Darío Silva, ex del Málaga y el Sevilla, revela su relación con la noche y los consejos a un joven Sergio Ramos: "Me gustaba mucho la noche. Me calenté y me compré una discoteca"
"Haz lo que yo digo y no lo que yo hago", aconsejaba el delantero charrúa a un Sergio Ramos que comenzaba a despuntar como canterano en el Sevilla FC, mucho antes de convertirse en el futbolista que acabó siendo

Darío Silva, con la selección de Uruguay. Imago
El uruguayo Darío Silva nunca fue un futbolista cualquiera. El delantero dejó huella en LaLiga tanto por su carácter como su forma de entender el fútbol y la vida. Ligado con el gol, algo que hizo en España tanto con la elástica del Espanyol como del Málaga y el Sevilla FC, también gozó de un vida algo azarosa fuera del terreno de juego. En Málaga vivió, sin lugar a dudas, su mejor etapa como profesional en España, sumando 38 goles y 8 asistencias en 115 partidos como malaguista a lo largo de cuatro temporadas. Eso, de hecho, le sirvió para firmar por un Sevilla FC que comenzaba a resurgir de sus cenizas y que iba camino de convertirse en el Sevilla FC de los títulos que años más tarde sería.
En Nervión, Darío Silva se encontraría con un jovencísimo Sergio Ramos que comenzaba su carrera como profesional en el primer equipo sevillista. Ya por entonces se le veía madera, como el propio Darío Silva reconoce ahora, rememorando que el camero estaba pendiente de todo y se interesaba por las diferentes facetas que envolvían al futbolista profesional.

Ahora, el exinternacional uruguayo ha repasado algunas de aquellas vivencias en Somos Fix, donde Darío Silva no sólo ha descubierto cómo era aquella particular relación con un Sergio Ramos que acabaría convirtiéndose en uno de los mejores defensas de la historia del fútbol español, sino también cómo lo protegió en aquellos momentos, evitando que siguiera una estrecha relación con la noche desde tan joven.
Darío Silva y su peculiar vida nocturna en Málaga
La etapa de Darío Silva en el Málaga CF estuvo marcada por sus goles, pero también por una vida personal que se alejaba bastante de la de un futbolista profesional. El uruguayo era un amante de la noche y ahora, a los 53 años, no le tiembra la voz en reconocerlo. "Como me gustaba mucho la noche me calenté y me compré una discoteca en Marbella", recuerda el charrúa, quien organizaba su vida en la Costa del Sol de una forma algo particular.
Las noches de Darío Silva podían alargarse hasta las seis de la mañana, pero pocas horas tocaba entrenar. "En la noche, de las 12:00 a las 6:00 de la mañana. Te puse a entrenar a las 8... desayuno, matecito a las 8 entrenamiento, porque si me iba a dormir me dormía como dos horas de entrenamiento. Entrenaba y después dormía todas las tarde si no hacía nada", comentó el exfutbolista, quien recuerda esa etapa como una de las mejores de su carrea.

Darío Silva, un Hummer... y 11 futbolistas camino de la discoteca
Las historias del Darío Silva jugador del Málaga CF no terminaban con la compra de la discoteca. El uruguayo también recuerda los desplazamientos hasta el local. El delantero tenía un Hummer y lo utilizaba para transportar a sus compañeros. "¿Cuánto íbamos en el Hammer? 11 en la camioneta a la discoteca... el más grande era el Chengue", rememora el charrúa. El Málaga consiguió clasificarse para Europa y el uruguayo se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera: "Mi mejor año. Clasificamos la vol, pero volaba en la cancha, después volaba".
Su etapa en el Sevilla FC y un joven Sergio Ramos
Después de su etapa en Málaga, Darío Silva llegó al Sevilla FC. En el Sánchez-Pizjuán coincidió con un joven Sergio Ramos que comenzaba a hacerse un hueco en el primer equipo, con Joaquín Caparrós como entrenador, y que todavía estaba muy lejos de convertirse en el futbolista internacional y capitán de la Selección y del Real Madrid que acabaría siendo. El uruguayo detectó rápidamente que aquel chico tenía algo diferente. Por eso, debido a su potencial, entendió debía tener cuidado con todo aquello que rodeaba a un futbolista tan joven: "Era un poco cuidarlo por lo que se veía que podía hacer el muchacho".
"Haz lo que yo digo y no lo que yo hago. Fue una siempre una estrategia que yo se la dije siempre", fue el consejo que siempre le dio Darío Silva al jovencísimo Sergio Ramos, con el que en cierta manera hizo de hermano mayor en aquella etapa.
"No, no, hoy no se sale. Jugamos entre dos días, no se sale", era la respuesta habitual del uruguayo a Sergio Ramos siempre que éste le preguntaba en el coche, camino de casa. De hecho, el uruguayo entraba en su domicilio para que Ramos pudiera verlo y, posteriormente, salía escondido utilizando otro vehículo y por otra vía.

Sergio Ramos ya apuntaba maneras desde muy joven
Aquella relación no se limitaba a las noches previas a los partidos. Darío Silva recuerda que Ramos mostraba desde muy joven una enorme curiosidad por todo lo relacionado con el fútbol profesional y, especialmente, con la selección de Uruguay. "Él preguntaba mucho cómo se siente estar en la selección, qué es eso, todo ese tipo de cosas... Se interesaba más que mis hijos de fútbol".
Lo que comenzó como una relación entre un veterano delantero y un joven canterano terminó convirtiéndose en una amistad mucho más amplica. La relación también alcanzó a sus familias. El cariño permanece y el uruguayo mantiene el contacto con la madre del excapitán del Real Madrid y de la selección española: "La madre siempre me dice, 'Negro, ¿cómo andas?".