Sergio Ramos sorprende al recordar su infancia en el colegio: "Las matemáticas se me daban bien"
El exfutbolista de Sevilla y Real Madrid recuerda la disciplina que marcó sus primeros años, sus asignaturas favoritas y cómo sus padres establecieron unas normas de estudio que eran innegociables

Sergio Ramos recuerda cómo eran sus estudios y su infanciaIMAGO
Sergio Ramos es recordado por su carácter competitivo, su liderazgo y una carrera repleta de títulos, pero antes de convertirse en uno de los grandes defensas de su generación fue un niño sevillano con una rutina muy marcada en casa. El exfutbolista ha recordado cómo fueron aquellos años y ha sorprendido al revelar cuáles eran sus asignaturas favoritas.
“Siempre he dibujado muy bien. Matemáticas se me daba muy bien. Historia también me gustaba”, explicaba Ramos en una entrevista con GQ. El sevillano también dejó claro que, pese a su pasión por el fútbol y las tardes jugando con sus amigos, en su casa había una regla que no admitía discusión: primero los estudios.
Sergio Ramos y una infancia marcada por la disciplina
La imagen de Ramos durante su etapa como futbolista siempre estuvo asociada a la intensidad y al carácter. Sin embargo, él mismo atribuye parte de esa personalidad a los hábitos que adquirió desde pequeño.
“Yo tenía unos horarios de estudio y con mis padres eso era innegociable”, recordó. El futbolista reconocía que prefería estar en la plazoleta jugando con sus amigos, pero sus padres entendían que la formación académica debía ocupar un lugar prioritario.
Aquella rutina no significaba renunciar al juego. Ramos creció en Camas, en un entorno en el que la calle era uno de los grandes espacios de ocio de los niños de su generación. El propio exfutbolista ha contado en diferentes ocasiones que pasaba buena parte del día fuera de casa, jugando al fútbol y disfrutando de una infancia mucho menos condicionada por la tecnología que la actual.
Las Matemáticas, una de sus asignaturas favoritas de Sergio Ramos
Ramos asegura que las Matemáticas eran una de sus materias fuertes, una confesión que contrasta con la imagen del futbolista que durante años estuvo centrado casi exclusivamente en el deporte. También disfrutaba con Historia, aunque por un motivo que iba más allá de los conocimientos que se adquirían en clase.
“Historia también me gustaba porque es una asignatura que forma parte de la vida, lo que aprendes en esas clases es un poco tu origen, de dónde vienes”, explicó.
Su relación con el dibujo también ocupaba un lugar destacado. “Siempre he dibujado muy bien”, afirmaba el sevillano, que vinculaba aquella facilidad con su afición por pintar, una actividad que ha mantenido con el paso del tiempo.
No se trataba, por tanto, de una infancia dedicada únicamente al fútbol. Los estudios, el dibujo y otras actividades convivían con la que acabaría siendo su gran pasión.
Ramos pasó del kárate y el tenis al fútbol
Antes de que el fútbol se convirtiera definitivamente en su camino, Ramos también tuvo contacto con otros deportes. Durante su infancia practicó kárate, una disciplina que, según explicó, le ayudaba a enfrentarse a sus miedos y le proporcionaba seguridad. Además, llegó a plantearse seriamente dedicarse al tenis porque era una actividad que se le daba especialmente bien.
“Me decidí por el fútbol con 11 años. Creo que al final hice bien, porque además Rafa Nadal nació el mismo año que yo y si me hubiera tenido que enfrentar a él lo hubiera tenido crudo”, bromeó Ramos al recordar aquella decisión.
El resto de la historia es conocida. El niño que todavía dudaba entre la raqueta y el balón terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas españoles más importantes de las últimas décadas.
Una educación que Ramos trasladó después al fútbol
La disciplina que sus padres le inculcaron durante la infancia terminó formando parte de su personalidad deportiva. En su casa había tiempo para estudiar y para jugar, pero existían unas prioridades que debían respetarse.
Ramos también ha reconocido en otras entrevistas la importancia que tuvieron sus padres y su familia en las decisiones que tomó durante su formación. Cuando llegó el momento de apostar definitivamente por el fútbol, la familia valoró la oportunidad sin perder de vista la educación.
Aquellos hábitos terminaron acompañándole cuando comenzó a dedicar cada vez más horas al fútbol. De hecho, durante sus primeros años como futbolista recibió una formación especialmente exigente y trabajó durante años para perfeccionar aspectos técnicos de su juego.
El propio Ramos ha explicado además que aquella educación no la entiende únicamente como una cuestión académica. Para él, también está relacionada con el esfuerzo, la constancia y la capacidad de valorar lo conseguido.
Ramos quiere que sus hijos conozcan de dónde viene
El exfutbolista es consciente de que sus hijos han crecido en un contexto muy diferente al que él conoció. Tecnología, redes sociales y un nivel de comodidades muy superior forman parte de su realidad cotidiana, mientras que la infancia de Ramos estuvo mucho más vinculada a la calle, el deporte y la convivencia con otros niños.
“No quiero que pierdan la perspectiva de dónde venimos”, ha explicado Ramos. Su objetivo es transmitirles el valor de las cosas y la necesidad de trabajar para conseguir aquello que uno se propone.
Quizá ahí esté la verdadera conexión entre aquel niño de Camas y el futbolista que terminó levantando todos los grandes trofeos. Antes de los títulos, los goles y las noches históricas, hubo una casa con horarios de estudio, una familia que no negociaba con las obligaciones y un niño que, contra lo que muchos podrían imaginar, se desenvolvía especialmente bien con las Matemáticas.