Indignación del Almería por el número de entradas ofrecidas por el Málaga para la final del playoff de ascenso a LaLiga
El conjunto rojiblanco considera insuficiente el cupo visitante enviado por los boquerones para el encuentro en La Rosaleda, creando el primer conflicto antes de la final del 'playoff' de ascenso en Segunda división

La afición de la UD Almería en el Estadio La Rosaleda del Málaga CF durante LaLiga HypermotionIMAGO
La final andaluza por el ascenso a Primera división ya se juega también fuera del césped. Málaga CF y UD Almería afrontan una eliminatoria cargada de tensión, con La Rosaleda como primer escenario y el Estadio de los Juegos Mediterráneos como punto final.
El foco ha saltado a las entradas visitantes. En Almería existe malestar por el cupo recibido para la ida, mientras en Málaga tampoco ha gustado la reacción rojiblanca antes de una final marcada por la presión, el ambiente y el peso del ascenso.
La UD Almería se indigna con el Málaga por las 300 entradas
La UD Almería entiende que las 300 entradas enviadas por el Málaga CF para el partido de ida en la final del 'playoff' de ascenso son insuficientes. El malestar nace de una cifra que, según la interpretación rojiblanca, apenas representa el 1% del aforo de La Rosaleda.
Según informó Canal Sur Radio, en el club almeriense hay indignación por un reparto que consideran escaso para una final entre dos equipos andaluces separados por una rivalidad cercana y una distancia asumible para el desplazamiento de aficionados.
La eliminatoria llega con todos los ingredientes de una final caliente. Málaga y Almería se juegan el regreso a Primera división, pero la primera disputa no ha llegado por un balón, sino por el número de entradas para la afición visitante.
Aficionados del Almería piden responder al Málaga con 180 localidades
La reacción de parte de la afición almeriense no ha tardado en aparecer. Algunos seguidores piden que el club responda con la misma proporción en el partido de vuelta y entregue únicamente 180 entradas al Málaga para el duelo del Estadio de los Juegos Mediterráneos.
El argumento es sencillo: si el Málaga ha enviado un cupo ajustado al 1% de La Rosaleda, Almería debería aplicar el mismo criterio sobre su propio aforo. La cifra tendría un fuerte componente simbólico y elevaría todavía más la tensión antes del segundo asalto.
El Málaga quiere apoyarse en La Rosaleda ante el Almería
En Málaga tampoco ha sentado bien la actitud tomada desde Almería. El club blanquiazul afronta la ida con el respaldo de una Rosaleda que se prevé determinante y entiende que el ambiente no debe desviarse hacia una guerra de cupos antes de jugar.
La entidad malaguista llega a la final después de superar a Las Palmas en una eliminatoria apretada. La afición se ha convertido en uno de sus grandes argumentos, y La Rosaleda vuelve a aparecer como un factor competitivo real para empujar al equipo.
Ese contexto explica la sensibilidad del cruce. No se trata solo de 300 entradas. Se trata de quién marca el clima de una final, de qué afición logra hacerse notar y de cómo cada club gestiona la presión antes de 180 minutos decisivos.
Juanfran Funes rebaja la presión antes del Málaga - Almería
Mientras crece el ruido alrededor de las entradas, Juanfran Funes ha intentado colocar el foco en el terreno de juego. El entrenador del Málaga quiso rebajar expectativas y trasladar la presión al rival antes de la final por el ascenso.
“La realidad es que ellos son más altos que nosotros, son más fuertes que nosotros, son más rápidos que nosotros y son más resistentes que nosotros”, afirmó el técnico blanquiazul, en una frase que dibuja al Almería como un rival físicamente superior.
El mensaje no es casual. Funes sabe que su equipo necesita competir desde la energía, el orden y el impulso de La Rosaleda. Al presentar al Almería como un bloque más poderoso, también protege a sus futbolistas y refuerza el papel del Málaga como equipo capaz de desafiar a un rival con más argumentos físicos.
La Rosaleda y los Juegos Mediterráneos decidirán algo más que un ascenso
La final entre Málaga y Almería ya no será solo una eliminatoria deportiva. El cruce ha empezado con un conflicto de aficiones, una discusión sobre reciprocidad y dos clubes midiendo cada gesto antes de jugarse el ascenso.
El Almería parte con la ventaja de disputar la vuelta en casa, pero el Málaga confía en golpear primero en La Rosaleda. En una final tan igualada, el primer partido puede condicionar el ánimo, el plan y hasta el ambiente del segundo encuentro.
Las 300 entradas han añadido combustible a un duelo que ya venía cargado por sí solo. Ahora queda por ver si el ruido se queda en la grada o si termina trasladándose al césped, donde Málaga y Almería se jugarán el último billete hacia Primera división.