Conociendo a Paul Akouokou (1/3)

Capítulo I: Patadas descalzas a un balón en las calles de Abiyán, imitando a su ídolo

27.09.2020 | 16:09
Capítulo I: Patadas descalzas a un balón en las calles de Abiyán, imitando a su ídolo

Este mercado de fichajes ha sido distinto. Manda la crisis, las noticias llegan con cuentagotas y, como consecuencia de estos malos tiempos, a la época más entretenida de la temporada futbolística le falta chispa, si quiera un poquito de rocanrol. No obstante, si uno se separa de la superficie y se sumerge un poco, siempre se encuentran historias que merecen la pena y que logran reconciliar al más pesimista con la cultura del esfuerzo y la meritocracia. En el Betis, las caras nuevas son Claudio Bravo, Martín Montoya y Víctor Ruiz; pero los que más ilusión despiertan son Aitor Ruibal, que vuelve después de tres cesiones, y el promocionado Paul Akouokou, quien en estos días celebra, con la discreción y la humildad que le caracterizan, haber podido cumplir por fin con un sueño que le ha resistido hasta el último minuto.

Edgar Paul Akouokou debutó en Primera división el pasado domingo, después de sustituir a William Carvalho en el Betis-Valladolid y disputar los últimos minutos del encuentro. El estreno se hizo esperar. Cuando ya estaba preparado sobre la banda, el caprichoso destino volvía a poner a prueba su inconmensurable paciencia. El balón no salía, el cronómetro seguía corriendo y el juego no se detenía para que el árbitro pudiese autorizar su entrada al terreno de juego. Por fin llegó el ansiado momento. El choque de manos con Carvalho y la motivadora palmada en la espalda, mezcla de motivación y cariño, de Manuel Pellegrini hacían de una particular línea de meta para una carrera que comenzó en las calles de Abiyán hace más de tres lustros.

Nacido el 20 de diciembre de 1997 en la capital de Costa de Marfil, la historia de Paul no se puede entender sin remontarse a aquellas carreras por el asfalto y esas primeras patadas a un balón, con los pies descalzos y junto a amigos y familiares con los que no ha perdido trato a pesar de que emigró a los 16 años para cumplir su sueño de ser futbolista. Antes de llegar a Sevilla, jugó en su país, en el vecino Burkina Faso, en Finlandia, en Francia o en Israel. Dónde fuese necesario. Siempre con el afán de poder ayudar a su familia a escapar de tantas dificultades y penurias y con un nítido espejo en el que mirarse: en el de "su ídolo, el ex de Barcelona o Manchester City e internacional marfileño Yaya Touré".

ESTADIO Deportivo quiere acercar al beticismo la historia de Paul en tres capítulos que contarán con los testimonios de algunas de las personas más importantes en su aún incipiente carrera. En este sentido, para repasar sus orígenes, nadie mejor que las personas que descubrieron al hoy mediocentro del Betis cuando jugaba en la Académie Jaguar, en su Abiyán natal y que le llevaron por media Europa convencidos de que tenía las cualidades -deportivas y, sobre todo, humanas- para cumplir su sueño de convertirse en futbolista profesional.

Paul conoce a sus primeros 'padres' futbolísticos siendo aún un cadete. Se trata de los señores Ludovic Djé, exfutbolista y agente de jugadores con licencia de la federación francesa de fútbol que vive entre Costa de Marfil y Francia; y de Herman Djé, empleado y reclutador de jóvenes promesas que vive también entre África y el país galo. Entre otros jugadores, han catapultado las carreras de Jean-Eudes Aholou (Monaco), Victorien Angban (Metz), Ibrahim Sangaré (Toulouse), Kouadio-Yves Dabila (Lille) o Allan St-Maximin (Newcastle), por poner algunos ejemplos que avalan su ojo clínico a la hora de reconocer a un chaval con potencial para llegar a la elite.

Y en Paul lo vieron rápidamente. "Paul empezó a jugar al fútbol desde muy joven, lo conocimos cuando buscábamos jugadores para equipos franceses en Abiyán (Costa de Marfil). Lo que nos llamó la atención fue su gran calidad técnica, su capacidad para recuperar balones y su serenidad en el juego bajo presión", relatan a este periódico Ludovic y Herman Djé, que añaden que de niño era muy fácil localizarle: "Si no estaba en la escuela, estaba en la calle jugando al fútbol con sus amigos del vecindario".

De la mano de los Djé, Paul probó suerte en el Majestic FC (Burkina Faso) antes de marcharse a Finlandia con sólo 16 años para jugar en el Ekenäs IF. Allí empezó a demostrar su facilidad para asumir situaciones nuevas y adaptarse a ellas. En tierras nórdicas formó una pequeña familia con otros jóvenes jugadores marfileños como Jems Geffrard, Boubacar Kinda, Cheick Camara y su gran amigo Mohamed Doumbia, casi un hermano para él, ya que se criaron en el mismo barrio y empezaron a jugar al fútbol juntos en su distrito de Yopougon, entrenados además por 'Tyson', el padre de Cheick. Estar juntos en esta aventura fue un gran apoyo para ambos.

Pero la carrera de Paul seguía, probó en Francia con el Angers, pero no salió bien. No se detuvo para lamentarse y en 2017 se marchó a la Primera división de Israel para jugar como cedido en el Beitar de Jerusalem, que tenía una opción de compra de sólo 80.000 euros que ahora lamentará no haber ejercido. Es más, en el equipo hebreo tuvo contadas oportunidades y acabó saliendo cedido a un club de la segunda israelita, el Hapoel Ironi Rishon LeZion, donde progresó mucho y firmó un contrato con su primera agencia, que envió un vídeo al Betis con sus mejores imágenes.

"Paul vive hoy el sueño que siempre quiso vivir: ser jugador profesional de un gran club de Europa", explican sobre una persona "muy familiar" y que ha adquirido una gran versatilidad en su corta y abrupta etapa de formación. "Juega muy bien como 'centinela', él solo por delante de la defensa; pero igualmente es capaz de jugar un papel de creador de juego. Hoy, cumple el papel de centrocampista trabajador, pero su modelo es la estrella del fútbol marfileño Yaya Touré", agregaron, sobre el jugador que puede y quiere ser el nuevo '4' verdiblanco.

"Para nosotros, fue un gran orgullo ver a Paul debutar en LaLiga española", aseguraron sobre un Betis-Valladolid al que no quitaban ojo. Francamente, es un jugador con un potencial enorme, esperamos que logre demostrarlo en España. No le ponemos límites en su proyección, sólo le deseamos la misma carrera que tuvo su ídolo", manifestan con cariño y evidente emoción Ludovic y Herman Djé en su charla con ED.

El triunfo de Paul es "el triunfo de una familia humilde y muy necesitada, que apenas tenía para comer y que, aun así, permitió que su hijo Paul luchase por cumplir su sueño", afirma a ESTADIO Deportivo el exbético Washington Tais, agente de Promoesport Andalucía, persona de confianza y principal punto de apoyo para que Paul siga quemando etapas y acercándose a ese sueño que nació dando patadas descalzas en las calles de Abiyán y que a día de hoy continúa sobre el cuidado césped del estadio Benito Villamarín. Y eso que a Sevilla llegó casi a ciegas.

Pero esa parte de su vida y de su carrera da para otro capítulo. Mañana, segunda parte de esta trilogía de 'Conociendo a Paul Akouokou' con el propio Tais y con su primer entrenador en el Betis Deportivo, José Juan Romero.

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