Tuchel cree que lo hizo bien: "No me arrepiento de nada, hicimos uno de nuestros mejores partidos"
El seleccionador inglés está en el punto de mira por sus cambios defensivos en la segunda parte, que le costó el pase a la final cuando iban ganando con gol de Gordon, pero el alemán cree que no se equivocó: "Solo intentábamos ayudar a los jugadores"

Tuchel, en el banquillo de Inglaterra ante Argentina.Imago.

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El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, aseguró que no se arrepiente de las decisiones que tomó durante el partido tras sus modificaciones tácticas, que llevaron a Inglaterra a renunciar por completo al balón y permitieron que Argentina remontara y accediera a la final del Mundial.
"No me arrepiento de nada. El equipo lo dio todo y estuvimos muy, muy cerca. Creo que merecíamos ir ganando uno a cero. Jugamos uno de nuestros mejores partidos, tal vez el mejor dadas las circunstancias. El equipo estuvo de diez. No pudimos cerrarlo", dijo en una entrevista para la FIFA al termino del encuentro.
Argentina venció a Inglaterra por 1-2, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los minutos 86 y 91 respectivamente, que hicieron bueno el asedio argentino.
"Estamos decepcionados. Estuvimos muy cerca, pero nos volvimos demasiado pasivos después de marcar; concedimos muchas ocasiones y no pudimos revertir la posesión del balón. A partir de ahí, nos limitamos a conceder muchísimos centros, ocasiones y tiros. Estuvimos cerca, pero no pudimos mantener el nivel tras nuestro gol", explicó Tuchel.
Después de adelantarse en el marcador, Inglaterra dejó de presionar y el seleccionador introdujo varios cambios defensivos con el propósito de asegurar el resultado.
"Solo intentábamos ayudar a los jugadores. Concedimos un gol enseguida. Decidimos pasar a una línea de cinco atrás porque las líneas estaban demasiado separadas. Ellos ganaban todos los balones de cabeza, no paraban de colgar centros una y otra vez"; argumentó Tuchel, que asumió su responsabilidad.

"Por supuesto la responsabilidad es del entrenador. Si las cosas no salen bien, es fácil decir que fue un error", resaltó. Y terminó destacando el trabajo del grupo, que "hizo muchísimos kilómetros, viajó mucho, jugó en altura, con diez hombres, con calor" e hizo un gran torneo.
Todas las miradas puestas en Tuchel
La prensa inglesa coincide en que la selección de su país quedó hoy "con el corazón roto" tras la derrota ante Argentina, que consideran merecida, en las primeras reacciones tras un dramático partido que se decidió a favor de la albiceleste en los últimos minutos.
El hecho de que Inglaterra fuera ganando el partido por 1 a 0 durante treinta minutos hace más amarga la derrota de los ingleses, que se veían el próximo domingo peleando el título mundial contra España, pero el comentarista de la BBC que transmitía el partido subrayó que no cabía sino "rendirse con admiración" ante la garra argentina, que nunca dio el partido por perdido.

"Martínez (el autor del gol de la victoria) rompe los corazones de Inglaterra en el tiempo de descuento", titula la BBC su crónica del partido, y del mismo modo The Guardian escribe: "Los corazones de Inglaterra, rotos tras dos goles tardíos de Argentina".
The Times no duda en apuntar al verdadero autor de la victoria: "Inglaterra expulsada por un Messi mágico", titula, y su texto traza una comparación admirativa con el mítico partido Inglaterra-Argentina de 1986: "Una vez más en esta tesitura, Dios -su fútbol, y no su mano en esta ocasión- apareció y bendijo a su equipo".
El sensacionalista The Sun destaca por su parte en la portada: "Otro Messi sensacional", y ya apunta algunos dardos contra el entrenador de Inglaterra, el alemán Thomas Tuchel, cuyo puesto se adivina en la cuerda floja: "La rabia de los fans se dirige contra Tuchel por sus cobardes cambios (de jugadores)", escribe.
El tabloide Daily Mail describe por su parte cómo esta derrota dejó a los jugadores ingleses sollozando en el césped, mientras que el muy querido David Beckham, que contempló el partido desde la tribuna, también se llevó las manos a la cara, aparentemente destrozado, al final del encuentro.