Arbeloa no despeja las dudas con Mbappé: "Está aquí, va a entrenar y mañana decidiremos"
El Real Madrid afronta el ‘play off’ de la Champions League en Lisboa tres semanas después de su última visita al estadio del Benfica, donde cayó derrotado. Con mejores sensaciones y con la participación de Kylian Mbappé en el aire, Álvaro Arbeloa apela a la solidez y la concentración para superar una eliminatoria marcada por la exigencia
El escenario es el mismo, pero el contexto es distinto. El Real Madrid vuelve al Estádio da Luz para medirse al Benfica en el ‘play off’ de la Champions League, apenas tres semanas después de una derrota que dejó a los blancos fuera del grupo de los ocho mejores en la 'fase de liga'. Aquel 4-2 final maquilló una superioridad mayor del conjunto portugués y obligó al equipo de Álvaro Arbeloa a ganarse una ronda extra para seguir vivo en Europa.
Desde entonces, el Madrid ha ofrecido señales de crecimiento. La victoria ante la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu fue el mejor ejemplo: control, autoridad y sensación de equipo compacto. Todo ello, además, con Kylian Mbappé desde el banquillo y reservando energías tras unas molestias en la rodilla izquierda.
Un centro del campo reforzado y mayor control
Los últimos encuentros han consolidado una idea que Arbeloa parece decidido a mantener. El técnico ha apostado por un esquema con cuatro centrocampistas puros, una fórmula que ya utilizó en Valencia y que repitió frente a la Real. El resultado fue un dominio más claro del ritmo del partido, mejor presión tras pérdida y menos concesiones en transición defensiva.

Valverde, Camavinga, Tchouameni y Güler han sostenido al equipo en esa fase de crecimiento. “El objetivo es ser sólido siempre. Es muy difícil, hoy en día, jugar bien al fútbol si no eres sólido, compacto y no sabes presionar bien arriba”, explicó Arbeloa en la sala de prensa de Da Luz, subrayando la importancia de la concentración y el trabajo colectivo.
Esa base en la medular permitió al Madrid neutralizar a una Real Sociedad que llegaba en buena dinámica. La sensación en el entorno blanco es que el equipo ha encontrado un equilibrio que había perdido en determinados tramos de la temporada.
Mbappé regresa con cifras de impacto
La principal novedad para el duelo en Lisboa será la vuelta de Mbappé al once inicial. El delantero francés, autor de los dos goles en la anterior visita a Da Luz, descansó ante la Real y protegió su rodilla izquierda. Arbeloa no despejó del todo la incógnita en rueda de prensa “Está aquí, va a entrenar y mañana decidiremos”, pero todo apunta a que será titular.
Sus números en la liguilla europea respaldan la apuesta: 13 goles en siete partidos disputados. No participó ante el Manchester City, pero su impacto ofensivo ha sido determinante. En esta ocasión, ocuparía el lugar de Gonzalo en la delantera, aportando velocidad y amenaza constante a la espalda de la defensa portuguesa.

Bajas sensibles y contexto de exigencia
El Madrid afronta el choque con ausencias relevantes. Bellingham, Militao y Rodrygo continúan lesionados, este último también sancionado, al igual que Asencio, tras la expulsión sufrida el pasado 28 de enero en este mismo estadio. Dos partidos de suspensión condicionan las opciones ofensivas del técnico.
Aun así, Arbeloa no rehúye la dificultad del reto. “Sabemos de la dificultad de mañana, del ambiente de aquí y de la exigencia que siempre supone para nosotros. Debemos dar el máximo para ganar, que es el objetivo”, afirmó el entrenador, consciente del peso específico que tiene cada eliminatoria en el calendario blanco.

Un Benfica intenso y competitivo
El recuerdo del último enfrentamiento sigue reciente. Entonces, el planteamiento del equipo portugués sorprendió por su intensidad y eficacia en las áreas. Arbeloa, sin embargo, aseguró que nada le tomó por sorpresa: “Sé perfectamente de lo que es capaz. Aquí ya dije que daba igual que se presentasen con el equipo de la Youth League, porque la intensidad iba a ser máxima”.
El técnico espera un Benfica similar en cuanto a competitividad, aunque con más soluciones individuales. “Han ganado en soluciones individuales, pero su alma será parecida a la de hace tres semanas. Espero un equipo muy competitivo e intenso, que nos pondrá las cosas muy complicadas”.

Confianza en el grupo y foco en el objetivo
Más allá del planteamiento táctico, Arbeloa puso el acento en la actitud del vestuario durante sus primeras semanas al frente del equipo. “Me han recibido muy bien desde el primer día. El objetivo es el mismo: trabajar y ganar. No puedo pedir más que sigan con la misma actitud”, destacó.
El entrenador también restó protagonismo a debates externos y a su propio papel en la mejora del equipo. “En el fútbol es mucho más fácil ser entrenador que jugador. Gran parte del mérito debe ser de los futbolistas”, señaló, subrayando la implicación de la plantilla.
El Real Madrid encara así una eliminatoria que puede marcar el rumbo de su temporada europea. El escenario es hostil y el recuerdo reciente no es favorable, pero las sensaciones han cambiado. Con un centro del campo más sólido, Mbappé de regreso y la exigencia habitual del escudo, el equipo blanco busca transformar la herida de hace tres semanas en el punto de partida de una nueva fase en la Champions.