El Getafe, un hueso complicado de roer

A. T. / A. P.
Como Quique Setién y su Betis, el Getafe de José Bordalás tiene muy claro a qué juega, aunque el estilo del entrenador azulón se encuentra en las antípodas futbolísticas del que propugna su homólogo cántabro. Al alicantino, sin duda, no le importará que los verdiblancos amasen hoy una abrumadora posesión. Es más, habrá varios momentos en los que ese control de balón será concedido expresamente por los madrileños, un equipo que se encuentra muy cómodo sin el balón y que sólo lo quiere para generar rápidas transiciones ofensivas para que la pegada de sus hombres de arriba (entre sus tres puntas suman 25 goles) decante la balanza a su favor.
Sin balón, los azulones se mantienen vivos en los partidos (muy rara es la vez que no llegan con opciones al final) gracias al compromiso de un bloque que ha asumido como propia la idea de su técnico: máximo orden, intensidad en las segundas jugadas, solidaridad en las ayudas... La palabra clave es competitividad. El Getafe casi nunca tiene un día malo. Sus jugadores no conceden ningún tipo de facilidad. Y gracias a ello suplen su falta de calidad en otras parcelas.
Su táctica de desgaste les lleva a aprovechar bien la iniciativa del rival para generar situaciones favorables y, si consiguen ponerse por delante, son capaces de desquiciar con faltas y pérdidas de tiempo. Todo ello, sobre un 1-4-4-2 que bascula a la perfección, un paso más adelante u otro más atrás, según las circunstancias, para evitar que el contrario encuentre huecos. Es más, a veces juega con dobles laterales: Damián con Foulquier y el hoy sancionado Antunes junto a Olivera. Sin duda, un hueso muy difícil de roer.
Sin balón, los azulones se mantienen vivos en los partidos (muy rara es la vez que no llegan con opciones al final) gracias al compromiso de un bloque que ha asumido como propia la idea de su técnico: máximo orden, intensidad en las segundas jugadas, solidaridad en las ayudas... La palabra clave es competitividad. El Getafe casi nunca tiene un día malo. Sus jugadores no conceden ningún tipo de facilidad. Y gracias a ello suplen su falta de calidad en otras parcelas.
Su táctica de desgaste les lleva a aprovechar bien la iniciativa del rival para generar situaciones favorables y, si consiguen ponerse por delante, son capaces de desquiciar con faltas y pérdidas de tiempo. Todo ello, sobre un 1-4-4-2 que bascula a la perfección, un paso más adelante u otro más atrás, según las circunstancias, para evitar que el contrario encuentre huecos. Es más, a veces juega con dobles laterales: Damián con Foulquier y el hoy sancionado Antunes junto a Olivera. Sin duda, un hueso muy difícil de roer.
La estrella: Jaime Mata
El delantero del Getafe hace honor a su apellido, ya que una gran mayoría de los balones que pasan por sus botas terminan alojados en el fondo de las redes de las porterías rivales. Concretamente, marca uno de cada tres disparos, pues lleva 10 goles en 30 intentos. Además, es un trabajador incansable -no puede ser de otro modo en un equipo dirigido por Bordalás- y su lucha ha servido para regalar seis asistencias. Temible en la presión y letal por arriba gracias a su 1,85 m, también exhibe una gran potencia de zancada para correr al espacio y muestra una sobresaliente intuición en el área.
David Soria: Consagración
El delantero del Getafe hace honor a su apellido, ya que una gran mayoría de los balones que pasan por sus botas terminan alojados en el fondo de las redes de las porterías rivales. Concretamente, marca uno de cada tres disparos, pues lleva 10 goles en 30 intentos. Además, es un trabajador incansable -no puede ser de otro modo en un equipo dirigido por Bordalás- y su lucha ha servido para regalar seis asistencias. Temible en la presión y letal por arriba gracias a su 1,85 m, también exhibe una gran potencia de zancada para correr al espacio y muestra una sobresaliente intuición en el área.
David Soria: Consagración
Entre los porteros menos goleados de laLiga, en Getafe está confirmando sus buenas maneras.
Damián: Batallador
Muy 'canchero', se vacía en banda, sube con cierto peligro y cierra con firmeza. A veces, algo irregular.
Djené: Central de garantías
Sin ser muy alto, gana muchos balones por arriba, es vehemente y se anticipa con facilidad.
Cabrera: Expeditivo
Defensa contudente que no se complica la vida y que domina con autoridad el juego aéreo.
Olivera: Repescado
Brilló en el Albacete y el 'Geta' le recuperó en enero y no esperó a junio. Bestia atrás, un puñal en ataque.
Maksimovic: Equilibrio
Maneja los tiempos con inteligencia, lee los partidos y aporta criterio cuando es necesario. Timón.
Arambarri: Un pulmón
Gran despliegue para ocupar muchísimo campo y brillar en la recuperación. No da un balón por perdido.
Foulquier: Versatilidad
Lateral reconvertido, lleva tres goles y una asistencia. Ayuda en defensa a Damián y suma en ataque.
Portillo: Más continuo
Jugador con chispa que ha perdido la continuidad que tuvo a principios de curso. Se asocia y percute.
Molina: Segunda juventud
A sus 36 años, se encuentra en un gran momento. Referente arriba, lleva diez goles y una asistencia.