El fútbol, en vilo por la sanción a Owono: "Va a ser muy criticada por la opinión pública"
La RFEF afronta una decisión sin precedentes tras el fallecimiento de Jesús de Miguel en el Tenerife-Andorra, con un reglamento que no contempla una circunstancia de semejante gravedad y que establece un máximo de 15 encuentros de suspensión

El mundo del fútbol espera la sanción a jesús Owono del Comité de Disciplina. Imago
El fútbol español se mantiene expectante a la espera de la resolución del Comité de Disciplina con Jesús Owono. El guardameta del Andorra fue expulsado por su durísima entrada sobre Jesús de Miguel en los últimos instantes del encuentro ante el Tenerife, una acción que terminó con el fallecimiento del delantero madrileño, de 30 años, horas después en el hospital. La tragedia ha conmocionado al fútbol español y ahora sitúa a los organismos federativos ante una decisión especialmente delicada.
Después de aplazar su resolución el pasado jueves, el Comité de Disciplina debe pronunciarse próximamente sobre el castigo al portero ecuatoguineano. No es una decisión sencilla. Isaac Fouto, periodista de la Cadena COPE, ya ha advertido de la controversia que va a generarse independientemente de cuál sea el número de partidos que finalmente le impongan.
"La sanción a Owono va a ser muy criticada por la opinión pública", ha advertido, poniendo en cuestión el problema que subyace en esta polémica y es que el reglamento disciplinario no contempla específicamente una situación de esta magnitud en la que una acción durante un partido termine provocando la muerte de otro futbolista.

Evidentemente, se trata de una decisión inédita en el fútbol, por lo que el Comité debe adaptarse al reglamento actual que contempla una serie de partidos de sanción en función de la naturaleza de la acción sin tener en cuenta las consecuencias de la misma, que en este caso es de máxima gravedad puesto que propició, aún sin quererlo, el fallecimiento de otro jugador.
El reglamento tiene un límite: 15 partidos de sanción
El Comité no puede actuar al margen del Código Disciplinario de la RFEF, por extraordinarias que sean las circunstancias. "Tiene que aplicar obligatoriamente lo que viene ahí, si no sería prevaricación", ha apuntado Fouto, recordando que los órganos disciplinarios deben encontrar un artículo que permita encuadrar lo sucedido.
Y ahí aparece el principal problema. No existe un precepto que establezca una sanción específica para una entrada que termine con el fallecimiento del futbolista que la recibe. El organismo tendrá que valorar la acción de Owono y aplicar alguno de los supuestos que recoge actualmente la normativa federativa, toda vez que se descartan acciones legales por la vía penal.
El artículo 102 contempla la conducta violenta hacia un adversario durante el juego cuando provoca consecuencias dañosas o lesivas consideradas graves. En ese caso, la horquilla es de cuatro a doce partidos de suspensión.
Por otro lado, el artículo 103 regula las agresiones y contempla entre seis y quince encuentros cuando se origina una lesión que determina la baja del futbolista afectado. Sin embargo, este supuesto exige un componente doloso, por lo que no basta con que las consecuencias de una acción sean especialmente graves para aplicarlo automáticamente.
De ahí que los 15 partidos representen el máximo de suspensión que contempla el Código Disciplinario para estos supuestos, pero no significa que esa vaya a ser necesariamente la sanción de Owono. El Comité deberá justificar la calificación de la jugada y el precepto aplicado.

Una decisión polémica sea cual sea el castigo
El análisis de Fouto va más allá de las cuestiones estrictamente reglamentarias. El Comité se encuentra ante una resolución que difícilmente conseguirá satisfacer a todo el mundo. "Si son pocos, porque son pocos, y si son muchos, porque son muchos para un jugador que está viviendo el peor momento de su vida", puntualizó Juanma Castaño. No se descarta que el meta del Andorra decida dejar el fútbol, al menos temporalmente, ante la gravedad de los hechos.
El meta está siendo arropado por el Andorra, pero pocos apuestan por volver a verle bajo los palos esta temporada después de tan oscuro y funesto episodio.
Es precisamente esa contradicción la que convierte el expediente en un asunto tan delicado. Una sanción de pocos encuentros podría provocar críticas por considerarse insuficiente ante el desenlace de la acción. En cambio, un castigo cercano al máximo reglamentario también podría generar controversia por la situación personal que atraviesa el guardameta, que protagonizó una acción que acabó en tragedia.

Pese al dolor, el público debe entender que no se trata de una situación que tenga precedentes en el fútbol español. "No hay una norma que diga qué hacer cuando hay un fallecimiento del jugador que recibe el golpe", resume Fouto, incidiendo en que las consecuencias de la acción hacen que el caso sea completamente excepcional.
La expulsión y el acta arbitral, claves para resolver el expediente
El árbitro Manuel Ángel Pérez Hernández reflejó en el acta que expulsó a Owono con roja directa en el minuto 90 por "impactar bruscamente con su pierna en alto sobre un adversario con uso de fuerza excesiva".
El colegiado también dejó constancia de que De Miguel tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla y de que el encuentro terminó suspendido ante la gravedad de lo ocurrido y después de que ambos equipos comunicaran que no estaban en condiciones anímicas de continuar.
Posteriormente, el Juez Único de Competiciones Profesionales decidió dar por finalizado el encuentro con el 2-2 que reflejaba el marcador en el momento de la suspensión, una resolución que justificó las circunstancias absolutamente excepcionales del caso y por razones de humanidad y respeto hacia el futbolista fallecido, su familia y sus compañeros y que además, sirvió para justificar la demora en la sanción a Owono.