Cristiano Ronaldo, 41 años: "Cuando se caen mis hijos no corro a levantarlos, necesitan aprender"
La disciplina impuesta por el luso a la hora de trabajar a lo largo de su trabajo también está presente en su vida y en la educación de sus hijos

Cristiano Jr., junto a su padre.Instagram
No es el mejor momento de Cristiano Ronaldo. El portugués está en el ojo del huracán tras su abrupta salida de la concentración de Portugal tras su conflicto con el seleccionador Jorge Jesus, pero si algo ha marcado su vida, más allá del deporte, ha sido el superar situaciones complicadas.
Con la cultura del esfuerzo instaurada en su mente desde bien joven, Cristiano sabe perfectamente que la disciplina y el trabajo son fundamentales, en el fútbol y en la vida; por eso son pilares de su carrera, pero también en su día a día, como él mismo ha llegado a decir al hablar de la educación de sus hijos. "Cuando se caen mis hijos, no corro a levantarlos. Necesitan aprender a levantarse solos, a llorar, a decidir si van a luchar o no", ha contado CR7 en sus reflexiones sobre la paternidad.
Cristiano nació en una familia de recursos bajos y lo tuvo complicado. Algo muy diferente a lo que les ha tocado vivir a sus hijos, tal y como contó en una carta publicada en 'The Players Tribune', en la que llegó a decir que usaba zapatos prestados de sus primos o botas viejas de su hermano para poder jugar al fútbol. "No teníamos mucho dinero en esa época. La vida no era fácil en Madeira", afirmó.
La filosofía de Cristiano Ronaldo en cuanto a la crianza de sus hijos pasa por estar a su lado, pero sin sacarle de los problemas, para que ellos mismos aprendan a superar las adversidades y tomar decisiones para sobreponerse a ellas.
Para el luso, llorar también forma parte de ese aprendizaje, algo que ha reconocido que él hizo mucho durante su infancia. Por eso, siempre ha puesto en valor la necesidad de no esconder las emociones y de que expresarse no es mostrar debilidad, sino todo lo contrario. "Todos tenemos sentimientos y emociones, y hay que expresarlos".

Una de las etapas más duras de CR7 fue cuando el Sporting de Lisboa le fichó con 11 años y tuvo que dejar Madeira para marcharse a las instalaciones del conjunto capitalino siendo tan solo un niño y completamente solo.
"Me fui y lloraba a diario porque les echaba de menos", ha explicado más de una vez la estrella portuguesa sobre aquellos primeros meses lejos de su familia, que para Cristiano siempre ha sido fundamental en su vida. Esta marcha a Lisboa y la muerte de su padre, han sido los dos momentos que han marcado su vida y su carácter.
Por el contrario, sus hijos han nacido rodeados de lujos y comodidades, con todo lo que deseen a su alcance, por lo que el portugués ha mostrado en alguna ocasión el miedo a que todo eso se traduzca en falta de trabajo por parte de sus hijos.
En cualquier caso, las comparaciones del hijo mayor de Cristiano con su padre siempre han existido. Hoy en día ha seguido los pasos de su padre, quien nunca le ha presionado para ello. "Quiero que mi hijo sea futbolista, por supuesto, pero será lo que quiera ser", es lo que ha dicho siempre.