Greenwood y De Gea, sobre la mesa: "Nos lo ofrecieron gratis y A-Cap dijo que era un portero de la vieja escuela"
Andrés Blázquez, exconsejero del Sevilla FC y actual CEO del Genoa, habla sobre la situación del conjunto italiano, una vez ganado el litigio con A-Cap, también en el accionariado sevillista

De Gea y Greenwood.Imago
Corren nuevos tiempos en el Genoa de Daniele de Rossi, antepenúltimo en la Serie A del Calcio italiano, con tan sólo cuatro puntos de 21 posibles. Al menos, así lo asegura su CEO, Andrés Blázquez, un viejo conocido de LaLiga, donde llegó a ser consejero del Sevilla FC como representante de 777 Partners -Sevillistas Unidos 2020-, quienes se hicieron con un paquete accionarial considerable.
En el Genoa, Blázquez asegura "mirar hacia una nueva etapa" después de lograr "una importante victoria judicial tras 18 meses de litigios con A-Cap", aseguradora que también sigue patente en el paquete accionarial del Sevilla, pues se hizo como acreedor con el parquete de 777 Partners. Actualmente los representa el abogado Juan de Dios Crespo y respalda al actual consejo, con el que va de la mano en la futura venta del club. En resumen, un auténtico lío accionarial por el que ya han pasado en el Genoa.
Las consecuencias de la gestión de A-Cap en el Genoa
En lo que respecta al Genoa CFC, el conjunto italiano afronta una nueva etapa bajo el control del accionista mayoritario, Dan Şucu, después de una importante victoria judicial que ha aportado mayor claridad a la situación accionarial del club, tras 18 meses de litigios con A-Cap.

En una entrevista exclusiva con Flashscore, el CEO del Genoa, Andrés Blázquez, repasó la batalla legal, el impacto de la anterior propiedad y las oportunidades que, según considera el club, se dejaron escapar durante la gris gestión de A-Cap.
El pasado 23 de junio, el tribunal de Génova rechazó por tercera vez el recurso de A-Cap contra la recapitalización del club. Aunque A-Cap conserva una participación minoritaria de aproximadamente el 22%, Blázquez dejó claro que el grupo ya no tiene ninguna influencia en la gestión ni en el gobierno de la entidad.
"A-Cap no tiene ninguna implicación en el Genoa"
"Estamos aliviados; sentimos que se nos ha dado la razón", afirmó Blázquez, quien añadió que Şucu ha demostrado su compromiso con el club desde el primer momento: "Asumió un riesgo enorme al entrar cuando la empresa estaba cerca de la quiebra".
El CEO también destacó la carga económica y administrativa que ha supuesto el conflicto, que, según explicó, ha costado al Genoa millones de euros en honorarios legales. Con la situación accionarial más clara, el club espera mejorar su acceso a socios financieros y continuar reforzando su posición económica.
Oportunidades perdidas: De Gea, Greenwood y Djed Spence
Andrés Blázquez también se refirió a la dudosa gestión de A-Cap en lo deportivo, revelando que el Genoa tuvo la oportunidad de fichar a Djed Spence por siete millones de euros y a David de Gea a coste cero, pero que la anterior propiedad rechazó ambas operaciones: "Teníamos la opción de fichar a Djed Spence por siete millones de euros y la rechazaron".
En cuanto a De Gea, Blázquez recordó: "Nos ofrecieron a De Gea gratis y, de nuevo, creo que A-Cap dijo: 'Es un portero de la vieja escuela; no deberíamos ficharlo'".
También desveló el CEO del Genoa que Mason Greenwood había sido ofrecido al club. A su juicio, las decisiones tomadas por personas sin una visión centrada en el fútbol limitaron considerablemente las posibilidades del conjunto italuano en el mercado de fichajes: "Diría que probablemente perdimos más de 70 u 80 millones de euros en valor de jugadores por tener a personas ajenas al fútbol".
El futuro del Genoa bajo el liderazgo de Suçu
Bajo el liderazgo de Şucu, Blázquez cree que el club tendrá mayor libertad para tomar decisiones basadas en criterios deportivos y en el valor a largo plazo de los futbolistas: "Te garantizo que esa situación no se habría producido si el señor Şucu hubiera estado al mando en aquel momento".
Para el Genoa, la victoria judicial representa mucho más que el final de un prolongado conflicto: supone un paso hacia una mayor estabilidad, una toma de decisiones más clara y una estrategia de club guiada por sus ambiciones deportivas, en lugar de por las disputas entre sus propietarios.