Iker Losada da esperanzas al Betis y enfada al Sevilla con un gesto a la grada
El mediapunta detiene cualquier movimiento del Betis y abre la puerta a un posible rédito en verano merced a su renacer en el Sánchez-Pizjuán con su primer gol en el Levante que celebró como un bético más

Iker Losada celebra el gol marcado contra el Sevilla.LaLiga
Iker Losada ha cambiado su destino de un plumazo en el arranque de 2026 para alegría del Betis, y no porque hoy se haya estrenado como goleador en el Levante ante el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán, sino por lo que puede suponer esta reacción para los intereses económicos verdiblancos.
No en vano, hasta hace muy poco, en el Benito Villamarín habían empezado a plantearse seriamente la posibilidad de romper la cesión del mediapunta por su absoluto ostracismo con el técnico Julián Calero, pues tan solo lo había empleado 297 minutos, la mayoría de ellos en Copa, y no contaba para nada con el de Catoira, al que acusaba de falta de constancia en el trabajo diario.
No obstante, en La Palmera aplazaron cualquier decisión a la espera de su rol con el nuevo entrenador, tanto en cuanto con el interino, Álvaro del Moral, ya empezó a disfrutar de minutos, participando en la segunda parte ante Osasuna y Real Sociedad.
Titularidad y gol determinante de Iker losada en el estreno de Luis Castro
Y lo cierto es que la llegada de Luis Castro ha transformado su situación de raíz, pues el portugués, en su estreno en el banquillo levantinista contra el Sevilla, le entregó la camiseta de titular pese a todo, a lo que el mediapunta respondió con una actuación determinante, pues abrió el marcador en la primera mitad y encauzó el vital triunfo del Levante.
Este gol le asegura posiblemente consolidarse en el once de Luis Castro, frenando cualquier movimiento en enero y abriendo la puerta a una posible revalorización en verano de cara a que el Betis pueda hacer algo de caja con su traspaso tras no tener sitio con Pellegrini.
Malestar sevillista por su celebración
De la alegría bética por su resurgir al enfado sevillista por su innecesario gesto a la grada cuando adelantó a los granotas, pues se puso el dedo en la boca para mandar a callar a la afición del Ramón Sánchez-Pizjuán. Una reacción que podría deberse a que pertenece al Betis y se lo tomó como una especie de derbi o por otra razón, pero lo cierto es que lo hizo y que su compañero Iván Romero, con pasado sevillista, tuvo que frenarle para que el asunto no pasara a mayores.

Un gesto que, obviamente, no gustó en las huestes sevillistas para celebrar un gol de una gran importancia para el Levante y para el mismo, hasta hace muy poco completamente desahuciado en el Levante y que ha renacido en su segunda cesión desde que aterrizó en Heliópolis.