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Sinan Bakis denuncia al Real Zaragoza y agrava la crisis del club por una cláusula salarial

El delantero turco considera abusiva una condición ligada a su cesión al Górnik Zabrze que redujo su ficha de 700.000 a unos 350.000 euros tras la disputa de 25 partidos en Polonia

Sinan Bakis denuncia al Real Zaragoza y agrava la crisis del club por una cláusula salarial

Sinan Bakis denuncia al Real ZaragozaIMAGO

Pablo RivasPablo Rivas 6 min lecturaSin comentarios

El Real Zaragoza suma un nuevo frente fuera del césped. Según publica El Periódico de Aragón, Sinan Bakis ha denunciado al club al considerar abusiva una cláusula incluida en su contrato de cesión al Górnik Zabrze polaco.

El conflicto nace de una condición concreta: si el delantero turco disputaba menos de 25 partidos durante su préstamo en Polonia, su salario en el tercer y último año de contrato con el Real Zaragoza se reducía a la mitad. Su ficha pasaba así de unos 700.000 euros a alrededor de 350.000.

Sinan Bakis abre otro problema legal para el Real Zaragoza

El caso de Bakis llega en un momento especialmente delicado para el Real Zaragoza. El club aragonés atraviesa una crisis deportiva e institucional profunda, con el descenso a Primera RFEF como golpe principal y una reconstrucción pendiente en todos los niveles.

Ahora, además, aparece un conflicto contractual con uno de los futbolistas que más ha simbolizado los errores recientes de planificación. Bakis llegó al Zaragoza en el verano de 2023 tras firmar una buena temporada en el FC Andorra, donde había marcado 12 goles en Segunda división. Sin embargo, su paso por La Romareda nunca respondió a las expectativas.

El delantero no consiguió consolidarse, tuvo problemas físicos, perdió sitio en la rotación y terminó saliendo cedido al Górnik Zabrze en agosto de 2024. Aquella operación buscaba liberar masa salarial y encontrarle un contexto competitivo donde recuperar valor.

La cláusula de los 25 partidos, el origen del conflicto

La denuncia gira alrededor de la cláusula que condicionaba su salario de la presente temporada al número de partidos disputados durante su cesión. Bakis considera abusivo que su ficha se reduzca a la mitad por no haber alcanzado los 25 encuentros en el club polaco.

El punto sensible está en la capacidad real del futbolista para controlar esa condición. En una cesión, los minutos dependen del rendimiento, sí, pero también de decisiones técnicas, lesiones, adaptación, contexto del equipo y voluntad del club receptor.

Ese será previsiblemente uno de los argumentos del jugador: si el número de partidos no dependía exclusivamente de él, vincular una rebaja tan importante de salario a esa cifra puede interpretarse como una condición desproporcionada.

Para el Real Zaragoza, en cambio, la cláusula suponía un mecanismo de protección económica. Bakis tenía una de las fichas más altas de la plantilla y reducir su coste era clave en un club condicionado por el límite salarial.

Una cesión que tampoco relanzó al delantero turco

El préstamo al Górnik Zabrze no sirvió para recuperar la mejor versión de Bakis. El delantero apenas tuvo continuidad y su rendimiento quedó lejos del impacto que necesitaba tanto el club polaco como el Real Zaragoza.

El atacante germano-turco llegó a España con un cartel interesante tras su etapa en el Andorra, pero en Zaragoza acumuló frustración. Su salida a Polonia parecía una oportunidad para reiniciarse, aunque acabó generando el efecto contrario: menos protagonismo, pérdida de valor y ahora un conflicto contractual.

Bakis, de apuesta ofensiva a problema heredado

El caso resume una parte importante del deterioro deportivo del Real Zaragoza. Bakis fue fichado para aportar gol, pero terminó saliendo cedido sin haber cumplido ese objetivo. Ahora, en lugar de ser una pieza para la reconstrucción o una venta útil, se ha convertido en un expediente abierto.

Su trayectoria previa invitaba a pensar en un rendimiento superior. Había pasado por Turquía, Austria, Países Bajos y el Andorra, donde firmó su mejor año en España. Pero en La Romareda nunca encontró continuidad ni confianza suficiente para justificar una ficha alta.

El Zaragoza, que ya arrastra el golpe del descenso, se enfrenta ahora a otra consecuencia de años de decisiones fallidas: contratos largos, salarios elevados y cláusulas que, llegado el momento, pueden terminar en los despachos.

Un frente incómodo en pleno cambio de era

La denuncia de Sinan Bakis llega cuando el Real Zaragoza intenta pasar página y construir un nuevo proyecto. La llegada de una nueva dirección deportiva, la posible elección de entrenador y la necesidad de rehacer la plantilla exigen claridad. El caso Bakis aporta justo lo contrario: ruido, incertidumbre y posible coste económico.

El club aragonés tendrá que defender la validez de una cláusula diseñada para proteger sus intereses. El jugador, por su parte, tratará de demostrar que esa condición es abusiva y que no puede aplicarse de forma automática.

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