El sacrificio que convirtió a Iker Casillas en leyenda: "La gente ve todo lo que he ganado, pero no todo lo que había detrás."
Iker Casillas llegó a la élite después de años de sacrificios lejos de los focos. Antes de levantar títulos con el Real Madrid y España, recorría cada semana el camino entre Móstoles y la cantera blanca junto a su padre, mientras cuidaba sus propios guantes para no generar gastos

Iker Casillas recuerda su pasado tan duroIMAGO
Antes de levantar la Champions, ganar el Mundial o convertirse en uno de los grandes porteros de la historia del Real Madrid, Iker Casillas era simplemente un niño, como muchos otros, que soñaba con jugar al fútbol. Tenía nueve años cuando entró en la cantera madridista y, desde entonces, comenzó un camino que acabaría llevándole hasta lo más alto.
Su historia, sin embargo, también está construida sobre pequeños sacrificios que pocas veces, por no decir nunca, aparecen en la foto del éxito y es conocida. Durante años, su padre se encargó de llevarlo desde Móstoles hasta los entrenamientos del Real Madrid. Varias veces por semana, aquel viaje se repetía para que Casillas pudiera continuar formándose mientras compaginaba el fútbol con los estudios.
El propio guardameta recordó aquellos años en una conversación con Vicente del Bosque y puso el foco en todo aquello que quedaba detrás de sus títulos. "La gente ve todo lo que he ganado, pero no que durante ocho años mi padre cogía el coche y me llevaba cada día desde Móstoles", explicó Casillas.
Un padre que quiso mantenerle con los pies en el suelo
Su padre, Guardia Civil, sabía que su hijo tenía talento, pero nunca quiso que aquello se convirtiera en una razón para perder la perspectiva. Mientras los entrenadores le auguraban un futuro en el primer equipo, en casa la exigencia seguía siendo máxima. "Él sabía que era bueno, pero no quería que me confundiera y era más estricto, porque era Guardia Civil", relató el exfutbolista.
Casillas incluso se encargaba de cuidar y reparar sus propios guantes cuando era necesario para evitar gastos innecesarios. Detrás del portero que acabaría levantando trofeos había, por tanto, una familia que hizo esfuerzos para que aquel niño pudiera perseguir su sueño.
Otra figura a la que consideraba como un padre era Del Bosque, una figura clave en su camino. Vicente del Bosque conoció a Casillas cuando apenas tenía nueve años, en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Su relación se prolongó durante diferentes etapas y terminó convirtiéndose en mucho más que la habitual entre técnico y jugador.
El exseleccionador español ha utilizado en numerosas ocasiones la trayectoria de Iker como ejemplo para explicar que alcanzar la élite no depende únicamente del talento. Para llegar arriba hacen falta trabajo, condiciones y también ese componente de fortuna que puede marcar una carrera. Y Casillas tuvo la oportunidad de demostrarlo.
El final inesperado en Oporto
Su aventura portuguesa terminó de una manera que nadie podía imaginar. El 1 de mayo de 2019 sufrió un infarto agudo de miocardio durante un entrenamiento con el Oporto. Aquel episodio terminó condicionando su carrera y, posteriormente, anunció su retirada del fútbol profesional. Pero su legado ya estaba escrito.
Casillas también tuvo que afrontar momentos complicados con la selección española. Durante los años de mayor tensión entre Real Madrid y Barcelona, el ambiente dentro del vestuario cambió y las relaciones entre los futbolistas de ambos equipos llegaron a deteriorarse. "En los dos partidos amistosos que jugamos en 2011 la sensación era que no se respiraba igual. El ambiente ya no era el mismo", reconoció. El guardameta explicó que la relación con jugadores como Xavi o Puyol se había resentido durante aquella etapa: "Entre los jugadores del Real Madrid y el Barça no teníamos la misma afinidad que teníamos antes".
La situación, sin embargo, terminó reconduciéndose con el paso del tiempo. "La recuperamos casi pasados ocho meses, casi un año después", recordó.
De Móstoles al Bernabéu, del Bernabéu al Mundial y después a Oporto. La carrera de Iker Casillas está llena de grandes noches, títulos y reconocimientos, pero quizá una de las partes más importantes de su historia comenzó mucho antes de todo eso: en un coche, recorriendo cada semana el camino desde Móstoles hacia un sueño.