Ounahi revoluciona al Girona: asistencia de genio y diez minutos que cambiaron el partido ante el Alavés
El regreso de Azzedine Ounahi tras una lesión en el sóleo impulsó al Girona en su empate ante el Alavés. El marroquí, tras más de dos meses fuera, firma una asistencia magistral a Tsygankov y deja sensaciones que ilusionan a Míchel

Ounahi vuelve a lo grandeIMAGO
El Girona atraviesa uno de sus momentos más sólidos del curso. Treinta puntos en el casillero y seis de margen sobre el descenso permiten mirar el calendario con otra perspectiva. Pero más allá de la tabla, lo que alimenta el optimismo es la sensación de crecimiento competitivo. Y en Mendizorroza, esa sensación tuvo nombre propio: Azzedine Ounahi. Su regreso no fue testimonial. Fue decisivo.
Diez minutos que alteran el guion
El marroquí volvió tras más de dos meses de ausencia y necesitó apenas un puñado de acciones para recordar por qué puede ser diferencial. En su primer minuto sobre el césped, dejó un control orientado en la frontal que levantó murmullos. Técnica limpia, pausa y lectura.
Poco después llegó la jugada que cambió el partido. Solo él detectó el desmarque de Viktor Tsygankov entre líneas. El pase filtrado fue quirúrgico, midiendo tiempo y espacio, habilitando el 1 a 2 con una naturalidad que no se entrena, se intuye.

Para cerrar su irrupción, probó un disparo con rosca tras un sutil giro de cadera que obligó a intervenir a Antonio Sivera con una parada de mérito. Fueron diez minutos de electricidad pura, suficientes para alterar el debate interno en el equipo.
Un punto con sabor a crecimiento
El partido terminó con empate 2 a 2 tras el gol final de Lucas Boyé, que evitó el triunfo gerundense en los últimos compases. Sin embargo, la expedición catalana regresó con sensaciones positivas. No solo por el punto sumado fuera de casa, sino por la confirmación de que el equipo tiene más recursos para competir.

Míchel repitió el once que había ofrecido buena imagen en la victoria ante el Barcelona. El técnico volvió a confiar en Arnau Martínez en el lateral izquierdo ante la baja de Álex Moreno, mientras Hugo Rincón mantiene continuidad en la derecha. En el centro del campo, las molestias de Fran Beltrán condicionaron la rotación y dejaron la puerta abierta a soluciones desde el banquillo, donde por fin apareció Ounahi.
El dilema creativo del mediocampo
Hasta ahora, la titularidad entre líneas había sido territorio de Thomas Lemar, uno de los futbolistas más en forma del equipo en las últimas jornadas. Pero la entrada del marroquí abrió un nuevo escenario competitivo. La calidad entre líneas, la capacidad de acelerar o pausar según convenga y su visión periférica ofrecen una alternativa distinta.

Míchel no escondió su satisfacción tras el encuentro. Reconoció que los cambios eran necesarios para sostener el ritmo del partido y subrayó que Ounahi aportó calidad en zonas decisivas. También matizó que necesita continuidad para recuperar su mejor versión tras la lesión.
Un Girona con identidad
Más allá del resultado puntual, el Girona muestra una identidad reconocible: control de balón, valentía en campo rival y capacidad para reaccionar tras encajar. En Mendizorroza comenzó perdiendo en los primeros minutos, pero fue capaz de darle la vuelta al marcador gracias a ajustes tácticos y mayor profundidad interior.

Tras pasar la primera vuelta en los puestos de descenso, los gerundenses han sido capaces de revertir la situación, y este empate no borra esa evolución. El equipo ya no transmite ansiedad, sino convicción.
Lo que viene ahora
Con seis puntos de colchón sobre el descenso, el margen no permite relajación, pero sí planificación. El tramo final exigirá talento diferencial en partidos cerrados. Y ahí es donde Ounahi puede convertirse en un factor determinante.
Su regreso no solo amplía la rotación. Cambia el techo del equipo. Cuando un futbolista es capaz de ver líneas que otros no perciben, el juego se transforma. En Mendizorroza no ganó el Girona. Pero recuperó algo casi igual de importante: la sensación de que tiene un jugador capaz de decidir partidos en un suspiro.