Loli Moreno, profesora de Carlos Alcaraz: “Yo le pregunté: ‘¿Te merece la pena?’ Y contestó: ‘Sí, quiero ser tenista’”
El actual número dos del tenis mundial ya mostraba todo lo que hoy se puede ver cuando era un niño en El Palmar y jugaba con el resto de muchachos de su edad
Los grandes deportistas tienen un pasado y, ante todo, son personas. Las leyendas no nacen de la nada. Detrás de todos los triunfos hay talento, pero también hay determinación, foco y mucho sacrificio.
Nos hemos acostumbrado a valorar lo que llegan a ser, a disfrutar, sufrir, a veces criticar sus logros. Y a mirar el referente en el que se han convertido, sin pensar en cómo han llegado a alcanzar eso.
De muchos de ellos se han conocido sus dotes naturales, hay historias de superación, una rápida evolución o un camino de espinas en el que han superado muchos obstáculos... hay muchas formas de llegar a la cima
Como en otros deportes, en el caso del tenis son muchos los que se quedan en el camino. Jugadores sobre los que se ha creado una expectativa que luego, por el motivo que sea, no se cumple. Algunos de ellos no llegan porque no son capaces de soportar la presión. Y a muchos, porque esa presión les llega desde muy jóvenes y no saben cómo lidiar con ella.
De Carlos Alcaraz se venía hablando como el 'nuevo Rafa Nadal' desde que tenía 14 años. Y, con 15 y 16 ya tenía el foco en los torneos profesionales en los que participaba. No le afectó, siguió la progresión que se le podría presumir y batió algunos récords de precocidad. "No he visto un tenista que juegue así con 21 años", llegó a decir de él Novak Djokovic.

Desde que empezó a jugar en el circuito, de Alcaraz se ha conocido casi todo. E, incluso, desde que debutó y alternó torneos de su categoría con los profesionales. Sin embargo, ya se veía lo que podía llegar a ser desde que era muy pequeño y así lo ha desvelado su profesora en El Palmar, Loli Moreno, quien en una entrevista con El Español ha desvelado algunos detalles que delatan la determinación de un número uno del mundo.
Carlos Alcaraz lo tenía muy claro
“Carlitos era un fiera en todo. Daba el cien por cien en cada cosa que hacía en el colegio”, afirma la profesora, quien ve reflejado en su niñez lo que es hoy día. Y también lo que muestra en la pista. Ese deseo de ganar a toda costa. “Era muy competitivo, no quería perder ni a las chapas”, añade.
Moreno recuerda una conversación que tuvo con un Carlos Alcaraz niño y en el que también se puede apreciar la claridad de sus ideas desde que era pequeño. Son muchos los que dicen que para triunfar en cualquier ámbito de la vida hay que tener foco y el joven Carlitos lo tenía: quería ser tenista.

Así quedó reflejado en esa conversación con su profesora. “Me dijo, ‘seño, si es que termino tan cansado que no veo ni los dibujos animados’. Yo le pregunté: ‘¿Te merece la pena?’ Y contestó: ‘Sí, quiero ser tenista’. Él lo tenía clarísimo”, señala Loli Moreno en este medio sobre la determinación de Carlos Alcaraz para llegar a ser lo que hoy es.
La determinación y el sacrificio moldearon a Alcaraz
“Este resultado es por todo su esfuerzo desde pequeño. No es suerte. Es fruto de la rutina diaria”, advierte la profesora, quien no duda en destacar la capacidad del tenista de El Palmar para conseguir sus objetivos. Ahora profesionales, pero en su día, también, académicos.
Cuando era pequeño no concebía la derrota, pero la aceptaba con deportividad. Y, de mayor, esos mismos valores los ha demostrado en la pista, donde es querido por sus rivales y respetado por todos. Es fruto de esa educación que ha tenido desde pequeño y que le ha llevado a ser uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos a su corta edad.