Dura despedida en el Rayo Vallecano
El argentino Óscar Trejo ha emitido un comunicado a través de sus redes sociales para anunciar la decisión que ha tomado respecto a su futuro

Trejo e Isi Palazón, dialogando en el banquillo del Rayo.IMAGO
Con más de 300 partidos a sus espaldas y una década después de haber aterrizado en Vallecas, una leyenda del Rayo dice adiós. Óscar Trejo, a sus 37 años, ha anunciado en sus redes sociales que deja el club rayista a final de la presente temporada.
El argentino es considerado por la afición franjirroja como uno de los mejores jugadores de la historia de la entidad madrileña. Y a través de un emotivo vídeo en Instagram y su correspondiente carta de despedida ha anunciado su marcha.
Esta es la carta de despedida de Óscar Trejo:
Hoy escribo desde el corazón, con calma y con emoción. Porque despedirse del Rayo Vallecano no es cerrar una etapa cualquiera, es decir adiós a una parte muy importante de mi vida.
Llegué aquí con sueños, y me voy con una familia, con recuerdos imborrables y con una historia que jamás imaginé poder vivir. En este club crecí como futbolista, pero sobre todo crecí como persona, como esposo y como padre. Vallecas nos vio reír, sufrir, celebrar y levantarnos una y otra vez.
He tenido el privilegio de vivir momentos únicos: ganar un título, alcanzar unas semifinales de Copa del Rey que quedarán para siempre en nuestra memoria y conseguir tres ascensos que hablan del espíritu incansable de este club. Convertirme en el jugador extranjero con más partidos disputados con esta camiseta es un orgullo difícil de explicar.
Y como si el fútbol aún quisiera regalarme algo más, a los 37 años pude cumplir un sueño que parecía imposible: jugar en Europa, y hacerlo no con cualquier equipo, sino con el club de mi vida. Algo que jamás olvidaré y que voy a llevar conmigo para siempre.

Nada de esto habría sido posible sin mi Familia. Gracias a mi compañera de vida, por caminar a mi lado en cada paso, por sostenerme en silencio y por creer en mí incluso cuando yo dudaba. Y gracias a mis cuatro hijos, mi mayor victoria. Ellos crecieron con estos colores, entendieron mis ausencias, celebraron mis alegrías y me dieron la fuerza necesaria para seguir adelante cada día. Todo lo que hice dentro de la cancha fue también por ustedes.
Gracias a mis compañeros, entrenadores, cuerpos técnicos y a todas las personas que hacen grande a este club desde dentro. Y gracias, de corazón, a los hinchas del Rayo Vallecano. Su apoyo, su identidad y la manera de sentir el fútbol hacen de este lugar algo irrepetible.

Me voy en Paz, con el orgullo de haberlo dado todo y con la certeza de que este escudo seguirá siendo parte de mi vida y de la de mi familia.
No es un adiós.
Es un hasta siempre.
Porque el Rayo Vallecano no se deja atrás… se lleva en el alma.