BALONCESTO

Lolo Sainz: "El recuerdo de tener a Fernando Martín y Petrovic es imborrable"

27.08.2020 | 11:42
Lolo Sainz: "El recuerdo de tener a Fernando Martín y Petrovic es imborrable"

Madrid, 27 ago (EFE).- "Una persona honrada que siempre quise lo mejor para el baloncesto". Así se define Lolo Sainz (Tetuán, Marruecos; 1940), una auténtica leyenda del deporte español que, a sus 80 años, sigue vibrando con lo que ve sobre las pistas, aunque ahora sea desde la distancia.


Con el Real Madrid marcó una época, con el Joventut hizo historia y con la selección española lideró un periodo de transición antes de los éxitos de la generación de los 'júnior de oro'. Desde la tranquilidad del retiro recuerda "con cariño" su trayectoria, en la que dirigió a "enormes jugadores" como Fernando Martín o Drazen Petrovic y al "principal culpable" de todos sus años ligado al baloncesto, Pedro Ferrándiz.


P: ¿Cómo se ve el baloncesto en estos tiempos de pandemia?


R: Son tiempos raros. La ACB apostó por un final con mucho riesgo pero salió bien. Hubo mucho espectáculo, lucha, los jugadores se entregaron y vimos buen baloncesto, pero todo en un contexto de sede única y sin público, cuando el publico es una parte esencial en este deporte. Ahora todo es una incógnita. No es lo mismo una fase final en concentración que una jornada a jornada viajando.


P: Llegó al baloncesto con 15 años y hasta 2005, como director general del Real Madrid, estuvo en activo.


R: Toda una vida dedicada a este deporte. Los niños de mi época, los que nacimos en los cuarenta, jugábamos al fútbol, pero yo a los quince descubrí al baloncesto y de este deporte hice mi vida.


P: ¿Ha pensado qué hubiera sido de no haberse dedicado al baloncesto?


R: No me lo he planteado. Tenía muchas aspiraciones hasta que se cruzó conmigo el baloncesto. Seguí con mis estudios, pero ya tenía pensando enfocar mi vida por ahí. Con dieciocho o diecinueve años era jugador, pero en mis ratos libres entrenaba a chavales. Me picó el gusanillo y quise dedicarme a esta profesión.


P: ¿Cuánto ha cambiado el baloncesto en todos estos años?


R: Muchísimo. A la misma velocidad que toda la vida. Hay una cosa innata, que es la formación técnica, y luego hay otras nuevas, pero no tanto. Había jugadores en los sesenta y setenta muy buenos, igual que actualmente, pero lo de ahora ha sido físicamente una explosión y se necesitan más jugadores para rotaciones. Antes igual éramos más finos, aunque no tan fuertes ni tan entregados.


P: ¿Cómo recuerda esos partidos en el Frontón Fiesta Alegre con el calor de la noche y el olor a tabaco?


R: Era un frontón pequeño y cuando se jugaba allí por la noche la gente fumaba y parecía que había niebla. Inclusive recuerdo que en la Ciudad Deportiva, cuando ya no se podía fumar, la gente se iba a los pasillos y el humo se seguía metiendo en la pista. Afortunadamente eso ha cambiado.


P: Ocho temporadas de jugador con el Real Madrid con 7 Ligas, 4 Copas del Rey y 4 Copas de Europa en seis finales.


R: No me puedo quejar. Fue una época muy bonita, de gran evolución del baloncesto, en la que este deporte empezó a despuntar y a ser televisivo. El Real Madrid apostó por una sección digna y las cosas se hicieron bien. Me acuerdo de pocas cosas de esa etapa, pero sí me acuerdo del impacto y la recuerdo con cariño.


P: ¿Cómo era eso de entrenar a las diez y media de la noche?


R: Entrenábamos en un pabellón y no había más espacio. Primero iban los pequeños, luego los juveniles, los júnior y después nosotros. Hacíamos un régimen de comidas diferentes. Comíamos a una hora normal, pero luego hacíamos merienda y después de entrenar la cena. Nos dábamos buenas palizas. Los entrenamientos eran largos. Terminabas a la una y mientras llegabas a casa y tomabas algo, igual te ibas a la cama a las dos de la mañana.


En esa época yo todavía seguía estudiando Obras Públicas, entraba a las ocho de la mañana en la academia y se hacía duro.


P: ¿Se llegó a licenciar?


R: No, me metí a fondo con el baloncesto y ya no pude seguir.


P: ¿Qué supuso para usted Pedro Ferrándiz?


R: El culpable de muchas cosas que me han pasado. Empecé en el Ateneo Politécnico y me fichó para el Real Madrid. Más adelante me fue guiando en mi carrera. Pasé por las categorías inferiores, estuve en los filiales Fiesta Alegre y Hesperia hasta que me dijo de ir al primer equipo. Era alero, metía muchos puntos por todos lados, pero me dijo que fuera base. En aquella época los bases eran muy pocos ofensivos pero me gustó la idea y en esa posición me quedé.


Cuando terminé como jugador le dije que me gustaría entrenar. Estuve en las categorías inferiores y me fue guiando hasta que me nombró su heredero. Mi historia está ligada a la de Pedro Ferrándiz y lo digo con mucho agradecimiento.


P: ¿Cómo se pasa de estar en un vestuario de corto a estar dirigiéndolo?


R: Se entra con gran respeto hacia todo lo que tenía alrededor. Muchos habían sido compañeros míos y había un respeto mutuo. Para ellos era más complicado porque de ser compañero ahora era entrenador y era el jefe. Se comportaron de maravilla. Se fundó un gran equipo y salió bien todo.


P: Los ochenta siempre se recordarán por los duelos con el Barcelona.


R: Indudablemente. Al principio el Barcelona no tenía una sección potente pero cuando dieron un empuje formaron un gran equipo. Para el baloncesto fue importante porque subió mucho el nivel.


P: ¿Qué supuso para el baloncesto esos duelos entre Aito García Reneses y Lolo Sainz?


R: Fue un bonito duelo de entrenadores. Cada vez que nos enfrentábamos estudiábamos mucho al contrario, creábamos cosas para despistar y siempre salía algo positivo. Siempre he tenido un gran respeto por él y me atrevo a decir que él hacia mí también. Apostamos por ser campeones e intentábamos sorprender al contrario.


P: ¿Son amigos?


R: Sí. Y lo seguimos siendo.


P: ¿Cómo fue tener a Fernando Martín y Drazen Petrovic en un mismo equipo?


R: Una experiencia maravillosa para un entrenador. Dos enormes jugadores, con una idiosincracia diferente, pero dos ganadores. Eso conllevaba momentos difíciles de dos grandes ídolos por ser el mejor, pero el recuerdo es imborrable.


P: Lo triste es que los dos tuvieron el mismo final.


R: Fue de lo más duro que me ha pasado como entrenador. Quizá el accidente de Petrovic un poco menos porque estaba en Estados Unidos, pero la muerte de Fernando fue un mazazo tremendo.


P: En el Joventut estuvo tres años, ganó dos Ligas y disputó una final de la Copa de Europa.


R: Siempre he sido un hombre del Real Madrid y parecía que no podía entrenar a otro equipo distinto. Fueron tres años maravillosos. Un auténtico club de baloncesto, entregado con su equipo. Tuvieron un trato magnífico y conseguimos objetivos que hacía años no se conseguían. Lo pasé enorme. Había grandes jugadores. Sabían que eran buenos pero tenían demasiado respeto a otros equipos y esa fue una de las misiones principales, las de hacerles entender que eran igual de buenos que el resto.


P: Después llegó la selección. Ocho años (1993-2001) y una plata en el Europeo'99. ¿Fue difícil pasar del trabajo en un equipo al de seleccionador?


R: Muy difícil. El día a día no lo podía vivir, pero tenía muchas funciones. En aquella época se podían hacer muchas concentraciones y tenía como misión buscar un nuevo equipo que pudiera suplir a la maravillosa generación de Los Ángeles'84. Tuvimos que trabajar mucho porque era difícil encontrar buenos jugadores, pero a raíz de Atenas'95 se fue consiguiendo. Fueron ocho años de lucha dura y continua para hacer que España volviera a ser lo que fue.


P: ¿Cómo vivió la irrupción de los llamados 'júnior de oro'?


R: Fueron un revulsivo y dio pie a lo que luego vino. Fue un momento envidiable con grandísimos jugadores.


P: Para los Juegos de Sídney 2000 no convocó a Pau Gasol. ¿Se arrepintió de ello después?


R: Su explosión no se había producido y otros jugadores como Juan Carlos Navarro y Raúl López ya habían explotado. Los llevé y por eso también me criticaron. Lo de Gasol lo medité, estuvo en alguna concentración con nosotros, pero no me parecía justo llevarle porque había otros que en ese momento consideraba en mejor forma. Podía haber explotado un año antes porque me hubiera encantado tenerle.


P: ¿Se imaginaba que Gasol se convertiría en la estrella que después fue?.


R: Al principio no. Cuando lo vi de júnior pensé que podría ser un buen jugador. Lo empecé a pensar en la final de Copa del Rey de Málaga (2001), a la que fui de espectador. Llegó al primer equipo de sopetón del Barcelona y me di cuenta que podía alcanzar metas estratosféricas.


P: ¿Qué legado cree que ha dejado al baloncesto?


R: He intentado ser una persona honrada. Conmigo mismo, con los jugadores, los directivos y en los clubes que he estado. He trabajado duro para conseguir grandes cosas y espero que se me recuerde como una persona que fue un luchador, en todos los conceptos, y que siempre quise para el baloncesto lo mejor.


P: ¿Le ha quedado alguna espinita clavada?


R: No, mis tiempos en el baloncesto han sido los que han sido y me siento orgulloso. Lo único que no me terminó de enganchar es cuando probé dos veces como mánager. He sido mucho tiempo entrenador y era difícil que pudiera ser un mánager recto. Al ver los partidos los analizaba y pensaba en cómo hubiera hecho yo las cosas. Aún así no es un borrón porque lo he pasado bien.


P: ¿Se quedaría con algún jugador durante su trayectoria?


R: Es una misión imposible porque he tenido grandes jugadores


P: ¿Y algún jugador que le haya marcado?


R: Muchos. Fernando Martín, Juan Antonio Corbalán, Drazen Petrovic o Mirza Delibasic, un genio en todos los conceptos. También Carmelo Cabrera, Fernando Romay, Rafael Rullán, Jordi Villacampa, Rafa Jofresa o Corny Thompson. Y muchos más.


P: Cumple 80 años pero lleva varios retirado profesionalmente del baloncesto. ¿A qué se dedica?


R: Soy forofo del baloncesto. Pasa mi mujer por delante de la tele y me dice 'forofo' (risas). He hecho cosas relacionadas con el deporte, charlas en empresas, pero ahora uno va siendo mayorcito. Cuido a la familia, que bastante abandonado la tuve antes, e intento compensarle más a mis nietos que a los hijos. Me comporto como un buen abuelo.


David Ramiro

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Estadio Deportivo
Estadio Deportivo
 
Avda. San Francisco Javier, 9 - Edificio Sevilla 2 planta 8, 41018 SEVILLA - Teléfono.: 95 493 39 40
POLÍTICA DE PRIVACIDAD | POLÍTICA DE COOKIES | Aviso legal