Valencia C.F.: Le tocaría ser Jekyll, pero...

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Con nueve goles entre todas las competiciones, el uruguayo es el ‘pichichi’ del Valencia, una de las pocas luces en una temporada gris en Mestalla. De menos a más, la adaptación del delantero no fue sencilla, aunque pronto ganó galones ante los problemas físicos y extradeportivos de Rodrigo. Con envergadura para ser una referencia reputada, Maxi aprovecha no ya su buen juego de espaldas, sino su zancada, para hacer estragos en las zagas rivales. Prefiere aparecer en el área que estar en ella. Un ‘9’ con pluses y un enorme futuro, llamado a ser el relevo de Luis Suárez en su selección.
Visita el Betis a un Valencia imprevisible y cambiante este curso, al menos desde que Marcelino García Toral fue despedido por desavenencias con el dueño del club y lo sustituyó un Albert Celades incómodo con la tesitura que ha salvado el marrón a base de bandazos.
De Champions como local (invicto después de trece comparecencias en Mestalla) y frágil a domicilio (sólo cuatro perdieron más partidos que él fuera), le tocaría, a priori, ser Jekyll, si bien arriba en un mal momento evidente: tres derrotas y un empate en sus últimos cuatro duelos oficiales, quedándose casi fuera de la Champions y fuera de la zona privilegiada en la clasificación liguera. Un objetivo, este último, todavía a tiro, claro está, todo lo contrario que para un Betis eliminado de la Copa del Rey por el Rayo Vallecano y a diez puntos del sexto, que podrían ser más de ganar la Real Sociedad su duelo aplazado contra el Eibar hace poco.
Flexible, por utilizar un término positivo, o tambaleante, Celades ha alternado estos meses el 1-4-4-2 que popularizó Marcelino (con un doble pivote en el que Coquelin o Kondogbia escoltan a Parejo, más un extremo puro y un interior), con otros sistemas. Su tendencia al 1-4-3-3 por su pasado en las selecciones inferiores españoles choca con el desequilibrio que manifiesta el equipo, lo que ha intentado subsanar a veces con un 1-4-2-3-1.
De Champions como local (invicto después de trece comparecencias en Mestalla) y frágil a domicilio (sólo cuatro perdieron más partidos que él fuera), le tocaría, a priori, ser Jekyll, si bien arriba en un mal momento evidente: tres derrotas y un empate en sus últimos cuatro duelos oficiales, quedándose casi fuera de la Champions y fuera de la zona privilegiada en la clasificación liguera. Un objetivo, este último, todavía a tiro, claro está, todo lo contrario que para un Betis eliminado de la Copa del Rey por el Rayo Vallecano y a diez puntos del sexto, que podrían ser más de ganar la Real Sociedad su duelo aplazado contra el Eibar hace poco.
Flexible, por utilizar un término positivo, o tambaleante, Celades ha alternado estos meses el 1-4-4-2 que popularizó Marcelino (con un doble pivote en el que Coquelin o Kondogbia escoltan a Parejo, más un extremo puro y un interior), con otros sistemas. Su tendencia al 1-4-3-3 por su pasado en las selecciones inferiores españoles choca con el desequilibrio que manifiesta el equipo, lo que ha intentado subsanar a veces con un 1-4-2-3-1.











