Van Wolfswinkel vuelve por sus fueros tras estar al borde de la muerte

J. L.
Llegó el mismo día que Joaquín regresaba y no tuvo en su presentación el protagonismo que su trayectoria previa le habría concedido en otras condiciones. Van Wolfswinkel tampoco tuvo un paso exitoso por el Betis, pero dio rendimiento cada vez que le dieron una oportunidad y, al final, marcó el tanto que le daba la salvación a aquel equipo que acabó entrenando Juan Merino.
Tres años después, hace doce meses, era noticia a nivel mundial tras sufrir una conmoción cerebral durante un partido de la previa de la Champions League entre el Basilea y el Lask, que le produjo un aneurisma cerebral y le tuvo al borde de la muerte. Tras pasar por el quirófano y tras muchos meses de recuperación, regresaba tras el parón para anotar dos goles y demostrar que está plenamente recuperado para el fútbol.
Hoy arranca la Liga suiza, con él de nuevo dispuesto a seguir marcando goles en el Basilea, pero ayer recordaba en la BBC aquel trance que pudo costarle la vida. "Fue aterrador", asegura. “No esperas algo como esto. Normalmente, con las lesiones, conoces el plazo y trabajas duro todos los días para progresar, pero con esto no tienes idea de qué es o del peligro que conlleva. Fueron un par de días difíciles en el hospital", aseguraba el ex del Betis, a quien el golpe le produjo una protuberancia en forma de globo en un vaso sanguíneo, que podía ser fatal si estallaba.
“No pude jugar durante seis meses. No podía entrenar, no podía hacer nada. El primer día tras salir del hospital, compré flores para pedir disculpas a mi esposa por los próximos meses, porque sabía que estaría de mal humor", indica, y señala lo mal que lo pasaba viendo los partidos desde la grada: "Hubo encuentros a los que fui y después de 20 minutos le dije a mi esposa: 'Me tengo que ir, no puedo verlo'".
Por fin recuperado, volvió a entrenar en febrero e, incluso, dispuso de unos minutos en un partido pese a no estar en forma, algo testimonual -"Fue solo una demostración para mí mismo de que había regresado", indicó-, pero llegó la pandemia, el parón y todo se postergó. Y se frustró aún más. “Siempre decía que hay cosas peores en la vida. La gente moría por el coronavirus. Entonces, ¿por qué debería quejarme de que tengo una recuperación más prolongada con mi aneurisma?", admite, lo que no le quitaba "sufrir" de no poder volver a jugar.
Finalmente, a principios de julio llegó la revancha, el delantero holandés anotó contra el FC Zurich -luego repetiría ante el St. Gallen- para cerrar una temporada frustrante. Hoy está de regreso.
Tres años después, hace doce meses, era noticia a nivel mundial tras sufrir una conmoción cerebral durante un partido de la previa de la Champions League entre el Basilea y el Lask, que le produjo un aneurisma cerebral y le tuvo al borde de la muerte. Tras pasar por el quirófano y tras muchos meses de recuperación, regresaba tras el parón para anotar dos goles y demostrar que está plenamente recuperado para el fútbol.
Hoy arranca la Liga suiza, con él de nuevo dispuesto a seguir marcando goles en el Basilea, pero ayer recordaba en la BBC aquel trance que pudo costarle la vida. "Fue aterrador", asegura. “No esperas algo como esto. Normalmente, con las lesiones, conoces el plazo y trabajas duro todos los días para progresar, pero con esto no tienes idea de qué es o del peligro que conlleva. Fueron un par de días difíciles en el hospital", aseguraba el ex del Betis, a quien el golpe le produjo una protuberancia en forma de globo en un vaso sanguíneo, que podía ser fatal si estallaba.
“No pude jugar durante seis meses. No podía entrenar, no podía hacer nada. El primer día tras salir del hospital, compré flores para pedir disculpas a mi esposa por los próximos meses, porque sabía que estaría de mal humor", indica, y señala lo mal que lo pasaba viendo los partidos desde la grada: "Hubo encuentros a los que fui y después de 20 minutos le dije a mi esposa: 'Me tengo que ir, no puedo verlo'".
Por fin recuperado, volvió a entrenar en febrero e, incluso, dispuso de unos minutos en un partido pese a no estar en forma, algo testimonual -"Fue solo una demostración para mí mismo de que había regresado", indicó-, pero llegó la pandemia, el parón y todo se postergó. Y se frustró aún más. “Siempre decía que hay cosas peores en la vida. La gente moría por el coronavirus. Entonces, ¿por qué debería quejarme de que tengo una recuperación más prolongada con mi aneurisma?", admite, lo que no le quitaba "sufrir" de no poder volver a jugar.
Finalmente, a principios de julio llegó la revancha, el delantero holandés anotó contra el FC Zurich -luego repetiría ante el St. Gallen- para cerrar una temporada frustrante. Hoy está de regreso.