Agustín Lleida admite errores en la planificación del Real Oviedo: “Puede ser que no estuviéramos preparados para Primera”
El Real Oviedo atraviesa uno de los momentos más delicados de su regreso a Primera división. Siendo colista, el club azul compareció tras el cierre del mercado invernal para explicar una planificación que ha generado un profundo malestar en la afición. El director general, Agustín Lleida, y el director deportivo, Roberto Suárez, dieron la cara y asumieron errores

Agustín Lleida analiza la situación del OviedoReal Oviedo
El regreso del Real Oviedo a Primera división, tras más de dos décadas de ausencia, se ha topado con una realidad mucho más dura de lo esperado. La temporada avanza con el equipo anclado en el último puesto de la clasificación y con una alarmante falta de gol, lo que ha encendido todas las alarmas tanto en el vestuario como en la grada del Carlos Tartiere.
Tras el mercado de invierno, en el que llegaron tres refuerzos, la sensación en el entorno oviedista es que la planificación se ha hecho con un marcado carácter conservador, más pendiente de no hipotecar el futuro que de pelear con todo por la permanencia inmediata. Una percepción que los propios dirigentes no han esquivado.
'Mea culpa' desde los despachos
Agustín Lleida fue especialmente claro en su comparecencia, entonando el 'mea culpa' de manera pública. “Hemos cometido errores uno detrás de otro. He pedido disculpas y las reitero otra vez”, reconoció el director general.

Lleida admitió que el club pudo no estar preparado para competir en la élite tras tantos años fuera. “Puede ser que no estuviéramos preparados para competir en Primera, lo que no es fácil después de 24 años”, explicó, aunque quiso subrayar que el proyecto no está perdido: “Tenemos un dueño con ilusión, que ha invertido millón tras millón. Tenemos capacidad de darle la vuelta”.
Un mercado condicionado desde el inicio
Uno de los aspectos más criticados por la afición ha sido la sensación de que el mercado se ha dirigido principalmente desde México, dentro de la estructura del Grupo Pachuca, sin un conocimiento profundo del mercado español y europeo. Roberto Suárez defendió este modelo de trabajo. “Todos los años se ha hecho de la misma manera, hay un equipo de trabajo y todos estamos de acuerdo”, afirmó.

Eso sí, el director deportivo reconoció que el mercado nacional ha sido especialmente frustrante: “Ha sido pobre y decepcionante, sobre todo en la búsqueda de extremos. Hemos valorado todas las opciones, pero la mayoría no han querido salir de sus clubes”.
En la misma línea, desde el club se mostró decepción por la falta de atractivo del proyecto para algunos futbolistas. “Que hayas dado la oportunidad de tener minutos a seis o siete extremos que no juegan y no te valoren como una opción, es una decepción”, admitieron desde la dirección deportiva.

Planificación con el descenso sobre la mesa
Uno de los mensajes que más ha dolido al oviedismo fue la naturalidad con la que se habló de un posible regreso a Segunda división. El club no ha agotado su límite salarial, una decisión poco habitual para un colista. “Sabemos que el 60% de los equipos que suben vuelven a bajar el primer año”, argumentó Lleida.
En ese sentido, se han priorizado contratos sin cargas futuras. “Afortunadamente, no tenemos esas amortizaciones que tienen muchos equipos cuando bajan”, explicaron, dejando claro que la sostenibilidad ha pesado más que el riesgo deportivo.
Mensaje final a la afición
Pese al tono autocrítico y realista, el club quiso lanzar un mensaje de unidad y lucha. “Vamos a pelear hasta el final con todo lo que tenemos y quedarnos en Primera”, aseguraron. “Pero si no sucede, queremos bajar con ventaja y no con desventaja”. A una afición muy crítica, Lleida fue contundente: “A la afición no vamos a pedirle nada, porque no estamos en posición de hacerlo”.
El Real Oviedo encara ahora el tramo decisivo del curso con la obligación de demostrar en el campo que, más allá de la planificación y los discursos, todavía hay margen para creer en la permanencia.