30 aniversario

Hansi Flick, rey de las finales, vuelve a marcar el pulso del Barcelona

El técnico alemán del FC Barcelona, Hansi Flick, amplía un registro perfecto en partidos decisivos y refuerza su liderazgo tras conquistar en Arabia Saudí otra Supercopa de España ante el Real Madrid, en un ‘Clásico’ intenso que dejó fútbol, tensión competitiva y lecturas que van más allá del marcador

Pablo RivasPablo Rivas 4 min lecturaSin comentarios

El FC Barcelona salió de Yeda con algo más que un trofeo. La Supercopa de España 2026 confirmó una tendencia que empieza a definir una etapa: con Hansi Flick en el banquillo, el Barça compite mejor cuando el contexto aprieta. Ocho finales, ocho victorias. Un dato rotundo que explica parte del presente azulgrana y que sitúa al técnico alemán como una figura de peso específico dentro del club.

No fue una final cómoda. El 3-2 ante el Real Madrid tuvo tramos de dominio, momentos de desorden y fases en las que el partido pareció escaparse de cualquier guion. Precisamente ahí, en ese escenario de tensión sostenida, el Barça encontró respuestas. Flick, fiel a su discurso, volvió a poner el foco lejos del brillo individual: “Para mí lo importante es el equipo, cómo representamos a los aficionados y la mentalidad que tenemos”, explicó tras el partido.

Flick, una fiabilidad que se repite

El recorrido del técnico alemán en finales empieza a adquirir una dimensión difícil de ignorar. Cinco títulos con el Bayern de Múnich en 2020 (Champions League, Copa alemana, Supercopa alemana, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes) construyeron aquel sextete que definió una era. En el Barça, el patrón se ha reactivado.

Con el club azulgrana ya suma tres finales ganadas: dos Supercopas de España (2025 y 2026) y la Copa del Rey de 2025, también ante el Real Madrid. En total, ocho finales ganadas como primer entrenador, sin fisuras ni excepciones. Una estadística que no se explica solo desde el talento de la plantilla, sino desde la gestión emocional en las grandes citas.

Un ‘Clásico’ con muchas capas

El partido en Yeda fue un reflejo de esa complejidad. El Barça golpeó primero, el Madrid respondió con carácter y Vinícius Júnior, autor de un gol tras más de tres meses sin marcar, sostuvo a los blancos en los momentos más delicados. Raphinha, con un doblete, y Lewandowski inclinaron finalmente la balanza en un duelo que no perdió intensidad ni en sus minutos finales.

El Real Madrid compitió con seriedad y carácter, igualando el marcador en dos ocasiones, pero el Barça volvió a mostrarse más eficaz en las áreas. No fue una exhibición continua, sí una demostración de resistencia competitiva, algo que Flick viene reclamando desde su llegada.

El valor económico y moral

La Supercopa también tuvo un impacto directo en las cuentas. El torneo repartió 23 millones de euros entre los cuatro participantes. Barça y Real Madrid ingresaron 6 millones solo por competir, 1,5 adicionales por alcanzar la final y, en el caso azulgrana, 2 millones más por levantar el título. En total, 8 millones para el campeón. Apenas medio millón separó económicamente al vencedor del subcampeón.

Más allá del beneficio económico, el Barça se marchó de Yeda con una sensación clara: este equipo sabe competir sin un margen de error. Flick no solo acumula títulos, también refuerza una identidad que empieza a ser reconocible en los días grandes.

La temporada sigue, los retos aumentarán y las inercias se pondrán a prueba. Pero hay algo que ya no es circunstancial: cuando hay una final, el Barça de Hansi Flick llega preparado para ganarla. Y eso, en un club que vive de la exigencia constante, no es un detalle menor.