El oro olímpico de España se apunta a la próxima cita: "Todo cobra sentido de golpe y se transforma en una alegría pura"
Oriol Cardona se ve dispuesto a liderar el equipo español dentro de cuatro años en los Alpes Franceses 2030

Oriol Cardona, con su medalla de oro en los Juegos de Milano CortinaImago
Cincuenta y cuatro años. Ése es el tiempo que ha tenido que pasar entre la primera medalla de oro de España en unos Juegos Olímpicos de Invierno y la segunda. A mitad de la cita recientemente concluida de Milano Cortina se recordaba aquella hazaña en blanco y negro que Paquito Fernández Ochoa logró en Sapporo 72, un logro inesperado, conseguido por un pionero, cuando el deporte invernal era algo que se veía como exclusivo de gente adinerada.
El hecho que entre ese año y 2018 solo se hubiera logrado otra medalla, el bronce de Blanca Fernández Ochoa, habla negativamente de la atención que se le ha seguido prestando luego a los deportes invernales y aunque en estas tres últimas citas olímpicas se hayan sumado seis medallas, España aún está lejos de otros países que, con más interés, inversión y medios sobresalen en las diferentes disciplinas.
Todo puede cambiar a raíz del oro de Oriol Cardona y del bronce de Ana Alonso. Así como de la tercera medalla lograda por ambos. La repercusión que ha tenido es importante como ha quedado demostrado en el recibimiento que ambos han vivido a su llegada a España. Y eso hace que se mire a la próxima cita, los Alpes Franceses 2030, como algo más de optimismo.
Alejandro Blanco promete inversiones para los deportes de invierno
Las inversiones auguradas por el presidente del COE, Alejandro Blanco, pueden deparar un futuro mejor, pero de momento, para 2030 hay que contar con algunos de los que ya están y han debutado en esta cita de Milano Cortina 2026, entre ellos un Oriol Cardona que se apunta para liderar el equipo español. "Quiero estar en los Juegos de 2030. Después de lo que he vivido, claro que quiero intentarlo. Lo que se vive en unos Juegos es algo increíble y me gustaría volver a sentirlo", señala el de Banyoles a su llegada al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
Cardona, como Ana Alonso en Granada, ha recibido todos los honores, más cuando es la segunda medalla de oro de la historia. Y lo que le queda, porque su localidad le va a entregar la medalla de oro por la gesta lograda en Bornio -lugar donde se celebró la prueba de esquí de montaña-.

"Sabía que podían pasar mil cosas. Yo iba con la intención de luchar por las medallas, pero estar primero en la línea de meta fue algo que no podía imaginar. Nadie quería la medalla más que yo. La presión me la puse yo mismo, pero el día de la carrera me encontré fuerte y eso me dio tranquilidad y confianza", reconocía el propio Oriol Cardona rememorando lo vivido en la final del pasado jueves, cuando se coronó en el esprint individual masculino y rompió esos 54 años de sequía.
El oro de Oriol Cardona, un punto de arranque
Su oro puede remover conciencias o, al menos, eso espera, que no se tarde tanto en ganar el siguiente y que, gracia a su triunfo, "más niños se animen a practicar" su deporte y que, así el nivel "siga creciendo". "Espero que la siguiente -medalla de oro- no tarde tanto en llegar. Ojalá esto sirva para dar visibilidad al esquí de montaña y para que más niños se animen a practicarlo", reiteró el esquiador catalán.
El futuro es incierto, pero lo que nadie le quitará ya es lo que vivió en esta última cita olímpica. "Es un sentimiento indescriptible. Algo que jamás habría podido imaginar. Al final, ese momento recompensa tantos años, tantos meses de entrenamientos duros, de sacrificio y de esfuerzo. Todo cobra sentido de golpe y se transforma en una alegría pura. Nunca antes había sido tan feliz", admite Cardona.