Mourinho pone su sello en el Madrid: "Hay dos tipos de concentración. Marc Cucurella, Carlos Espí y yo dormimos en Valdebebas el día antes de un partido, los demás se van a casa"
José Mourinho ya ha dejado su sello en el Real Madrid. El técnico portugués ha impuesto nuevas normas en Valdebebas para reforzar la disciplina y la convivencia del vestuario, desde la alimentación y los retrasos hasta la recuperación y las concentraciones antes de los partidos

Mourinho revoluciónIMAGO
José Mourinho ha regresado al Real Madrid y, con él, también lo ha hecho una forma de entender el fútbol que va mucho más allá de lo que ocurre durante los 90 minutos. El técnico portugués ha recuperado protagonismo en Valdebebas y su presencia en la ciudad deportiva ya es una de las imágenes habituales de esta nueva etapa.
Mourinho es uno de los primeros en llegar cada mañana. Antes de las 8:00 horas ya está en Valdebebas y, según las informaciones que llegan desde el entorno del club, también es uno de los que más tiempo permanece trabajando en las instalaciones. Una rutina que refleja la intensidad con la que ha afrontado su regreso al banquillo madridista.
A sus 63 años, sin embargo, hay algo diferente respecto al Mourinho que dirigió al Real Madrid entre 2010 y 2013. Mantiene su carácter, su exigencia y esa personalidad que siempre le ha acompañado, pero transmite una versión más serena, especialmente en su relación con los medios y en la manera de gestionar el día a día del vestuario.
La cercanía que sorprende a Valverde
Uno de los futbolistas que mejor está describiendo esta nueva versión del entrenador es Valverde. El uruguayo, que además ejerce como uno de los capitanes del equipo, ha destacado públicamente la relación que mantiene con el portugués. "Es muy cercano. Al final es una persona que está ahí con su carácter, a veces duro, pero creo que esa es la forma con la que puede llegarle mejor a uno", explicó el centrocampista.
Valverde también reconoció estar satisfecho con el trato que está recibiendo: "Me gusta cómo nos trata, cómo me trata a mí". Una valoración que ayuda a dibujar a un Mourinho que, sin haber renunciado a su personalidad, parece haber encontrado una manera diferente de ejercer el liderazgo. Pero la cercanía no significa ausencia de normas. Todo lo contrario.
Una de las primeras medidas implantadas por Mourinho tiene que ver con la convivencia. El técnico quiere construir un grupo fuerte y para ello ha recurrido al conocido team building, buscando que los jugadores compartan más tiempo fuera del terreno de juego.
Los desayunos y comidas conjuntas en el comedor de Valdebebas se han convertido en algo habitual. La idea es sencilla: fortalecer los vínculos entre compañeros y crear una plantilla más cohesionada.
Eso sí, la alimentación tampoco queda al margen de la planificación. Los jugadores deben seguir las pautas establecidas por los nutricionistas del club, reduciendo el margen para decidir libremente qué comen durante su estancia en la ciudad deportiva. Mourinho quiere que los pequeños detalles también formen parte de la preparación.
Llegar tarde no sale gratis
La disciplina es otro de los pilares de su método. Pero Mourinho ha introducido una particularidad a la hora de castigar los retrasos. Los futbolistas que llegan tarde no reciben una multa económica. En su lugar, deben realizar trabajo físico adicional, con sesiones individuales en el gimnasio de Valdebebas. Una manera diferente de plantear las sanciones que encaja con la filosofía del entrenador: si alguien incumple una norma relacionada con la preparación, la consecuencia también estará relacionada con el trabajo físico.
El propio Mourinho ha dejado alguna pincelada sobre cómo son las concentraciones del equipo. El técnico explicó que la plantilla permanece junta durante buena parte de las horas previas a los partidos, con reunión técnica y comida incluida, aunque después cada jugador decide dónde pasar la noche. "Estamos juntos, tenemos reunión técnica, comemos juntos y después nos encontramos al día siguiente. Carlos Espí, Marc Cucurella y yo dormimos en Valdebebas", confesó durante una rueda de prensa, una revelación que provocó las risas de los periodistas.
El portugués lo aclaró inmediatamente con una frase que terminó de dibujar la situación: "Los demás se van a dormir a casa". Así, mientras Mourinho, Carlos Espí y Marc Cucurella pasan la noche en la ciudad deportiva, el resto de la plantilla regresa a sus domicilios para descansar antes del siguiente entrenamiento o partido.
Una anécdota que resume el ambiente que Mourinho está intentando construir en el Real Madrid: máxima exigencia en el trabajo, convivencia dentro del grupo y también espacio para el sentido del humor.