Real Betis-Getafe: Queda el reto más importante de todos

Aitor Torvisco
Es obvio, al beticismo le dolerá en el alma entrar esta tarde en el Benito Villamarín, mirar a su alrededor y pensar en que el 25 de mayo su casa se llenará de colores que no son el verde ni el blanco. Que en lo queda de campaña ya no verá la publicidad de la Europa League. Es entendible estar muy frustrado, pues caer contra el Rennes y quedarse a las puertas de una final (de 'su final') han sido dos decepciones enormes. Dos ilusiones rotas en sólo una semana, sin tiempo de digerir la anterior. No obstante, hagan un examen de conciencia y sean sinceros: qué bético no firmaba hace dos años ver a su equipo en unas semifinales de la Copa del Rey, en una Europa League asaltando el mítico San Siro y con una plantilla con Lo Celso, Canales, Carvalho, Bartra...
Que saber valorar todo esto es compatible con llamar a lo del Rennes por su nombre (todo un fracaso) y con maldecir la renta tirada a la basura en la ida ante el Valencia, es cierto. También lo es que esa indignación no debería evitar ser conscientes de que al Betis le queda el reto más grande de todos: volver a vivir todo esto, volver a ilusionar y a ilusionarse; repetir en Europa, dar otro paso más para seguir consolidando el crecimiento y la ambición; hacer, en definitiva, de la alegría y el orgullo el estado de ánimo habitual en su gente.
Todo eso pasa por ganar partidos como el de hoy; ante un ejemplo de competitividad, un experto en multiplicar panes y peces, como es el Getafe de Bordalás, ni más ni menos que el cuarto de LaLiga antes del inicio de la jornada 26. Un equipo que está a sólo tres puntos de distancia. Es decir, que el Betis le pueda dar caza hoy, si logra que los tres puntos se queden en casa. Si eso no es motivo para ilusionarse...
Claro que esto no consiste en tener una confianza ciega en el Betis. Setién y su plantilla deben ganársela solucionando algunos aspectos y mejorando otros. Lo más perentorio es gestionar el agotamiento anímico y, sobre todo, el cansancio físico lógico después del esfuerzo del jueves y de dos meses seguidos con tres partidos a la semana que han dejado muy fundido al plantel. Porque el equipo azulón exige el cien por cien de intensidad y los verdiblancos andan faltos de chispa, algo que ha tenido mucho que ver en la doble decepción de la semana pasada. En los tramos finales de los partidos ante Rennes y Valencia, no se vio a un equipo que embotellase a su rival a base de fe y confianza. El Betis no aceleró el ritmo, no pudo transmitir sensación de que la épica estuviese cerca, no hubo arreón para creer que era posible remontar. No hubo ni un 'uy'.
Y ésa es otra de las asignaturas pendientes. No sólo mejorar de cara a gol, como lamenta Setién, también cambiar automatismos para conseguir que el equipo genere más, mucho más peligro. Ya sólo tendrá un partido a la semana, por lo que tienen que jugar siempre los once mejores. Al menos, a partir de la próxima semana. Hoy sería entendible que veteranos como Joaquín o Guardado tuviesen un respiro y que otros como Feddal y Lainez tuviesen margen para lucirse. Que Loren Morón volviese a salir de inicio después de encadenar dos suplencias consecutivas; sin olvidar a un Sergio León que se quedó en la grada de Mestalla.
Sin embargo, no será fácil rotar; sobre todo en las bandas, pues Barragán es el único carrilero específico en la convocatoria. Francis y Emerson se quedaron en casa, Tello aún no está bien y el Getafe, con doble lateral en la derecha (Damián-Foulquier) y con poca profundidad en la izquierda (con Olivera-Portillo, pues Antunes es baja por lesión), no exigiría a priori tanto en los costados como Rennes, Valencia e, incluso, el Valladolid. Eso sí, toda concesión la hacen pagar cara. Molina y Mata forman la segunda mejor delantera de LaLiga (tras Messi-Suárez) y Ángel no les desmerece. Como bloque, son fortísimos. Van todos a una, cierran bien, ganan los balones divididos, rentan la estrategia... y si ven un rival herido, harán sangre. Hay que igualar sus ganas.
Que saber valorar todo esto es compatible con llamar a lo del Rennes por su nombre (todo un fracaso) y con maldecir la renta tirada a la basura en la ida ante el Valencia, es cierto. También lo es que esa indignación no debería evitar ser conscientes de que al Betis le queda el reto más grande de todos: volver a vivir todo esto, volver a ilusionar y a ilusionarse; repetir en Europa, dar otro paso más para seguir consolidando el crecimiento y la ambición; hacer, en definitiva, de la alegría y el orgullo el estado de ánimo habitual en su gente.
Todo eso pasa por ganar partidos como el de hoy; ante un ejemplo de competitividad, un experto en multiplicar panes y peces, como es el Getafe de Bordalás, ni más ni menos que el cuarto de LaLiga antes del inicio de la jornada 26. Un equipo que está a sólo tres puntos de distancia. Es decir, que el Betis le pueda dar caza hoy, si logra que los tres puntos se queden en casa. Si eso no es motivo para ilusionarse...
Claro que esto no consiste en tener una confianza ciega en el Betis. Setién y su plantilla deben ganársela solucionando algunos aspectos y mejorando otros. Lo más perentorio es gestionar el agotamiento anímico y, sobre todo, el cansancio físico lógico después del esfuerzo del jueves y de dos meses seguidos con tres partidos a la semana que han dejado muy fundido al plantel. Porque el equipo azulón exige el cien por cien de intensidad y los verdiblancos andan faltos de chispa, algo que ha tenido mucho que ver en la doble decepción de la semana pasada. En los tramos finales de los partidos ante Rennes y Valencia, no se vio a un equipo que embotellase a su rival a base de fe y confianza. El Betis no aceleró el ritmo, no pudo transmitir sensación de que la épica estuviese cerca, no hubo arreón para creer que era posible remontar. No hubo ni un 'uy'.
Y ésa es otra de las asignaturas pendientes. No sólo mejorar de cara a gol, como lamenta Setién, también cambiar automatismos para conseguir que el equipo genere más, mucho más peligro. Ya sólo tendrá un partido a la semana, por lo que tienen que jugar siempre los once mejores. Al menos, a partir de la próxima semana. Hoy sería entendible que veteranos como Joaquín o Guardado tuviesen un respiro y que otros como Feddal y Lainez tuviesen margen para lucirse. Que Loren Morón volviese a salir de inicio después de encadenar dos suplencias consecutivas; sin olvidar a un Sergio León que se quedó en la grada de Mestalla.
Sin embargo, no será fácil rotar; sobre todo en las bandas, pues Barragán es el único carrilero específico en la convocatoria. Francis y Emerson se quedaron en casa, Tello aún no está bien y el Getafe, con doble lateral en la derecha (Damián-Foulquier) y con poca profundidad en la izquierda (con Olivera-Portillo, pues Antunes es baja por lesión), no exigiría a priori tanto en los costados como Rennes, Valencia e, incluso, el Valladolid. Eso sí, toda concesión la hacen pagar cara. Molina y Mata forman la segunda mejor delantera de LaLiga (tras Messi-Suárez) y Ángel no les desmerece. Como bloque, son fortísimos. Van todos a una, cierran bien, ganan los balones divididos, rentan la estrategia... y si ven un rival herido, harán sangre. Hay que igualar sus ganas.