Ahora o nunca para García Plaza para ser incómodo en el Sevilla
El técnico madrileño está obligado a posicionarse con firmeza en esta fase decisiva de la planificación y exigir para que el proyecto con su sello no arranque con carencias determinantes

Luis García Plaza, durante un entrenamiento SFC
Cuando se acepta un proyecto como el sevillista, con un margen de movimientos reducido drásticamente, se asumen de manera explícita las consecuencias y las múltiples limitaciones a la hora de confeccionar la plantilla, por lo que, a la postre, no sirven como excusa para justificar el rendimiento.
García Plaza, independientemente de que la culpabilidad parte obviamente de la alta cúpula por su nefasta gestión, su 'sí, quiero' incluye la responsabilidad de los resultados y las prestaciones del equipo. Sabe a lo que se enfrenta desde el principio, a la alarmante situación económica, a la realidad de que perderá a sus principales puntales, como Akor Adams, y posiblemente a Rubén Vargas...
García Plaza será señalado aunque la responsabilidad corresponda, sobre todo, a la alta cúpula
Por ello, porque no se librará del señalamiento ni del menoscabo de su credibilidad en el caso de que el primer proyecto con su sello fracase, el entrenador madrileño no puede adoptar una posición conformista, aferrarse a las carencias y tratar de sobrevivir con lo que hay, sino todo lo contrario.
Lejos de seguir el camino de Matías Almeyda, que no presionó para construir una plantilla más competitiva, García Plaza debe exigir, convertirse en un entrenador incómodo aunque no guste a una planta noble que nunca apostó lo suficiente por José Bordalás precisamente por dicha condición de entrenador que pide y no se muerde la lengua cuando resulta necesario.
García Plaza debe exigir aunque se convierta en incómodo
Es cierto que García Plaza se ha implicado considerablemente en la planificación desde un principio, antes incluso de confirmarse su continuidad por la ruptura de las negociaciones con Sergio Ramos, hasta el punto de poner nombres sobre la mesa, como el Jon Guridi. El míster trabaja casi codo con codo con José Ignacio Navarro, con perfiles definidos y sugerencias concretas, para ajustar la plantilla a su sistema y filosofía de juego.

Una postura necesaria que precisa un paso más en un momento determinante del mercado, ahora que Akor Adams ha viajado a Venecia para rubricar la gran venta del verano. Su adiós le deja con un solo delantero, Isaac Romero, con la puesta a punto ya avanzada, y es vital que presione para que, como mínimo, no empeore la limitada capacidad realizadora nervionense.
Momento clave para presionar de cara a la planificación
Consta que el técnico ha solicitado a José Ignacio Navarro, como no podía ser de otra forma, la llegada de dos puntas para subsanar las salidas de Maupay y del nigeriano, pero es el momento de apretar y exigir, dentro de las posibilidades, verdaderos refuerzos y no conformarse con puntas que no le cuadren o considere insuficientes.
Posición de fuerza también extrapolable para el centro del campo, pues precisa urgentemente de un futbolista de perfil creativo después de varios mercados pasando de largo y acrecentado una carencia que condiciona demasiado la propuesta. Otro punto en el que es obligatorio que García Plaza no transija.