Malas noticias para Aston Martin: "O encuentran algo milagroso... o rezad"
Aston Martin sigue siendo un drama y no parece que la cosa vaya a mejorar a corto o medio plazo, pues mientras Fernando Alonso habla de tres o cuatro meses de retraso, desde la cúpula del equipo piden un milagro

Fernando Alonso en el Gran Premio de China de Formula 1 conduciendo el Aston MartinImago
No hay un equipo en la Formula 1 actual donde las cosas estén tan mal como en Aston Martin. La escuadra de Silverstone actualmente es un drama, pues todo lo que se ha hecho para ser un equipo competitivo con la entrada de la nueva normativa, se ha hecho, lo que ha provocado que tras dos carreras se hayan disipado todos los sueños de ver a Fernando Alonso peleando por su tercer mundial. De hecho mismo el objetivo no es ganar, si no simplemente poder acabar una carrera, lo que puede sonar banal, pero es un sueño tras lo visto en Australia y China.
El nuevo monoplaza, con el motor Honda, que es quizá el gran problema, genera unas vibraciones que impiden a los pilotos poder conducir sin sufrir un calvario que puede incluso causarles problemas de por vida en sus manos y sus pies. Esto en principio iba a tener una solución medianamente temprana, sin embargo, tras dos carreras no parece que vaya a llegar pronto, al punto de que el propio Alonso ya retrasa el momento en el que puedan ser funcionales: "Nos faltan tres o cuatro meses para salir del grupo de atrás. Tenemos un déficit de potencia muy grande y en carrera se aumenta".

Solo queda rezar
Por otro lado, desde el equipo si que se muestran más optimistas, ya dijo Adrian Newey que con el paso de las carreras podrían tener un coche más competitivo, pues pese a los problemas del motor Honda, si que tienen uno de los mejores chasis, algo que recalca Mike Krack, el ingeniero jefe, confesando que una vez que se solventen los problemas con las vibraciones, volverán a tener opciones de crecimiento muy grandes. "Las vibraciones no son algo que nos cueste segundos. Quizá somos conservadores, pero no cuesta mucho segundos".
Pese a esta palabreas, cuando los que hablan son los pilotos queda claro que la situación no invita al optimismo, si no que se lo digan a Lance Stroll, que desde el primer día que se subió al AMR26 ha sido muy tajante. En Bahrein durante los tests de pretemporada habló de la distancia respecto al resto; en Australia comparó la sensación de conducir el coche con estar en una silla eléctrica y ya después de China instó a pedir ayuda divina para volver a ser mínimamente competitivos, pues todo apoyo es poco en estos momentos: "O encuentran algo milagroso... o rezad. Rezad conmigo".