Dortmund 2-2 (5-4) Sevilla: Cada error en la Champions se paga; firmado Haaland

09.03.2021 | 23:58
Bono no pudo detener el segundo lanzamiento de penalti de Haaland.

Hacía falta una machada, tras lo ocurrido en la ida, y se quedó a nada... Remontar era una posibilidad harto complicada, desde luego, pero no imposible, tratándose de un Sevilla FC que ha escrito ya grandes gestas en el libro que narra su vasta historia. Incluso habiendo perdido cuatro de sus últimos cinco encuentros y, lo que es peor, hasta habiéndose desprendido por el camino extrañamente de su poderoso estilo. El de Julen Loopetegui era un equipo reconocible y aparentemente indestructible, de hecho, hasta que apareció por Nervión un Borussia Dortmund que le hizo ver dudas donde antes sólo había confianza y que le hizo saber, en definitiva, que la Champions League exige otro cosa. El máximo. Y no equivocarse, claro. Sobre todo, si delante tienes a Erling Braut Haaland.

"Para pasar, deberemomos imponernos en las dos áreas", decía Monchi en los prolegómenos. Y ni en la rival, hasta donde sí lograron plantarse los blanquirrojos bastante, ni en la propia, donde Jules Koundé regaló un balón, primero, y un penalti, después, que acabaron costándole al Sevilla FC gran parte de una eliminatoria que, eso sí, peleó hasta el final y que le permite regresar a casa con la cabeza alta.

Para añadir un arma extra y, todo sea dicho, porque pesos pesados como Rakitic o el Papu no han sabido agarrar la camiseta, el técnico vasco sorprendió en su once titular con un Óscar Rodríguez que le había dado vida al equipo en la ida y cuyo golpeo, tanto en juego dinámico como a balón parado, podría resultar determinante.

El el cuadro local no estaban Guerreiro, Reyna ni Sancho, bajas -sobre todo la última- muy importantes, si bien la presencia de Haaland ayudaba a que parecieran menores. El noruego es top, como dejó patente en Nervión para quien lo dudara, y no perdonó en la primera que tuvo. Ahí, poco antes del descanso, llegaba un mazazo difícil de digerir para los hispalenses. Porque hasta entonces todo había sido de alabar. Casi perfecto.

Un arranque que invitaba a la esperanza
El Sevilla FC salió a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones con la intención hacer un par de goles y no encajar. Los de Julen Lopetegui han salido muy metidos y agresivos, yendo fuerte al choque y tratando de instalarse arriba, sobre un 4-2-3-1 (4-4-2 sin balón) que dejaba a Óscar más cerca de En-Nesyri. Y, en el 3', Lucas Ocampos ya hizo trabajar a Hitz, con un disparo desde la frontal.

Y fue sólo el primer aviso, pues los nervionenses siguieron tocando, con movilidad y precisión, para lograr instalarse en campo contrario. Óscar, pasado el 5', no logró enganchar con un buen centro de Suso desde la derecha, aunque ello sólo sirvió para que los visitantes fuesen pisando aún más el acelerador. 

El peligro estaba en no acabar alguna jugada y que el Dortmund lograse correr. Y, hasta el primer cuarto de hora, sólo amagaba. Dahoud, por ejemplo, trató de repetir su golazo de la ida con un disparo lejano, pero se le fue algo desviado. El ritmo era trepidante, hasta el punto de que el Sevilla de Elche sólo podría parecerse a éste si se viese aquel horripilante partido a cámara rápida.

La mejor ocasión fue para Suso, gracias a una espectacular acción 'made in Ocampos'. El gaditano, en lugar de amagar como en el 1-0 de la ida, vio claro el disparo con la derecha y se le fue rozando el palo. Justo después vio la amarilla Mateu Morey, a quien el extremo argentino nervionense debió empezar a buscar seriamente las cosquillas. 

Tal era el ritmo que estaba metiéndole el Sevilla FC, que cayó sobre el césped, aparentemente lesionado, el más fuerte de todos, Diego Carlos. El brasileño, sin embargo, hizo por seguir, mientras ya calentaban en la banda, por si acaso, Sergi Gómez, Rekik y Gudelj. Tras el susto, otra vez los blanquirrojos apretando. La cuestión, si no lograban marcar pronto, estaba en saber hasta cuándo, pues el ritmo estaba siendo excesivamente alto.  

... Y apareció Haaland
La respuesta a dicha cuestión la puso el que suele, Erling Haaland. Y no porque el Sevilla bajara los brazos; todo lo contrario: justo antes habían generado una ocasión múltiple en el área local. Fue por un error en la salida. Bono la jugó en corto, Navas se le dio a Koundé, éste abandonó el sitio, la acabó perdiendo tras chocar con Delaney y el balón cayó en los pies de Marco Reus, quien se presentó ante Bono y acabó asistiendo al gigante noruego. Doloroso e injusto, a partes iguales. 

Con apenas 45 minutos por delante, a priori, la empresa ya adquería el rango de milagro. Y no se podía decirse que fuese imposible, si el Sevilla FC salía al segundo tiempo como en la primera parte. Pero no. Al menos, en los primeros instantes el que salió a morder fue el cuadro de Terzic. Casi por sorpresa, se plantaron arriba Haaland y Hazard, pero perdonó el hermano del madridista. 

Tres polémicas en una
En el 49', tras consultar un buen rato el VAR, Cuneyt Cakir acabó señalando penalti por un agarrón de Koundé a Haaland, quien previamente había marcado tras empujar a Fernando. La pena máxima la ejecutó el noruego y la paró Bono, con un doble intervención tremenda, si bien el subidón pasó rápidamente a chasco cuando el árbitro turco mandó repetir el lanzamiento, al detectar que el meta marroquí se había adelantado. De nuevo, lanzó Haaland. De nuevo, al mismo sitio. Y, de nuevo, con Bono acertando sus intenciones, aunque sin lograr sacar el fuerte disparo. 

Con el 2-0, el guionista de la Champions se seguía cebando con el Sevilla FC, a la par que Koundé iba quedando retratado. Es ya muy bueno, para ser tan joven, aunque aún no tanto como para frenar al que posiblemente sea el mejor atacante de Europa ahora mismo, junto a Mbappé.  

A dos goles, quedando unos 20 minutos
El 5-2 global llevó a Lopetegui a mover a su banquillo y a cuidar a dos de sus titularísimos. Se iban Jordán y Ocampos, para que entraran el Papu y De Jong. Y el ex del Atalanta se hizo notar muy rápido, haciendo trabajar a Hitz con un zurdazo desde la frontal. Lo que no pudo ni oler el meta alemán fue el posterior lanzamiento desde los 11 metros de En-Nesyri, quien recortó distancias aprovechando un empujón de Emre Can a De Jong dentro del área. 

Con más de 20 minutos por delante, la cosa estaba 2-1. Es decir, 5-3. O, lo que es lo mismo, faltaban un par de goles para pasar, pues un posible 3-4 metía al Sevilla. Ya con Óliver Torres en el campo, siguieron intentándolo los blanquirrojos, a quienes mantuvo con vida Bono cerca del 85' con una excelente parada y evitando que el Dortmund castigase un nuevo error; esta vez, de Fernando. 

Precisamente, casi al final se marchó el brasileño junto a Suso para que entraran Rakitic y Munir. Y para seguir apretando. Había margen para la esperanza y hasta En-Nesyri logró hacer el 2-2 en el 94'. Pero nada. Ya no hubo manera. Fueron demasiados los errores en 180 minutos como para que en la Champions no le castigaran. Y fue, sobre todo, demasiado Haaland.   

- Ficha técnica:

2 - Borussia Dortmund: Hitz, Morey (Meunier, 95), Can, Hummels, Schulz (Zagadou, 89); Bellingham, Delaney; Dahoud; Reus, Haaland y Hazard (Passlack, 66).

2 - Sevilla: Bono; Navas, Koundé, Diego Carlos, Acuña; Fernando (Rakitic, 88), Jordan (Papiu Gömez, 63), Oscar (Olivert, 78); Suso (Minir, 88), En-Nesyri y Ocampos (De Jong, 60).

Goles: 1-0, min.35: Haaland. 2-0, min.54: Haaland, de penalti. 2-1, min 68: En-Nesyri, de penalti. 2-2, m.95: En-Nesyri.

Árbitro: Cüney Cakir (Turquía). Amonestó a Morey, Acuña, Koundé, Haaland, Jordan, Óscar, Fernando y Diego Carlos.

Incidencias: partido de vuelta de los octavos final de la Liga de Campeones disputado en el Signal Iduna Park de Dortmund.

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