30 aniversario

La reflexión de David Villa: "Mi padre tenía que arriesgar su vida para dar de comer a su familia y él quería una vida mejor para mí"

El máximo goleador de la historia de la selección española encontró en José Manuel a su gran referente. Desde su infancia en Tuilla hasta su consagración como campeón del mundo, su padre fue mucho más que la persona que le acompañó en sus primeros pasos en el fútbol

La reflexión de David Villa: "Mi padre tenía que arriesgar su vida para dar de comer a su familia y él quería una vida mejor para mí"

David Villa, máximo goleador de la historia de la Selección españolaImago

José Antonio RiveroJosé Antonio Rivero 6 min lecturaSin comentarios

David Villa lo ganó prácticamente todo como futbolista. Campeón de Europa y del mundo con España, levantó una Champions League, conquistó tres Ligas y otras tantas Copas del Rey y Supercopas de España. A lo largo de su carrera, el delantero asturiano celebró 426 goles y se convirtió en una de las grandes referencias del fútbol español. Sin embargo, cuando echa la vista atrás y repasa el camino que le llevó hasta la élite, hay una figura que aparece por encima de todas las demás: la de su padre, José Manuel.

El propio Villa puso palabras a esa relación en un relato publicado en 2018 en 'The Players Tribune', bajo el título "Mi padre tenía que arriesgar su vida para dar de comer a su familia y él quería una vida mejor para mí".

Para encontrar el principio de todo hay que ir hasta Tuilla, un pequeño pueblo minero de Asturias en el que el carbón formaba parte de la vida cotidiana. Allí creció el 'Guaje', en una familia humilde y con un padre que se ganaba la vida bajo tierra. José Manuel bajaba cada día a la mina para sacar adelante a los suyos, consciente de los riesgos que implicaba su trabajo. "Cada noche, él bajaba 800 metros bajo tierra para asegurarse de que a nuestra familia no le faltara nada", recordaba Villa al hablar de aquellos años.

Un incendio en la mina le hizo comprender a Villa hasta qué punto la vida de su padre estaba expuesta cada vez que acudía a trabajar. "Cuando nos despertamos, escuchamos que había podido salir", contó al recordar aquel episodio. Otros trabajadores no tuvieron la misma suerte y algunos permanecieron atrapados durante días.

Pese a las dificultades que rodeaban el trabajo de su padre, Villa no recuerda aquella etapa como una infancia triste. Al contrario, evoca Tuilla como un lugar feliz y con una vida de pueblo que le permitió crecer jugando al fútbol en cualquier rincón. Y en medio de aquellos recuerdos siempre aparece José Manuel, su gran referente desde que tiene memoria. "Desde que tengo uso de razón, mi padre siempre ha sido mi ídolo. Bueno, sigue siéndolo en muchísimas cosas", reconoció en una conversación con José Ramón de la Morena.

"En cualquier momento, en cualquier sitio... fútbol, fútbol, fútbol", resumía Villa al recordar aquellos primeros años. Pero el camino hacia el fútbol profesional estuvo cerca de torcerse cuando apenas tenía cuatro años. Un accidente jugando le provocó una fractura de fémur y el diagnóstico apuntaba a la posibilidad de que una de sus piernas quedara más corta que la otra. "No es lo ideal si quieres ser futbolista", admitió con ironía al recordar aquel episodio.

Una vez más, su padre resultó decisivo. José Manuel buscó alternativas hasta encontrar un tratamiento que obligaba a mantener la pierna en alto durante largos periodos. Para un niño que solo pensaba en volver a correr detrás del balón, aquello suponía una prueba complicada. Sin embargo, su familia no dejó de buscar soluciones. Cuando David pudo volver a entrenarse, su padre encontró la manera de ayudarle a recuperar sensaciones. "Me apoyaba en la pared y mi padre me tiraba la pelota al pie izquierdo", recordó. Aquellos ejercicios contribuyeron a que Villa desarrollara la capacidad de golpear el balón con ambas piernas, una cualidad que terminaría convirtiéndose en una de sus principales virtudes sobre el terreno de juego.

Un padre exigente que le enseñó a darlo todo

Villa siempre ha destacado el nivel de exigencia con el que le educó su padre, una forma de entender el esfuerzo que terminó trasladando al fútbol. "Mi padre no hacía de entrenador, sino de formador. Era muy exigente", subrayó en su conversación con De la Morena.

"El tiempo que estoy contigo se lo estoy quitando a tus hermanas. No puede ser que vengas aquí y no des el 100%. Lo hagas bien, lo hagas mal o lo hagas regular, a mí me da igual, pero tienes que dar todo lo que tienes", cuenta Villa que le decía su padre.

De Gijón a conquistar el mundo

El salto al fútbol profesional llegó de la mano del Sporting de Gijón. Fue entonces cuando Villa tuvo que tomar una decisión importante y apostar por una carrera que todavía no le garantizaba nada. Dejó los estudios para intentar ganarse la vida con el fútbol. "Mamá, me voy a dar dos o tres años para ganarme la vida con esto".

Apenas seis meses después firmó su primer contrato profesional y comenzó un recorrido que le llevaría a vestir las camisetas del Zaragoza, el Valencia, el Barcelona y el Atlético de Madrid. También jugaría en Nueva York y Japón antes de poner fin a su carrera en 2020. En el camino llegaron los títulos, los goles y los reconocimientos.

Hoy, alejado de los terrenos de juego como futbolista, forma parte del Consejo de Administración del Atlético de Madrid y dirige su marca, DV7 Group. Una nueva etapa profesional que mantiene al asturiano vinculado al deporte que marcó su vida.