un Cluj ordenado y que desde inicio dificultó la salida de un Sevilla muy frío. Sin ningún vertebrador del juego y sobre un césped duro, los nervionenses apostaron por balones largos tantos a las bandas como, sobre todo, en busca de De Jong para que las bajara e iniciar las jugadas. La alternativa partía con Gudelj intercalado entre los centrales para la gestación, si bien existía la consigna de no asumir riesgos, por lo que pronto se recurría a la vía directa.

La sensación de peligro crecía en cuanto entraba en acción Suso, con diagonales que terminaban en centros que en los primeros 20 minutos remataron Ocampos y De Jong sin puntería. El Sevilla ganó presencia de forma paulatina pero en los aledaños de la portería rumana faltaba un chispazo para profundizar, a veces porque apenas había opciones de remate en el área y otras por no centrar cuando sí las tenían abusando de los pases horizontales o de los recortes. Tras una hegemonía efímera, se igualaron las fuerzas ante el ímpetu de un Cluj tosco, basado en una propuesta con pocos toques para llegar rápido sin conceder una recuperación sevillista en zona comprometida.

En este tramo, llegó la ocasión hispalense más clara, con un disparo lejano de Suso desviado al larguero por De Jong. Sólo el gaditano marcaba la diferencia, y la banda derecha monopolizaba las llegadas con el consecuente desequilibrio que facilitaba la contención a los locales. El Sevilla necesitaba más a Ocampos, demasiado errático en la primera parte y con poca ayuda de Escudero. El Sevilla no sufría pero tampoco traducía su superioridad en peligro real. Precisaba más velocidad en las transiciones, más recursos para romper la resistencia rumana.

Pero en el arranque ocurrió lo contrario, con el equipo encerrado en su área ante una sucesión de saques de esquina del Cluj, nervioso, con despejes cortos e incapaz de sacudirse el empuje de los rumanos, basado en constantes centros desde los costados.

Fútbol arcaico que le valió para poner en jaque a los de Lopetegui y adelantarse con un penalti por manos incomprensibles de Koundé. 1-0. Imagen preocupante. Y reacción con carencias más preocupantes aún. Equipo estático. Sin ideas. Sin concentración. Con transiciones demasiado lentas. Tan perdido como Lopetegui, que no movió ficha hasta el 73', cuando En-Nesyri entró por Navas, lo que supuso un viraje táctico hacia el 4-4-2. Dos delanteros pero sin la profundidad del palaciego ni clarividencia para generar en el centro del campo. Una solución incompleta que sólo propició más centros fáciles para la zaga rumana.

Sí agitó al Sevilla la entrada de Rony Lopes por Ocampos, tanto que él mismo intentó un disparo recogido por De Jong, que, delante del portero, se la cedió a En-Nesyri para que la empujara y empatara el partido. El internacional luso fue el único que buscó portería y acarició el 1-2 con un tiro en el alargue desviado por Arlauskis. Al final, un botín insuficiente en circunstancias normales pero válido por el valor del gol fuera a tenor de las prestaciones exhibidas ayer por el Sevilla, que no dio ningún miedo en Transilvania.


- Ficha técnica:

Cluj: Arlauskis; Manea, Paulo Vinícius, Burca, Camora; Deac, Bordeianu, Djokovic, Paun (Hoban 74'); Traoré (Rondón 83'), Omrani (Golofca 85').

Sevilla F.C: Vaclik; Jesús Navas (En-Nesyri 72'), Koundé, Diego Carlos, Escudero; Gudelj, Fernando, Jordán; Suso (Franco Vázquez 91'), Ocampos (Rony Lopes 78'), De Jong.

Árbitro: Deniz Aytekin (alemán). Solo vio la cartulina amarilla Fernando.

Goles: 1-0 (59') Deac, de penalti; 1-1 (83') En-Nesyri.

Incidencias: Estadio Dr. Constantin Radulescu.

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