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Kervin Arriaga, en el escaparate: el Levante mide fuerzas con la Serie A

El Levante, que atraviesa un momento complicado en la temporada, tiene un nuevo dilema sobre la mesa. Desde la Serie A, el Génova quiere incorporar a Kervin Arriaga, centrocampista hondureño clave en el esquema granota. Así, el club deberá decidir si vender al jugador para el desarrollo de su proyecto, o mantenerlo como activo de gran valor en la busqueda de la permanencia

Kervin Arriaga, en el escaparate: el Levante mide fuerzas con la Serie A

El Génova, a por ArriagaCORDON PRESS

Pablo RivasPablo Rivas 4 min lecturaSin comentarios

El Levante UD camina sobre una cuerda floja que conoce bien. Cada temporada en la élite exige equilibrio entre competitividad y supervivencia, entre proyecto deportivo y urgencias económicas. En ese escenario, la figura de Kervin Arriaga emerge como un activo clave y un posible debate. El mediocentro hondureño ha entrado en el radar del Génova, equipo de la Serie A italiana, y, con ello, el club granota se ve obligado a mirar de frente al mercado, incluso en pleno mes de enero.

La información, adelantada por el periodista Matteo Moretto, no sorprende en Orriols, pero sí activa alertas. Arriaga, de 28 años, se ha convertido en uno de los pilares del equipo ahora dirigido por Luis Castro. Su presencia sostiene al Levante en un contexto de desgaste competitivo y presión clasificatoria. Perderlo ahora supondría algo más que una simple salida: sería una inflexión en mitad del camino.

El peso de Arriaga en el centro del campo

Desde su llegada en el verano de 2024 procedente del Partizán de Belgrado, Arriaga ha ido ganando jerarquía en el conjunto granota. No fue un impacto inmediato, pero sí progresivo. Con el paso de las jornadas, asumió la batuta del centro del campo y hoy es una referencia táctica. Incluso durante el tramo más oscuro del curso, con tres meses sin victorias, el hondureño mantuvo un nivel reconocible, alternando partidos de autoridad con otros más grises, pero siempre desde la regularidad.

Ese rendimiento no ha pasado desapercibido. Más allá del Génova, desde Italia y otros clubes españoles se sigue su evolución. En la Serie A, donde se valora especialmente su perfil físico y su capacidad para sostener estructuras defensivas, encaja como una pieza funcional para equipos que viven al límite de la clasificación.

El Génova y una tentación invernal

El Génova, dirigido por Daniele De Rossi, lucha por mantenerse fuera de los puestos de descenso. Ocupa una posición delicada y busca soluciones inmediatas. En ese contexto, Arriaga aparece como una opción atractiva para reforzar el mediocentro con experiencia y fiabilidad. El problema, para los italianos, no es deportivo, sino económico.

El Levante no tiene intención de negociar a la baja. El jugador tiene contrato hasta junio de 2028 y una cláusula de rescisión fijada en 20 millones de euros, una cifra que hoy actúa como muro de contención. En Orriols entienden que una salida solo tendría sentido si supone un ingreso realmente significativo, acorde al valor estratégico del futbolista.

Economía, calendario y decisiones incómodas

La dimensión económica no es menor. El Levante afrontará en breve la Junta de Accionistas del ejercicio 2024-25, nuevamente con previsión de balance deficitario pese a las ventas recientes de Andrés García y Kochorashvili. Un traspaso de alto nivel aliviaría tensiones financieras, pero también obligaría a rehacer el centro del campo en plena competición.

Por eso, el club prefiere ganar tiempo. Enero es un mercado traicionero, poco dado a operaciones estructurales. La idea pasa por resistir ahora y, si el escenario cambia, valorar opciones en verano, especialmente si la permanencia no está asegurada.

Arriaga está cómodo, pero no ajeno al ruido. Sabe que su rendimiento le ha colocado en el escaparate y que su nombre volverá a circular. El Levante, mientras tanto, camina con cautela. Retenerlo es una apuesta deportiva; venderlo, una decisión estratégica.