Rafa Jódar no es una estrella
La actitud del tenista madrileño y su disposición para aprender le señalan como uno de los mejores tenistas mundiales de la próxima década

Rafa Jódar, en Roland GarrosImago
"Con Jódar máxima ilusión, pero muchísima prudencia", advertía el extenista y ahora comentarista Alex Corretja sobre el debut de Rafa Jódar en Roland Garros cuando veía que se hablaba de él como posible semifinalista o como un seguro cuartofinalista.
La realidad es que, luego, Jódar estuvo a la altura de las expectativas y acabó entre los ocho mejores, pero las posibilidades de que ocurriera eso no eran grandes antes del inicio. Por ránking, su posición natural era alcanzar la tercera ronda. Y eso teniendo en cuenta el subidón que ha tenido en el último mes y medio, porque no hace ni dos meses que jugaba fases previas estaba fuera de los 100 mejores del mundo.
Esas expectativas creadas ya se vienen viendo desde que alcanzó las semifinales en el Conde de Godó y se convirtió en el español más 'mediático' en el Mutua Madrid Open. Sin antecedentes y con poca experiencia, tuvo que lidiar día sí y día no con los medios y con las comparecencias, aparte de verse, en unos días, de ser un desconocido a un fenómeno de masas.
El propio Corretja, el director del torneo, Feliciano López, y otros comentaristas se mostraban sorprendidos de la madurez que estaba mostrando y la tranquilidad, al menos por fuera, que expresaba en una situación que podría haber desbordado a muchos.
Rafa Jódar ha demostrado, sobre todo, madurez
Esa madurez también se le ha podido ver en Roland Garros, donde ya no era un desconocido y donde ha tenido que lidiar ya con algunos problemas típicos de las estrellas, que sufren en las redes sociales la inquina de sus 'haters'. En su caso con el asunto de la recogepelotas que supuestamente empujó o de la niña a la que no le dio la mano. Ahí, como él dijo, "pagó la novatada" y le sirvió para "aprender", la palabra que más ha dicho desde que dio el salto a la fama fuera del ámbito más cerrado del tenis español.

Tal vez sea eso lo más importante que haya transmitido Rafa Jódar en estos dos meses. En ellos, según él, ha elevado mucho su nivel porque se ha enfrentado de forma continua a los mejores del tenis mundial. Ha ganado a Top-10 como De Miñaur y a veteranos como Pablo Carreño o Cameron Norrie. A jóvenes como Joao Fonseca, Alex Michelsen o Larner Tien. Se ha enfrentado al número uno del mundo (Sinner), al número tres (Zverev)... Y de todos, lo que más ha sacado, ha sido el aprendizaje.
El aprendizaje ante Zverev le servirá a Jódar para avanzar
Sus palabras tras la derrota de ante Alex Zverev en cuartos de Roland Garros dicen mucho de esto. “Aprendí mucho. Puedo decir que he podido competir contra jugadores muy buenos y que tengo la oportunidad de que, si sigo haciéndolo bien, sigo creyendo en mí mismo y sigo trabajando duro, podré elevar mi nivel gracias a estos partidos. (...) Es mi primer año todavía en el circuito, creo que tengo un margen de mejora bastante grande. Ahora toca seguir y seguir aprendiendo”, afirmó jugador de Leganés.
Sus resultados le han situado entre los doce mejores tenistas de este 2026 y, como dice Corretja, posiblemente, lo veamos "entre los diez mejores en los próximos meses", pero eso puede ser circunstancial si no cambia su actitud. Si se mantiene humilde, concentrado y con esa actitud de mejora, podemos estar ante uno de los mejores tenistas de la próxima década. Puede ser, pero aún no lo es. Y no se le debe exigir que lo sea. Y más aún con lo que le llega: una hierba que nunca ha pisado.