Perico Delgado, ganador del Tour y La Vuelta: "Mi padre quería que siguiera estudiando Enfermería, que del ciclismo no iba a vivir"
"Fue un error", reconoce ya con perspectiva un Perico Delgado que compatibilizaba los estudios con el ciclismo, algo que era prácticamente "imposible" compatibilizar como profesional

Perico Delgado, comentarista de ciclismo. Imago
Ganador del Tour de Francia en 1988 y de dos Vueltas a España, Perico Delgado es una de las grandes figuras de la historia del ciclismo español. El segoviano construyó una carrera que le llevo a convertirse en uno de los referentes del deporte español y que, muchos años después de su retirada, le ha permitido seguir vinculado al ciclismo como comentarista, siendo una de las voces autorizadas del deporte de las dos ruedas.
Sin embargo, su camino hasta llegar a convertirse en un referente del ciclismo en España no estaba escrito. De hecho, bien pudo ser otro muy diferente, si finalmente hubiera acabado haciendo caso a su padre. En su juventud tuvo que elegir entre continuar con sus estudios de enfermería o apostar definitivamente por una carrera profesional sobre la bicicleta. Ahora, visto con perspectiva, fue una decisión determinante para él y para el deporte español.
El propio Perico Delgado, sin ir más lejos, ha sido quien ha recordado cómo vivió aquel momento y, sobre todo, cuál era la postura de su padre, que veía con mucha más claridad el futuro de su hijo ligado a los estudios que al ciclismo como profesional, algo que en aquella época ofrecía mucho menos garantías que ahora.
La apuesta del padre Perico Delgado porque siguiera estudiando Enfermería
Perico Delgado nació en una familia humilde de Segovia y desde muy joven tuvo que compaginar los estudios con su pasión por la bicicleta. Pese a ello, la bicicleta fue ganando cada vez más peso en su vida; algo que no era suficiente para que en su casa cambiaran de opinión. "Mi padre siempre me decía que tenía que estudiar, que del ciclismo no iba a vivir. Compatibilizaba los estudios con el deporte, y sobre todo con el ciclismo", ha explicado Perico Delgado en algunas de sus declaraciones públicas, al mismo tiempo que comentaba cuál era su plan: "Decidí que una vez superase el servicio militar, ya pensaría que hacer, si entrenar para ser un ciclista profesional o bien estudiar una carrera universitaria".
En aquella época, las opciones en Segovia tampoco eran demasiadas para una familia humilde como la de Perico Delgado: "En esos momentos, en Segovia no había mucho donde elegir: Enfermería, Derecho, Económicas o Maestría, que es lo que sería ahora Magisterio".
Por ello, Perico Delgado terminó decantándose por una de esas opciones que había en su ciudad. "Con 22 años, decidí estudiar enfermería, que es algo que siempre me interesó, pero al mismo tiempo ya era ciclista profesional, pero fue un error, porque era imposible compatibilizarlo", recuerda el ciclista, quien ya en ese momento comenzó a fraguar una de las decisiones más importantes de su vida.

La decisión que marcaría para siempre la carrera de Perico Delgado
Perico Delgado ya había comprobado que podía competir al máximo nivel y que su futuro, por tanto, podía estar profesionalmente subido en una bicicleta. Pero mantener los estudios y, al mismo tiempo, las exigencias de un ciclista profesional resultaba prácticamente imposible. Por eso llegó el momento de elegir: "Así que decidí dedicarme de lleno al ciclismo y resultó que, al final, todo me fue bien".
El tiempo acabó demostrándole al ciclista española que su elección fue la más acertada, conquistando la Vuelta a España en 1985 y 1989 y tocar la gloria en el Tour de Francia de 1988. Y como era de esperar, su padre tampoco acabó demasiado tiempo en reconocerle que aquella decisión había sido acertada, aunque su consejo inicial fue otro: "Mi padre quería que siguiera cursando Enfermería; se equivocó y acabó encantado de que no le hiciera caso".
De una humilde bicicleta comprada con esfuerzo a ganar el Tour de Francia
Si esa decisión resultó vital para la carrera como profesional de Perico Delgado, no mucho menos importante fue otra que tomó mucho tiempo antes. En su infancia, la bicicleta era un objeto prácticamente de lujo para una familia en la que no sobraba el dinero; así que Perico y su hermano Julio se las ingeniaron para poder hacerse con una de ellas: "Vivía en una familia muy humilde, donde no había dinero para muchos caprichos. Todos los Reyes Magos, uno de mis hermanos y yo siempre pedíamos una bicicleta, pero nunca nos la traían. Fue mi hermano Julio quien tomó la iniciativa y nos dedicamos a repartir el periódico local -El Adelantado de Segovia- a los abonados. Y es así como fuimos ahorrando dinero varios meses, y como pudimos comprarnos una bicicleta. Era una bicicleta Orbea".
Aquella bicicleta que inicialmente Perico Delgado utilizaría para salir con sus amigos sería la que acabaría convirtiéndose en el punto de partida de una carrera como profesional que le llevó hasta lo más alto del ciclismo mundial. "Mi padre siempre me decía que tenía que estudiar, que del ciclismo no iba a vivir", recuerda el ahora comentarista deportivo.
Sin embargo, Perico Delgado decidió asumir el riesgo; y acertó. El segoviano se convirtió en uno de los grandes escaladores de su generación, ganó el Tour de Francia y levantó dos veces el trofeo de la Vuelta a España.
Los hijos de Perico Delgado, lejos del ciclismo
Ahora, Perico Delgado entiende la postura de su padre entonces. Una protección que ahora ha trasladado él a la vida a sus propios hijos, quienes, eso sí, no han optado en ningún caso por la bicicleta: "Tengo unos hijos muy artistas. Pedro, que le gusta el cine, y a Pablo le gusta mucho el dibujo y el diseño. Quizá Álvaro sea el que más se parezca a mí, le gusta mucho el deporte".
"Como padre estoy feliz de que a mis hijos les apasionen las cosas; otra cosa es que luego puedan vivir de ello o no. Y yo, como padre, siempre estoy ahí. Si tengo que cortar un trozo de madera, yo lo corto. Y si tengo que estar de taxista, lo estoy. Lo que ellos quieran. Para mí es un placer estar y apoyar a mis hijos", sentencia Perico Delgado, quien gracias a su pasión por la bicicleta acabó decantándose por el ciclismo y no la enfermería.