Roberto Fernández, líder ofensivo de un extraordinario Espanyol

El delantero del Espanyol, Roberto Fernéndez, falló sus ocasiones más claras en la última jornada de LaLiga, el derbi ante el Barcelona, pero se marchó ovacionado por una afición que reconoció su entrega, su trabajo sin balón y una actuación marcada más por el acierto de Joan García que por errores propios en la definición de la referencia ofensiva perica

Pablo RivasPablo Rivas 5 min lecturaSin comentarios

Tras el derbi ante el FC Barcelona, el entrenador del Espanyol, Manolo González, despejó con una frase las dudas sobre Roberto Fernández: “El primero que quería meter goles era él”. El delantero del Espanyol fue uno de los futbolistas más afectados tras la derrota, consciente de que tuvo en sus botas la posibilidad de cambiar el trasncurso del partido. Dispuso de ocasiones claras, especialmente dos mano a mano ante Joan García, pero se encontró con un portero decisivo y con una falta de acierto que sigue doliendo días después.

Roberto abandonó el terreno de juego sin marcar, pero con la sensación de haberse vaciado. La ovación del RCDE Stadium y los cánticos coreando su nombre cuando fue sustituido reflejaron una comunión clara con la grada. Falló, sí, pero nunca se escondió. En un derbi de máxima exigencia, especial tras su pasado azulgrana, asumió la responsabilidad y fue el principal foco ofensivo del Espanyol.

Una actuación con peso más allá del gol

Los números ayudan a contextualizar su partido. Fue el jugador perico que más veces remató a portería, con cuatro disparos, y el segundo que más regates completó, solo por detrás de Lamine Yamal. Intervino en 25 acciones y dio oxígeno al equipo en ataque, tanto jugando de espaldas como atacando los espacios.

Los datos de goles esperados también matizan la lectura. Roberto acumuló 0,55, una cifra similar a la de otros futbolistas que tampoco vieron puerta. Éric García, por ejemplo, firmó 0,64 y se topó con una gran intervención de Dmitrovic. En el caso del delantero blanquiazul, sus ocasiones llegaron tras fabricarse él mismo la jugada, superando a Cubarsí y Gerard Martín en el cuerpo a cuerpo y en carrera, un esfuerzo que terminó pesando en la definición.

Joan García, un obstáculo conocido

Si Roberto no fue el héroe del derbi, gran parte del mérito fue de Joan García. El guardameta del Barça, que regresaba a la que fue su casa, sostuvo a los azulgranas con intervenciones decisivas. Especialmente ante Roberto, pero también frente a Pere Milla o Jofre.

Para el delantero del Espanyol, el duelo tuvo además un componente personal. Compartió entrenamientos con Joan durante la segunda mitad de la pasada temporada y ya entonces elogió públicamente su nivel. “Me hace sufrir en cada entrenamiento, pero me hace mejorar”, dijo en una entrevista el pasado marzo. El pasado sábado volvió a comprobarlo, aunque ya no en un ambiente distendido, sino en un derbi en liga.

Salvo en el mano a mano de la primera parte, donde el disparo salió demasiado centrado, el resto de acciones se resolvieron más por acierto del portero que por una mala decisión del atacante. Incluso en la jugada en la que pudo asistir a Dolan, la sensación es que ante muchos otros guardametas la acción habría terminado en gol.

Un delantero que sostiene al Espanyol

Más allá del derbi, Roberto ya piensa en resarcirse. Cerró 2025 como máximo goleador perico en el año natural con diez tantos y esta temporada suma 4 goles y 3 asistencias en LaLiga, acciones que se han traducido directamente en ocho puntos para el equipo.

Su aportación va más allá de las cifras. Es solidario en la presión, inteligente en los apoyos y constante en el esfuerzo. Desde su llegada en el pasado mercado invernal se ganó el cariño de la afición con seis goles en media temporada y un papel clave en la permanencia. El club decidió apostar por él este verano, pagando seis millones de euros por el 50% de sus derechos y, de momento, el de Puente Genil ha justificado el precio.