La imprescindible reconstrucción del mediocampo del Real Madrid
Los blancos han coleccionado cromos repetidos en ataque en los últimos tiempos pero no han suplido a Modric o Kroos y les falta élite en una zona del campo crucial para las grandes empresa

Imagen del Barcelona-Real Madrid.Imago
El Real Madrid confirmó este domingo en el Camp Nou de manera oficial su temporada en blanco en mitad de la celebración del Barcelona. Un secreto a voces desde hace semanas, que constata los errores de la campaña de una entidad que tiene la obligación de conquistar títulos por su historia y que ha visto como la hegemonía en España ha variado en las dos últimas temporadas desde la llegada de Flick.
No es cuestión del Barcelona, que también. Es el propio Real Madrid el que ha torcido su andadura en los últimos tiempos. Desde los líos en el vestuario, a la falta de respaldo al que debía ser el liderazgo de Xabi Alonso en la era 'post Ancelotti', pero sobre todo fútbol. Muchas veces el ruido hace perder el tiro en este circo. Al fin y al cabo muchas de las situaciones que suceden tiene razones tan simples como contundentes.
Cualquiera que vea la plantilla del Real Madrid, la configurada el pasado verano, se da cuenta de la descompensación para un equipo de máxima exigencia y élite. Cuenta con extraordinarios jugadores de ataque, como Vinicius o Kylian Mbappé, más allá de debates sobre su conexión, pero también cuenta con un enorme déficit en el mediocampo. También en otras zonas del campo como la defensa, pero lo de la medular llama poderosamente la atención.
Falta de talento en la medular
Dime que centrocampistas alineas y te diré cómo juegas. Ese axioma tan manido como cierto en el mundo del fútbol hace saltar por las costuras la falta de élite en esa zona del campo del Real Madrid. Empeñado en coleccionar cromos arriba, algunos con características similares como los citados Vinicius o Mbappé, en la línea de creación es evidente que no se repuso a futbolistas del talento de Luka Modric o Toni Kroos. Tan simple o tan complicado.
La terna de centrocampistas señala interesantes acompañantes, la mayoría con un perfil físico como denominador común, pero falta fútbol. Los Camavinga, Valverde, Tchouaméni... son ejemplos de ello. Si acaso Güler, aunque con marcada intermitencia hasta ahora, puede catalogarse como ese jugador de corte talentoso que necesita un equipo de élite. Bellingham es otra cosa, un llegador. Pero se queda corto.

Porque sin mediocampo de élite el Real Madrid puede plantear un tipo de partido de correr, de contras, donde puede ser letal con la velocidad e individualidades de sus delanteros, pero necesita más. Se vio durante muchas fases de la temporada la incapacidad de gobernar los partidos del equipo blanco. Un problema que le generó problemas ante equipos que se le encerraron sin encontrar el pase final, pero también en las grades citas, europeas y locales como contra el Barcelona, donde estuvo a merced de lo que otros equipos decidían en la sala de máquinas.
Gestión de fútbol en el Real Madrid
Muchos pueden pensar en los Rodri, Zubimendi y compañía, como jugadores que en algún momento sonaron y pudieron equilibrar de una forma más sensata el fútbol del Real Madrid. También el talento internacional, aunque para ello necesita también fútbol en la gestión y no pensar únicamente en cromos que añadir a su plantilla.
La reconstrucción del Real Madrid, que llegará antes o después por la obligación histórica y la dimensión del club, pasa por un entrenador que lidere un vestuario; pero también por la composición de una plantilla más equilibrada y por añadir talento a zonas como la del mediocampo, que es donde se cuece el fútbol. No puede permitirse un equipo como el blanco acumular el talento sólo en una zona del campo como el ataque, o tener un extraordinario portero. Fútbol, al fin y al cabo.