Zidane, exentrenador del Real Madrid, aclara el camino del éxito a Arbeloa: "Me reuní con los capitanes y les dije qué quería. Cuando aceptaron trabajar, llegó la alegría"
"Les redescubrimos su motivación. Trabajo y alegría. Los hicimos correr. El trabajo físico fue fundamental”, explica el técnico francés sobre su éxito como entrenador del Real Madrid
La llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del Real Madrid no ha sido especialmente tranquila, después de que la etapa de Xabi Alonso al frente del primer plantel madridista no haya durado más de seis meses. La eliminación copera ante el Albacete ha sido gasolina para avivar el incendio blanco, teniendo que dar un golpe de timón el Real Madrid si quiere salvar la presente temporada.
Para ello, se antoja clave el estado físico de la plantilla y la poca disposición que está encontrándose el cuerpo técnico por parte de los futbolistas. Algo que ya sufrió el francés Zinedine Zidane cuando se sentó en el banquillo del Real Madrid.
El propio Zinedine Zidane lo confirmó en el canal de YouTube de Hamidou Msaidie: "Llegamos en un punto crítico. El equipo no estaba bien físicamente y solo tuvimos que inculcarles la idea de que necesitaban trabajar en equipo. Pudimos trabajar entre semana, porque solo teníamos Liga. Me reuní con los cuatro capitanes y les dije qué quería de ellos y vería si ellos estaban comprometidos. Cuando aceptaron trabajar, se acabó, llegó la alegría. Les redescubrimos su motivación. Trabajo y alegría. Los hicimos correr. El trabajo físico fue fundamental”.
Zidane reconoce lo complicado que es el vestuario del Real Madrid
“Al principio llegábamos a las 9 de la mañana y nos íbamos a las 11 de la noche. Sabía en qué me estaba metiendo”, asegura Zidane, quien tiene claro que tenían “el mejor equipo del mundo”. “Veía a los jugadores y sabía que si trabajábamos bien podríamos lograr cosas importantes y fue lo que pasó. No queríamos que los entrenamientos fuesen todos iguales", recordó el técnico francés en relación a su periplo como entrenador del Real Madrid.
Una etapa en la que el punto de inflexión, a su juicio, fue el partido contra el Wolsburgo: "Nos ayudó en la final de la Champions e incluso en la Liga. Demostramos que hasta la final, éramos competidores. Les dije que si jugábamos contra el Atlético de Madrid o el Barcelona perderíamos al 100%. Si trabajamos juntos, entonces es cuando podremos ganarles y eso fue lo que pasó. En enero no les hubiéramos ganado y al final de temporada ganamos a los dos. Al Barcelona en Liga y al Atlético de Madrid en Champions"
Un nombre, el de Zidane, que no deja de revolotear en torno al banquillo del Real Madrid, aunque su futuro parece estar cerca de la Selección francesa. Algo que, a priori, se producirá una vez que se dispute el Mundial del próximo verano en Estados Unidos, México y Canadá.