30 aniversario

Quique Sánchez Flores carga contra la gala del Balón de Oro y deja clara su postura: "Me dio bastante pereza. Todas estas parafernalias me quedan muy lejos"

Quique Sánchez Flores carga contra la gala del Balón de Oro, cuestiona los criterios de las votaciones y reconoce que la ceremonia le produjo "bastante pereza", aunque celebra la presencia de tantos españoles y españolas entre los nominados. Ahora solo se centra en la Copa

María FuentesMaría Fuentes 5 min lecturaSin comentarios

Mientras el mundo del fútbol centraba su atención en la gala del Balón de Oro, el técnico del Deportivo Alavés se prepara para afrontar el estreno de su equipo en la Copa del Rey. En la rueda de prensa previa al encuentro frente al Anaitasuna, el entrenador babazorro fue preguntado por la ceremonia y dejó una respuesta contundente, sin ocultar su distancia con todo lo que rodea a estos premios.

"No me gustó nada. Soy muy sencillo y todas estas parafernalias me quedan muy lejos", reconoció. El preparador fue más allá al explicar sus sensaciones al seguir el evento: "Cuando lo empecé a ver me dio bastante pereza". Unas palabras con las que evidenció que el espectáculo que acompaña a la entrega de los galardones no termina de convencerle.

El técnico también puso en duda el sistema de elección de los ganadores. "Discrepo mucho de las votaciones desde hace muchos años. No entiendo el criterio", afirmó, aunque sí quiso destacar un aspecto positivo de esta edición: la presencia de representantes españoles entre los nominados y premiados. "Pero sí me gusta que haya muchos españoles y españolas", añadió.

La Copa, una oportunidad para cambiar la dinámica

Más allá de sus declaraciones sobre el Balón de Oro, Quique Sánchez Flores tiene la mirada puesta en el compromiso de este miércoles frente al Anaitasuna, una eliminatoria que el Alavés afronta con la intención de recuperar la senda de la victoria. El técnico es consciente de la importancia que tiene la Copa del Rey para el club y su afición, especialmente después de la ilusión generada durante la pasada temporada. "Es una competición que a la afición le supone una buena motivación y a nosotros también. Queremos volcarnos con la Copa", explicó. El entrenador quiere que su equipo vuelva a conectar con ese entusiasmo y tratará de aprovechar el torneo para dar un impulso a la dinámica del conjunto vitoriano.

El objetivo inmediato está claro: avanzar de ronda sin confiarse ante un rival de inferior categoría. "Necesitamos ganar para cambiar la dinámica. Respetamos mucho al rival y la competición. Vamos a ir con toda la iniciativa y las ganas de sacar un resultado positivo", señaló.

Quique espera un Anaitasuna especialmente motivado por la posibilidad de medirse a un equipo de Primera División, por lo que ha insistido en la necesidad de afrontar el encuentro con seriedad. "Que su motivación no pueda con nuestro deber", advirtió, antes de recordar que las emociones pueden jugar un papel determinante en este tipo de partidos.

Quique protege a sus jugadores y pide reducir los errores

El entrenador también analizó el momento que atraviesa su plantilla y defendió la necesidad de acompañar a los futbolistas cuando los resultados y las sensaciones no son los deseados. Para Quique, la solución no pasa únicamente por señalar rendimientos individuales, sino por corregir los problemas colectivos que han condicionado al equipo en sus últimas actuaciones. "Tengo que estar con los jugadores más que nunca porque es cuando más me necesitan", afirmó. El técnico asumió su parte de responsabilidad en la evolución de la plantilla y recordó que su labor consiste en ayudar a que cada futbolista alcance su mejor versión.

En ese sentido, puso el acento en los errores cometidos durante el último encuentro, que, a su juicio, terminaron contagiando al equipo. "Hay que anular el efecto error, porque necesitamos que los jugadores jueguen más que piensen", explicó. Una reflexión con la que pretende que sus futbolistas recuperen la confianza y actúen con mayor naturalidad sobre el terreno de juego. Respecto a la situación clasificatoria, Quique evitó dramatizar y recordó que las rachas negativas no son exclusivas del Alavés. "La situación no es catastrófica", aseguró, convencido de que la perseverancia puede cambiar el panorama si el equipo consigue encadenar resultados positivos.

La Copa será la primera oportunidad para comprobar si el conjunto babazorro logra dar ese paso adelante. Después llegará un compromiso de máxima exigencia, con la visita del sábado al Camp Nou, donde el Alavés tendrá que medirse al Barcelona. Dos citas consecutivas que marcarán el rumbo inmediato de un equipo que busca recuperar estabilidad y dejar atrás sus errores.