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Schuster, decisivo y fugaz

22.06.2021 | 12:48

Madrid, 22 jun (EFE).- La fase final de la Eurocopa de Italia 1980 estuvo marcada por la aparición de Bernd Schuster, un joven de 20 años que deslumbró en su primera y última aparición en una gran cita internacional y que fue clave en el segundo título que consiguió su país.


El combinado germano de 1980 vivía necesitado de una victoria después de perder el título ante Checoslovaquia cuatro años antes. Con un tanto de Antolin Panenka en la tanda de penaltis que creó escuela, el combinado germano fue derrotado en la final de la Eurocopa de Yugoslavia 1976. Alemania, necesitaba venganza.


Schuster, no muy conocido fuera de sus fronteras, se convirtió en la imagen de una nueva generación de jugadores conformada por Stielike, Schumacher, Forster, Briegel, Rummenigge o Allofs. Jugador del Colonia desde los 18 años, en sólo un par de temporadas vivió una ascenso meteórico hacia la fama que tuvo su mayor repercusión en la Eurocopa que lideró hacia la victoria.


En aquella edición de 1980 se formaron dos grupos con cuatro selecciones. Los primeros, jugarían la final. Los segundos, el partido por el tercer y cuarto puesto. Alemania, encuadrada en el grupo A con Checoslovaquia, Países Bajos y Grecia, consiguió su objetivo. En el otro grupo, Bélgica se clasificó para la final tras quedar por delante de Italia, Inglaterra y España.


Curiosamente, Schuster no jugó el primer partido ante Checoslovaquia que daba continuidad a la final de cuatro años antes. No fue uno de los elegidos y Alemania lo pasó mal. Sólo ganó 0-1 con un tanto de Rumennigge.


"Llegué con 19 años a un equipo hecho, con Magath, Allofs, Stielike... En el primer partido, ante Checoslovaquia, no jugué y me cabree", relató años después Schuster.


Sí lo hizo en el siguiente, ante los Países Bajos. Y ahí, comenzó a forjar su leyenda de aquella Eurocopa. Schuster no desaprovechó su oportunidad. Dio un recital de fútbol y de mediocampismo excelso. Estaba en todos los sitios del campo. Sus pases, milimétricos, y su llegada rompedora, asombró al público presente en el estadio de San Paolo de Nápoles. Con Schuster sobre el campo, Alemania a los 65 minutos ganaba 3-0 con un triplete de Allofs.


"Entré en el equipo y me salió un buen partido ante los Países Bajos. Hasta que salió Matthäus les estábamos dando una paliza tremenda. Ese día empezó mi carrera", rememoró. Schuster, con sus palabras hacia Matthaus, se refería a la entrada al terreno de juego a falta de 17 minutos del que luego sería el líder indiscutible de Alemania.


En ese tiempo, los Países Bajos marcaron dos goles y pusieron a Alemania contra las cuerdas. Pero, al final, resistió y se llevó la victoria. Después, para el tercer partido frente a Grecia, Schuster, con una amarilla, fue reservado para una hipotética final. Alemania empató 0-0 y consiguió llegar al partido por el título. Y, Schuster, volvería al once.


Bélgica tuvo que sufrir otra exhibición del centrocampista alemán. Schuster se echó a su equipo a la espalda y volvió a dirigir una nueva victoria de Alemania. Con un par de tantos de Hrubesch, el 22 de junio de 1980, hace hoy justo 41 años, el combinado germano logró su segunda Eurocopa al paso de un hombre que posteriormente se perdió todos los grandes torneos internacionales de los años 80.


Sus actuaciones en la Eurocopa le valieron un Balón de Plata y su fichaje posterior por el Barcelona. En España, muchos conocen su trayectoria. Jugó en el conjunto azulgrana, en el Real Madrid y en el Atlético. Ganó seis Copas del Rey, tres Ligas y una Recopa. Dio que hablar con sus actuaciones sobre el terreno de juego y fuera de él.


Pero, con Alemania, su relación se enquistó para siempre. El Mundial de España 1982 se lo perdió por lesión y un año más tarde rehusó acudir a una convocatoria para un encuentro amistoso ante Albania por el nacimiento de su tercer hijo. El "Ángel Rubio" inició una serie de desencuentros con su selección que nunca terminaron de arreglarse. Se perdió las Eurocopas de Francia 1984 y Alemania 1988 y los Mundiales de México 1986 e Italia 1990.


Su carácter no le permitió volver a brillar con Alemania. Años después, se arrepintió: "Haber dejado la selección fue una decisión dura y probablemente equivocada. Pero no tuve a nadie que me aconsejara en aquellos momentos".


Pero para el recuerdo quedan los dos partidos de la Eurocopa de 1980 que dieron a conocer a un joven jugador que arrancó los aplausos de todo el continente. Los 180 minutos ante los Países Bajos y Bélgica marcaron la carrera de un hombre que fue igual de decisivo y fugaz en una selección que nunca olvidará la Eurocopa de Italia que tiene un nombre propio: Bernd Schuster.


Juan José Lahuerta

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