El entrenador de Sinner desvela la causa de su colapso en París y confirma por qué está ahí: "Es aterrador"
Simone Vagnozzi revela aspectos personales de Sinner que justifican su crecimiento, por qué pudo afrontar con entereza su caso de doping y se levantó tras la pájara de Roland Garros

Jannik Sinner, tras ganar WimbledonImago
El colapso de Jannik Sinner en París causó conmoción. Después de haber ganado los cinco primeros Masters 1.000 del año o de haber humillado a Alexander Zverev en Madrid, en Roland Garros aparecía como el único candidato posible al triunfo final.
Su caída en segunda ronda ante Juan Manuel Cerúndolo y el hecho de que fuera tras un colapso físico, similar al que ya le había ocurrido apenas dos semanas antes en Roma, hizo saltar las alarmas. Hubo quien habló de ansiedad como causa para esas 'pájaras' que de vez en cuando sufre el tenista italiano, pero también hubo quien pidió una investigación sobre lo ocurrido, alegando otros motivos.
Sobre eso ha hablado su técnico, Simone Vagnozzi, en una entrevista con Corriere della Sera donde cuenta cómo llegó a trabajar con Sinner, cómo el jugador italiano afronta los momentos más difíciles, entre ellos esa eliminación prematura en París o las derrotas ante Alcaraz, o cómo llevó el positivo detectado hace dos años y que tuvo su carrera en el alambre.
Su fichaje como entrenador de Sinner
Vagnozzi señala a la persona clave que le permitió entrenar con el actual número uno: su padrino de boda. "Su mánager es mi padrino, Alex Vittur, y nos conocemos de toda la vida. Jannik vino al piso de Cecchinato -al que entonces entrenaba- en Montecarlo y luego estuvo la final en la que jugó contra Travaglia, a quien yo seguía en ese momento, en Melbourne", señala sobre su primer encuentro.

"Cuando Sinner decidió separarse de Piatti, Vittur me llamó para entrenarle. Era 2022. Me pusieron a prueba pero, evidentemente, funcionó", afirma Vagnozzi.
La increíble mejoría en los últimos años
El técnico italiano deja claro que lo que se encontró cuando empezó a trabajar con él. Un joven con muchas ganas de mejorar, al que sólo tenía que moldear, ya que tenía mucha motivación por aprender. "Quedó claro de inmediato que tenía un talento poco común, pero también un gran deseo de hacerlo bien. Ya estaba centrado, concentrado en lo que hacía. Era el número diez del mundo a los veinte años. Ya era un fenómeno, pero ya estaba listo para ir más allá. Y lo conseguimos", añade.
Simone Vagnozzi reconoce que la llegada de Darren Cahill le ha dado una mayor "flexibilidad" y que la mejoría ha sido evidente en todos los aspectos. "El servicio diferente, la gestión del punto, la seguridad de la red, la facilidad para elegir... Todo ha crecido. Por supuesto, se aprende con la experiencia. Pero hay mucho esfuerzo, mucho estudio y mucha dedicación por su parte. Jannik tiene un gran deseo de aprender y mejorar", afirma el italiano.
Así mismo, destaca lo que ha cambiado en estos años. "En la pista sabía jugar excelentes puntos, pero carecía de la dimensión táctica, la conciencia de las características de los rivales y, por tanto, la flexibilidad con la que enfrentarse a ellos. Pasar del décimo al primer puesto en el ranking es muy difícil. Es como escalar la cima más alta", añade.
Jannik Sinner es "aterrador"
"Para convertirte en líder tenías que mejorar muchas cosas. Ya era muy fuerte, pero necesitábamos fortalecer la dimensión física y muscular, trabajar el aspecto mental. Si pienso en Jannik hace cinco años, cuando empezamos, hoy lo veo completamente diferente. (…) Y era muy bueno mejorando mucho, con la inteligencia de la disposición a perfeccionar un talento natural y dominante", avisa Vagnozzi, quien no deja de sorprenderse de la capacidad de trabajo y aprendizaje de Sinner. Y de sus ansias por mejorar.
También por saber escuchar pese a ser el mejor. "¿Es Sinner un trabajador incansable? Sí, realmente aterrador. Quizá en cinco años le he tenido que motivar dos o tres veces. Siempre es el primero que quiere sacrificarse para mejorar y es muy bueno escuchando", indica y, en este sentido, señala cómo gestiona las derrotas y los momentos difíciles.

"No todas son iguales. Hay algunas que te ayudan a mejorar. Cuando perdimos contra Alcaraz en Nueva York, nos pusimos allí para cambiar el movimiento del saque y arreglar los aspectos técnicos. El jugador que pierde, si es inteligente, está más dispuesto a trabajar para corregirse. Especialmente si quiere convertirse o seguir siendo el número uno del mundo", reflexiona.
Simone Vagnozzi sí culpa al calor de París
En este sentido, otro momento difícil es el que pasó en París hace un par de meses, una derrota en segunda ronda dura y que, pese a las palabras de Sinner, tuvo al calor como protagonista. "Hacía un calor prohibitivo y él había llegado allí con un estrés físico y mental significativo. No creo que haya una sola causa; son muchas pequeñas cosas que, combinadas, pueden provocar estos pequeños colapsos, pero recordemos que ha habido cuatro en los últimos cinco años", afirma sobre la pájara vivida por su pupilo.
"Estos hombres no son robots. El calor, la fatiga y la tensión pueden combinarse. (…) No hay un solo factor. En ese caso nos sería más fácil corregirlo. Tenemos que vivir con estos episodios y seguir trabajando por evitarlos", indicaba.
Cómo afrontó Sinner su caso de dopaje
Esa misma capacidad de superar los momentos adversos fue lo que le permitió seguir rindiendo al máximo nivel cuando todas las miradas estaban puestas en él por el caso de doping. "En el tenis, estamos acostumbrados a ver siempre el vaso medio lleno y a darle la vuelta a las cosas", advierte

"¿Te eliminaron pronto en Roland-Garros? Tendrás más tiempo para prepararte para Wimbledon. ¿Te descalificaron? Tienes tiempo para recargar energías, recuperar fuerzas y corregir ese aspecto técnico... Jannik es un fenómeno en este sentido. Cuando pisa la pista, borra todo lo que hay fuera de ella, lo elimina", concluye.