30 aniversario

La IA no matará a nadie mientras exista ARUS

La Inteligencia Artificial cada vez da más miedo por lo rápido que está avanzando, tanto que algunos se atreven a pronosticar el fin de la humanidad a través de la misma. Pero mientras exista sentido común en aquellos que ejecutan las órdenes, nada de ello podría sucedes. Al menos si son cerebros como los del equipo hispalense de Fórmula Student

La IA no matará a nadie mientras exista ARUS

Raúl Valencia, Gonzalo García de León y Pablo Paneque, la nueva directiva de ARUS.ED

Alberto GálvezAlberto Gálvez 6 min lecturaSin comentarios

La noticia ha sonado con fuerza y el titular acojona a cualquiera: "La IA nos matará a todos en un plazo de diez años". No soy mucho de leer sobre tecnología ni caer en la tentación de abrir noticias tremendistas como estas, porque de ser verdad prefiero no saberlo. Llámenme ignorante, pero prefiero vivir feliz los días que Dios me tenga destinado a sufrir una cuenta atrás.

Otros como Manu Sánchez en su último programa de El Perro Andaluz de TVE1 han celebrado incluso que sean diez años lo que nos queden, al tiempo que le ha avisado a la propia IA que "al ritmo que vamos nos matamos antes nosotros en cinco años". Y es que el presentador sevillano, tras luchar contra el cáncer, también ve la vida como un regalo que hay que apreciar en el día a día y no pensar en el más allá.

Pues para los que piensen que la noticia puede tener parte de razón o que sea verdad en su totalidad, les dejo la experiencia que he tenido esta semana en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sevilla. He conocido de primera mano el proyecto de ARUS Andalucía Racing Team, que participa en Fórmula Student. Y me ha transmitido una paz sobre este asunto impresionante.

Lo he hecho a través de tres estudiantes brillantes como ellos solos, sólo hay que ver cómo se expresan con 'veintipocas' primaveras a sus espaldas, y con una capacidad que asustan. Un par de horitas con ellos, no hacen falta más, te dejan intelectualmente más pequeño aún pero te da una tranquilidad de saber que el mundo también tiene buenas manos.

Para explicarlo brevemente, compiten en la Fórmula 1 de los estudiantes, pero aquí el coche es lo más importante, así como la capacidad del equipo de vender y exponer el producto ante futuros inversores y patrocinadores. El piloto queda en un segundo plano, tal y como está ocurriendo cada vez más también la propia F1.

En 2027 se convertirán en pioneros de España presentando el primer monoplaza de hidrógeno y prometen no parar hasta ser los primeros del mundo. No tienen los mismos recursos que los alemanes, la gran potencia, pero eso le está haciendo crecer más rápido y desarrollar habilidades y conocimientos que los germanos no tienen. Y el que avisa no es traidor.

Al margen de los resultados obtenidos ya que no son pocos, ellos son conscientes de que no se puede prescindir del factor humano en la vida. Un coche conducido por inteligencia artificial no atrae. Una carrera donde el piloto no pueda pisar el acelerador todo lo que quiera y cuantas veces quiera no tiene sentido alguno para el espectador. O dicho de otro modo, aunque sea tirarse piedras contra su propio tejado, apuestan por una Fórmula 1 de las de antaño, donde el piloto sea el gran protagonista del espectáculo.

Podrían ser vanidosos y si cerebros suyos se lo proponen estoy seguro que la humanidad podría, al menos, reducirse hasta su más mínima expresión. Pero en ARUS prima, además de una inteligencia descomunal, una calidad humana inagotable.

Y para muestra un botón, es un equipo donde existen una serie de normas internas. Y una de las más importantes y que cumplen a rajatabla es la de que cada año la directiva cambia. Lo hayan hecho bien o mal en los certámenes que se hayan presentado. ¿Por qué? Porque quieren que todos los compañeros puedan sentir y desarrollarse en puestos de responsabilidad y compromiso.

Actualmente, Pablo García de León (Team Manager), Pablo Paneque (Secretario y Tesorero) y Raúl de Valencia (Director de Operaciones) han dado el paso al frente en este mes de septiembre con mucha hambre, ilusión y ganas de trabajar. Ahora están inmersos en el proceso de admisión o selección para reclutar a nuevos cerebros que quieran y sean capaces de formar parte de ARUS. No es una tarea fácil, porque ellos también valoran el nivel humano, tan esencial para trabajar en equipo.

Son muchas horas de trabajo la que le dedican al proyecto y la Universidad de Sevilla les premia con alguna convalidación que otra, pero no les exenta de un pago de 75 euros anuales por ser miembro de ARUS. O lo que es lo mismo, pagan por trabajar a destajo para desarrollar la tecnología más potente del mercado para, en un futuro, satisfaces las necesidades nuestras. Porque el coche es sólo el medio para que ellos se desarrollen y el mundo entero les conozca.

Así que si usted ha llegado hasta el final de esta humilde opinión, me gustaría que supiese que detrás de los 'cocos' más intelectuales de nuestro país y, por lo tanto, del mundo entero, también hay buenas personas. Y como muestra ARUS. No tenga miedo, se morirá cuando Dios quiera.