Nervios, envidia, nostalgia, gratitud al Betis, ganas de tirar un penalti... Así vivió Rubén Castro la final de Copa
El grancanario, máximo goleador de la historia verdiblanca, no pudo asistir a La Cartuja pero agradece la invitación del club y demuestra que no ha olvidado a "una afición increíble"
La espera ha sido larga. El Real Betis ha tardado 17 años en darle una alegría a su afición, que ha tenido que soportar momentos muy difíciles de digerir en este tiempo. Entre la Copa del Rey que el equipo de Manuel Pellegrini levantó el pasado sábado en La Cartuja de Sevilla y la que conquistó el cuadro de Lorenzo Serra Ferrer en el Vicente Calderón de Madrid en 2005, la afición de Heliópolis tuvo que ver a su equipo bajar dos veces a Segunda división y cuando estuvo en Primera apenas pudo pasar de la mitad de la clasificación; todo ello a pesar de que en aquellos años contó con dos de los mejores futbolistas de su historia como son Rubén Castro y Jorge Molina.
El Betis, a través de todos sus protagonistas, quiso compartir el logro con todos aquellos futbolistas que vistieron las trece barras en años de sinsabores y decepciones constantes. No obstante, ya antes de que Joaquín Sánchez recibiese la Copa de manos de Felipe VI, el club ya había querido tener un detalle con sus leyendas invitándoles a presenciar la final contra el Valencia CF. Jorge Molina, que con 40 años acaba de renovar por el Granada CF, sí estuvo en La Cartuja; pero a Rubén Castro, máximo goleador del Cartagena camino de los 42, le fue imposible asistir.
El grancanario tenía partido -la Segunda división no paró- y, muy a su pesar, tuvo que declinar la invitación del club en el que mejor rindió y del que es el 'pichichi' histórico con 147 dianas. Sin embargo, Rubén no se quiso perder la final, la vio por televisión y pasó tantos nervios como cuando era jugador bético o aún más, antes de sentir envidia de la buena por ver a su compañero Joaquín alzar el merecido título. Así lo ha relatado en una entrevista en el canal oficial de Twitch del Cartagena, en la que no ha escatimado en detalles.
"Me invitaron, pero no pude ir porque nosotros teníamos partido. Lo vi desde casa. Lo viví con muchos nervios. En la tanda de penaltis parecía que iba a tirar yo, estaba hasta nervioso en cada lanzamiento. Al final, la Copa se quedó en Sevilla, como deseaba, y creo que se lo merecen. Ya que se jugaba en la Cartuja, se quedó allí", indicó Rubén Castro, que reconoció en los medios de su actual club que ese partido lo vivió como un bético más.
"Sí, sentí envidia, pero sana", admitió el veterano goleador, que recordó que a él le tocó vivir una etapa mucho menos grata: "Yo sé lo que es celebrar ascensos en el Betis y con su afición, imagínate con una Copa del Rey. La afición es increíble. No sólo en una Copa del Rey, sino que en Segunda venían el mismo número de aficionados. Ya se merecían una alegría".
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Esto es también de todos aquellos que nos ayudaron a superar los momentos más complicados.
De los que nos sacaron del pozo de la Segunda División y empezaron a construir un Betis CAMPEÓN.
"Esto es también de todos aquellos que nos ayudaron a superar los momentos más complicados. De los que nos sacaron del pozo de la Segunda división y empezaron a construir un Betis campeón. Honor", escribía el Betis en sus cuentas de redes sociales con una fotografía de la inolvidable pareja formada por Rubén y Molina; un bonito mensaje que emocionó al de La Isleta y que ha querido agradecer a través del canal de Twitch del Cartagena.
"El Betis para esas cosas siempre ha tenido esos detalles. Siempre se han acordado de mí y de lo que hice por el club. Yo hice lo que tenía que hacer. Jugar para el Betis y darlo todo. Cuando me ponía la camiseta lo daba todo, y es eso lo que valoran. Creo que les tengo que agradecer yo a ellos más que ellos a mí, porque me dieron esa continuidad que no me dieron en ningún otro equipo", relató el recordado dorsal '24' verdiblanco.
"En la semana previa a la final, tanto gente del club como amigos que me quedan en Sevilla me escribían diciéndome que yo tenía mucha culpa de que el Betis estuviera en esa final. Yo hice lo que tenía que hacer. Tengo yo que agradecerles más que ellos a mí", insistía Rubén Castro.