Un ‘Clásico’ bajo sospecha: las decisiones de Munuera Montero reabren el debate arbitral en la Supercopa
La final de la Supercopa de España entre FC Barcelona y Real Madrid volvió a poner el foco en el criterio arbitral y el papel casi invisible del VAR en Arabia Saudí. Acciones polémicas, tarjetas rojas y un conjunto azulgrana que se siente el principal damnificado
El ‘Clásico’ de la Supercopa no defraudó en intensidad ni en tensión. Tampoco en polémica. En Yeda, con un título en juego y dos gigantes frente a frente, Munuera Montero vivió una noche incómoda, marcada por decisiones que no pasaron desapercibidas y que, con el paso de las horas, han generado más debate que consenso. Especialmente en el lado del FC Barcelona, que sintió que el listón disciplinario no se midió con la misma vara.
Desde los primeros compases, el arbitraje condicionó el relato. En el minuto 56, Pedri controlaba el balón con el Barça lanzado cuando Raúl Asencio cortó la acción con una patada por detrás, directa al pie izquierdo del canario. Munuera resolvió con tarjeta amarilla, una decisión que levantó protestas inmediatas y que, a posteriori, ha sido ampliamente cuestionada por voces autorizadas.
La acción de Asencio y una roja que no llegó
Iturralde González, excolegiado internacional y analista en 'Carrusel Deportivo', fue contundente al analizar la jugada: “Para mí, es más roja que amarilla”. Su lectura fue clara: patada por detrás, sin opción de jugar el balón y con intención de frenar una contra peligrosa. Aunque admitió la rapidez de la acción para justificar la decisión arbitral, su conclusión apuntó a una expulsión que nunca llegó.

Esa acción se convirtió en símbolo de la frustración azulgrana. No solo por la tarjeta, sino por la sensación de que el partido se estaba arbitrando con un umbral permisivo que beneficiaba al Real Madrid en momentos clave. La gestión disciplinaria, más que el error puntual, fue lo que encendió el malestar.
El córner del descuento y el silencio del VAR
La polémica no se quedó ahí. En el tiempo añadido de la primera parte, Munuera permitió el lanzamiento de un córner que acabó en el gol de Gonzalo. Para Iturralde, esa decisión tampoco fue acertada. “El descuento es subjetivo, pero para mí no debía haberse lanzado ese córner”, explicó, poniendo en duda el criterio temporal del colegiado.
Más allá de acciones concretas, el dato que resume el torneo es demoledor: ni una sola revisión de VAR en los tres partidos disputados. Ni en las semifinales ni en la final. Ni Díaz de Mera, ni Busquets Ferrer, ni el propio Munuera acudieron al monitor en Arabia Saudí. Ni siquiera en la expulsión directa de Frenkie de Jong tras su entrada sobre Kylian Mbappé.
La expulsión del neerlandés fue la única tarjeta roja del torneo, un porcentaje mínimo que refuerza la idea de un arbitraje poco intervencionista. De Jong cumplirá sanción en la Copa del Rey ante el Racing, mientras el debate sigue abierto. La consigna del CTA parece clara: mínima intervención del VAR y máxima autoridad del árbitro de campo, incluso en escenarios de máxima exposición.

Vinícius, Lamine y la tensión de una final
El partido también dejó escenas de fricción entre protagonistas. Vinícius y Lamine Yamal protagonizaron varios duelos, con el brasileño visiblemente molesto por la capacidad del joven culé para desbordar. Las cámaras captaron a Vinícius protestando a Munuera: “Lamine siempre se tira”. Una queja más en un ‘Clásico’ cargado de nervio.
Paradójicamente, Vinícius acabó exhausto, implicado defensivamente y sustituido antes del final. Incluso tuvo gestos deportivos con Araujo en el descanso, en un partido donde la tensión convivió con pequeños actos de ‘fair play’.
La Supercopa se cerró con un campeón y muchas lecturas pendientes. Entre ellas, una sensación persistente: el arbitraje volvió a ser protagonista. Y cuando eso ocurre en un ‘Clásico’, el debate va más allá del pitido final.